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Opinión | Norbani

Cáceres

La ermita maldita de Cáceres

Sus frescos medievales y su enclave sumergido le confieren un aura espectral

La Junta anuncia actuaciones urgentes con 48.000 euros de coste

Ermita sumergida de San Jorge.

Ermita sumergida de San Jorge. / EL PERIÓDICO

Hay que salir de la ciudad (a 12 kilómetros de la urbe) para toparse con ella. Frente a la Torre de los Mogollones y sumergida por las intensas lluvias de octubre se alza (como puede) la ermita de San Jorge. Un enclave patrimonial fantasmagórico y espectral (muy propio de estas fechas), pero que a la vez transmite un aura mágica por sus frescos medievales y su curioso posicionamiento.

Una ermita maldita, que lleva años desmoronándose frente a la pasividad de las administraciones. Aunque ahora, la Junta de Extremadura acaba «actuaciones urgentes» para asegurar la estabilidad del edificio.

Ritual singular

Una teoría que barajan los historiadores relativa a esta ermita sumergida pasa por indicar que en la era medieval el caballero se adentraría montado sobre su corcel, y a la misma altura que el sacerdote (en el coro, donde no llega el líquido) sería bendecido por el hecho de haberse adentrado en las sagradas aguas. Un ritual singular y una manera de bendecir «que haría aún más especial el edificio y necesaria la conservación del mismo», expresa Salvador Vaquero de Natura 2000. Un colectivo que lleva una década denunciando el declive de este inmueble patrimonial, y que observa impotente cómo la Administración se toma su tiempo (burocracia incluida).

El penúltimo capítulo de esta ermita maldita se ha escrito hace escasas semanas, cuando ese colectivo denunció el enésimo derrumbe del edificio, que se ha llevado por delante el Arco Toral. 

La negligencia y la falta de celeridad de la Administración ha tenido como consecuencia la destrucción de un patrimonio que pertenece a los cacereños y que se esfuma (a cámara lenta) frente a sus ojos. De hecho, es uno de los monumentos más destacados en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, donde lleva años incluida por su «inminente riesgo de derrumbe». 

Tal es la situación crítica que atraviesa la ermita que desde Natura 2000 se han ofrecido para actuar de forma urgente, «con fondos propios, con el fin de evitar que se caiga la segunda arcada de la ermita» y que el monumento colapse (la otra arcada ya se ha derrumbado). La Junta mostró a los responsables de Natura 2000 un proyecto detallado de actuación, que ahora parece que pondrá en marcha.

Aunque algunas voces consideran esto una pérdida de tiempo, pues estiman que la ermita ya ha firmado su sentencia de muerte en su enclave original. 

Hay otros colectivos que aseveran que la alternativa más idónea pasa por salvar los frescos y trasladarlos a otras ermitas cacereñas para que puedan ser admirados. Pero desde la Junta apuntan a un proyecto detallado de actuación, no sólo para afianzar lo que queda en pie del monumento (cada vez menos con los sucesivos derrumbes), sino también para levantar la primera arcada que colapsó hace apenas un año.

Las actuaciones urgentes de la Junta cuentan con una inversión de 48.235 euros e incluyen «la recuperación del material derrumbado, así como actuaciones en el exterior». Toda una carrera contrarreloj para salvar la ermita maldita de Cáceres. 

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