La última oportunidad para salvar el planeta empieza a construirse en la misma ciudad que vio nacer a las primeras máquinas de vapor que hace más de un siglo empezaron a escupir polución a la atmósfera y que, a la larga, han desencadenado una crisis climática sin precedentes. "Glasgow la ciudad donde empezó a funcionar la el ‘reloj del fin del mundo’ y ahora tiene que convertirse en un punto de inflexión; en el principio del fin del cambio climático", ha argumentando este lunes el primer ministro británico, Boris Johnson, durante la inauguración de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) ante la atenta mirada de jefes de estado y líderes políticos de todo el mundo.

Durante las próximas dos semanas, la ciudad escocesa será escenario de unas negociaciones clave para frenar el avance del calentamiento global y mitigar el impacto de la crisis climática. Este lunes, como preámbulo a este debate, activistas de todo el mundo han tomado la palabra durante la inauguración del evento para poner rostro a esta emergencia de alcance global. "En Kenia ya vemos cómo el cambio climático está agravando las sequías y empeorando las hambrunas", ha relatado la activista Elizabeth Wathuti. "En el Amazonas, los ríos mueren y los animales desaparecen. La tierra está hablando y nos dice que no tenemos más tiempo", ha añadido la activista indígena Txai Surui en un emotivo discurso frente a los líderes mundiales.

"En Kenia ya vemos cómo el cambio climático está agravando las sequías y empeorando las hambrunas" Elizabeth Wathuti, activista

Así ha sido como la Cumbre del Clima de Glasgow, tras mostrar la cara más humana de los daños causado por la crisis climática, ha dado pie a un compromiso unánime de los jefes de estado de todo el mundo. Al menos sobre el papel, prácticamente todos los países presentes en la COP26 se comprometen a aumentar sus compromisos climáticos; a sufragar los daños de los extremos climáticos en el sur global; y a poner medidas más firmes para limitar el aumento global de las temperaturas a un máximo de 1,5 grados de media. Esta es la promesa con la que arranca la cumbre.

Compromisos más ambiciosos

El primer punto que se ha puesto sobre la mesa es la necesidad de diseñar medidas más contundentes para frenar el aumento global de las temperaturas. "Los seis años que han pasado desde la firma de Acuerdo de París han sido los más cálidos desde que tenemos registro. O paramos el cambio climático o el cambio climático nos parará a nosotros", ha destacado Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Según apuntan la última radiografía global de las emisiones de gases de efecto invernadero, el mundo se dirige a un aumento global de las temperaturas de casi tres grados. Este escenario, en palabras de Guterres, sería "una catástrofe climática".

"O paramos el cambio climático o el cambio climático nos parará a nosotros" Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas

"La ciencia es clara sobre qué hay que hacer. Sabemos qué medidas hay que tomar para frenar esto. Solo necesitamos dar el paso", ha destacado el portavoz de ONU durante su discurso de este lunes. El diagnóstico de los expertos pide reducir un 55% las emisiones para 2030 y llegar a cero neto hacia mitad de siglo. "Vamos en la dirección correcta, pero tenemos que acelerar los esfuerzos", ha añadido el primer ministro italiano Mario Draghi tras recordar que este mismo fin de semana los países del G20, responsables de hasta el 75% de las emisiones globales, han anunciado un (tímido) acuerdo para limitar el calentamiento global a 1,5 grados (aunque en la práctica todavía no está claro en qué se trasladará esta promesa).

"Las negociaciones y los acuerdos climáticos son mucho más que palabras que quedan reflejadas negro sobre blanco. Nuestro futuro depende de esto. No necesitáis oír mi dolor o mis lágrimas para saber que el cambio climático es real", ha relatado la activista Brianna Fruenan, en representación de los pueblos del Pacífico. Durante la ceremonia inaugural, el llamamiento a la acción ha sido unánime entre los oradores. "Todo lo que sea menos de lo mejor será demasiado poco. Todo lo que sea más tarde que ahora será demasiado tarde", ha añadido la escritora Yrsa Daley Ward en referencia a la necesidad de aumentar los compromisos climáticos.

Fondos solidarios

El arranque de la Cumbre del Clima ha mostrado a los jefes de estado de todo el mundo los rostros y las historias que muestran mejor que cualquier informe qué significa el impacto de la crisis climática. Un simple resumen de los eventos extremos del último año ha sido suficiente para mostrar que los países de renta baja son los que más están sufriendo las consecuencias de esta crisis. "El mundo ha fracasado en proporcionar ayuda a los pueblos que lo están perdiendo todo por la crisis climática", ha reprochado la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, en referencia a la promesa incumplida de los 100.000 millones de dólares que los países ricos prometieron donar al sur global para hacer frente a esta emergencia ecológica.

"El mundo ha fracasado en proporcionar ayuda a los pueblos que lo están perdiendo todo por la crisis climática" Mia Amor Mottley, primera ministra de Barbados

Varios líderes políticos han intentado recoger el guante de esta llamada a la solidaridad para mostrar, una vez más, que Glasgow puede ser un punto de inflexión para la cooperación internacional. El presidente estadounidense Joe Biden, por ejemplo, ha anunciado que Estados Unidos aumentará su aportación a estos fondos de solidaridad climática hasta alcanzar los 3.000 millones para 2024. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha anunciado el compromiso de España de aumentar un 50% su aportación a estos fondos de solidaridad climática hasta llegar a los 1.350 millones de euros anuales a partir de 2025.

Joe Biden "se duerme" durante 30 segundos en una ponencia de la COP26 en Glasgow Agencia ATLAS / Reuters

Al menos en sus discursos inaugurales, la Cumbre de Glasgow se ha presentado como un "punto de inflexión" en la lucha contra la crisis climática. Aunque vista la experiencia de años anteriores, donde las buenas intenciones se diluían con el pasar del tiempo, todavía es pronto para cantar victoria. Tenemos por delante dos semanas por delante de negociaciones, desencuentros y pactos. El día 12 de noviembre sabremos si la COP26 ha logrado, por fin, transformar la teoría en la práctica; las promesas en acuerdos.