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Opinión | Norbani

Cáceres

El ‘Monopoly’ del casco histórico

En el último pleno se puso encima de la mesa una realidad incómoda: la centralización de los eventos

Público el pasado verano, en la plaza Mayor, durante un festival.

Público el pasado verano, en la plaza Mayor, durante un festival. / Jorge Valiente

El casco histórico navega actualmente entre los conceptos de turismofobia y gentrificación. Dos acepciones que hasta hace poco tiempo eran totalmente extreñas para los cacereños, pero que con el auge de los apartamentos turísticos y la llegada de un turismo más masivo (aunque todavía no se vean imágenes de hordas de turistas campando por la ciudadela medieval) ya entran a formar parte del vocabulario.

Gentrificación, masificación y molestias a los residentes son algunos de los conceptos que maceran la turismofobia. Pero resulta que, en el último pleno del Ayuntamiento de Cáceres se puso encima de la mesa una realidad algo incómoda, que poco tiene que ver con el auge del turismo: la centralización de los eventos en la parte antigua.

Lo expuso la nueva presidenta de la asociación vecinal Ciudad Monumental de Cáceres, Celia Rubio, que se estrenaba en estas lides instando al Gobierno local a que se solicite la declaración de zona tensionada por la proliferación de alojamientos turísticos en el área.

Solicitó al alcalde, Rafael Mateos, la regulación de alojamientos turísticos porque «el barrio está sufriendo gentrificación con la expulsión progresiva del residente, la pérdida de vida comunitaria, el deterioro de su identidad cultural y el encarecimiento del alquiler y de los servicios básicos». Al respecto Mateos volvió a decir por enésima vez (debido a la demora inexplicable de la ordenanza de alojamientos turísticos), que no se limitará el número de estos establecimientos, sino que servirá para regular su situación jurídica y fiscal.

En su intervención, Rubio criticaba que se «priorice» la actividad turística por encima del derecho a la vida vecinal «como si el barrio fuera un tablero de Monopoly». Y le puso el cascabel al gato lanzando la petición de regulación de los eventos masivos, «para que sean respetuosos con el patrimonio y con la vecindad». Y Mateos le dio la réplica asegurando que ya se piensa en «empezar a sacar eventos que tradicionalmente se celebraban en la Ciudad Monumental» para hacerlos fuera del recinto histórico. Una realidad incómoda que le costará abordar como regidor.

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