Opinión | La mirada
Es o no es genocidio
La vida de las personas lo primero, todos somos hijos de Dios. No hay guerra justa, ni mucho menos guerras religiosas

Palestinos recorren una calle bombardeada en Gaza. / Belal Abu Amer/APA Images via ZU
El 7 de octubre de 2023 contemplaba atónito las imágenes del ataque de Hamas a la comunidad israelí cercana a Gaza cuando estos celebraban la fiesta religiosa de las cabañas, rápidamente intuí que las consecuencias iban a ser desastrosas. Desgraciadamente, no me equivoqué. Las cifras de víctimas eran terribles, casi 1.400 muertos. El mayor número de muertos israelitas después de los producidos por la Alemania nazi.
«El ojo por ojo, y diente por diente» es asumido por los israelitas en todo lo que diga relación con los palestinos. No hay alternativa. Ellos, los judíos, están convencidos que no pueden perder ninguna guerra, en el momento en que pierdan una, todo se acabó, saben que desaparecerán como pueblo y por lo tanto no lo pueden permitir.
Os dije que después de ver y conocer lo que pasó aquel día me imaginé lo peor, a día de hoy sigo con la misma impresión, el número de víctimas palestinas desde entonces pasa de los 60.000. ¡Terrible! Y lo peor es que no tenemos ni idea de lo que pasará mañana.
«La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros» (Golda Meir, primera ministra israelí 1974). «La paz no se hace con los amigos, sino con los enemigos» (Yitzhak Rabín primer ministro israelí asesinado en 1995). «Quiero vivir en paz con los israelíes, pero en un estado palestino independiente» (Yaser Arafat 1994, después de los acuerdos del Oslo). «El problema palestino no es una cuestión humanitaria, sino política. Tiene que ver con el derecho a existir» (Edward Said, intelectual palestino 2003). Os dejo estas frases, para que podáis intuir la magnitud del problema.
Ha aparecido por ahí la palabra «política» y me pongo a temblar: intereses inconfesables, comportamientos mezquinos, afán de poder, opiniones sesgadas, cambios de opinión injustificados, incapacidad de dialogar, la visceralidad como opción…
Me quedo con las palabras de Felipe VI hace unos días: No a la violencia en Gaza, terrorismo de Hamás, llamamiento humanitario y solución política de dos estados. Permitirme que os diga que, ante esta realidad, soy muy pesimista.
Y ¿cómo creyentes católicos, qué? La vida de las personas lo primero, todos somos hijos de Dios. No hay ninguna guerra justa, ninguna, ni mucho menos guerras religiosas. Todavía me acuerdo de algún epígrafes de manuales de Teología Moral sobre la guerra justa. El nombre de Dios es Misericordia (papa Francisco).
Aunque el Papa León todos los días pida la paz, sabemos que su influencia es cero, pero no puede dejar de hacerlo. Trabaja por la paz en los sitios donde vives: familia, barrio, lugar trabajo…
¡Dadle una oportunidad a la paz! Por favor.
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