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Opinión | descifrando la realidad

Tememos al tú… al otro igual que nosotros

Orquídeas.

Orquídeas. / EL PERIÓDICO

Vi una fotografía de una mujer pegado su rostro junto al de su perro…amor, unidadhacia la vida en otra forma que no es la humana. Nos muestra que la vida tiene una unidad, la vida expresada en los seres humanos, los animales y las plantas.

Hay personas que se centran en las plantas, tanto en las que nos permiten alimentarnos como en las que tan solo nos acompañan en este milagro en el que estamos inmersos; nos aportan belleza, majestuosidad, compañía y un conjunto de sentimientos por la ligazón que nos unen al mágico círculo de la vida. Otras personas acogen a los animales como hermanos del ciclo vital, tienen esas mascotas con las que intercambiar movimiento, ternura, pasión por vivir junto a un sentirnos como ellas mismas.

Los menos nos identificamos con los otros seres humanos, seres racionales y libres de los que no nos podemos separar aun queriendo. Son estos los más difíciles de gestionar y a la vez aquellos que nos muestran lo que somos cada uno. Amar a otro de tu especie no es lo mismo que amar a esa parte de vida animal o vegetal, si bien la dificultad –como decimos– es mayor, también lo es su gratificación de acertar en el encuentro.

Todo ello para mostrar que nos estamos separando de los iguales y a la vez nos acercamos a los otros vivos un poco más alejados en el transcurrir de la vida. Ante la dificultad de la convivencia entre los hombres nos arrojamos a la de las otras formas de vida.

Interesantes tiempos los nuestros. Más allá de los conflictos, el otro –hasta el vecino– es más nosotros que cualquier mascota obediente y cariñosa, más que la belleza extrema de las flores en primavera. Deteneros y preguntaros en qué relación estáis; después miraros al espejo y abrazar al ser humano que sois y, después, si es posible, al vecino del quinto.

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