Registros meteorológicos
La mitad de los récords de calor en España se han registrado en los últimos 5 años
Un informe del Observatorio de la Sostenibilidad reclama acelerar las medidas de adaptación para mitigar el impacto del calor cada vez más extremo en las ciudades españolas

Unos ciudadanos se refrescan en una fuente durante un episodio de calor extremo en Córdoba. / EFE
Valentina Raffio
Durante décadas, el hecho de batir un récord de calor era una rareza. Uno de esos hitos esporádicos que se dispersaban en el calendario como excepciones. Ahora, sin embargo, debido al avance del calentamiento global, los récords de temperatura llegan de forma tan frecuente que, en ocasiones, se pulverizan en cuestión de meses. Según un informe del Observatorio de la Sostenibilidad sobre calor extremo, el 47% de los récords de temperaturas máximas absolutas observados en el conjunto de España se han registrado durante el último lustro. Y el 70% de todos los récords jamás registrados en el país se ha producido en tan solo 25 años. Se trata de cifras que, una vez más, demuestran que el aumento de temperaturas que vivimos actualmente va más allá de una anomalía estadística y, sobre todo, que no tiene nada de normal.
El análisis, presentado este viernes, se ha centrado en los datos de 106 estaciones meteorológicas repartidas por toda España y en los registros oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Según apunta el documento, el periodo entre 2020 y 2024 ha concentrado récords históricos en casi todas las comunidades autónomas. En algunas regiones, como Asturias, Cantabria, Madrid o Navarra, durante este periodo el 100% de las estaciones han registrado su máxima histórica en los últimos diez años. En Catalunya, se estima que el 83,3% de los récords de temperatura registrados en el territorio se han dado entre los años 2020 y 2024.
Las estaciones de Girona, Barcelona y Granada han sido algunas de las que han mostrado mayores aumentos de temperatura máxima en los últimos años
Los registros demuestran que no solo aumentan las máximas sino también la temperatura media de todas las estaciones. Si entre 1961 y 1990 la temperatura media en España se situaba en torno a los 13,2 grados, en los últimos cinco años este mismo indicador ha subido hasta los 14,9 grados de media. Esto implica que en menos de medio siglo la temperatura media del país ha aumentado 1,65 grados y esto se refleja, sobre todo, en el caso de los veranos. Durante esta estación, de hecho, se calcula que el aumento de las máximas ya roza los 2 grados de media. Las estaciones de Girona, Barcelona, Salamanca, Cuenca y Granada han sido algunas de las que han mostrado mayores aumentos de temperatura máxima en los últimos años, con incrementos que oscilan entre 2,5 y 2,9 °C respecto al periodo 1971-2000.
Olas de calor más frecuentes y más intensas
El informe constata una intensificación sin precedentes de las olas de calor en España. Entre 2015 y 2024, todos los veranos registraron al menos un episodio de calor extremo, algo que antaño solía ocurrir solo dos o tres veces por lustro. Además del aumento en frecuencia e intensidad de las olas de calor, los datos también indican que el fenómeno se ha ampliado territorialmente. En los últimos diez años, al menos 33 provincias se han visto afectadas cada verano por este tipo de episodios. El caso más extremo se observó en 2022, un verano que batió todos los récords y, por ejemplo, contabilizó 41 días bajo ola de calor, casi el doble que el anterior máximo de 1991, y por primera vez vivió una ola de calor que afectó a todas las provincias peninsulares y Baleares.
Entre 2015 y 2024, todos los veranos registraron al menos un episodio de calor extremo, algo que antaño solía ocurrir solo dos o tres veces por lustro
Ante esta situación, el Observatorio de la Sostenibilidad lanza un mensaje claro: la adaptación ya no es una opción sino una necesidad urgente. “El aumento del calor extremo tiene consecuencias directas sobre la salud, la economía y la vida cotidiana. Especialmente en las ciudades, donde el efecto de isla de calor agrava aún más los extremos térmicos”, alertan los autores de este informe, quienes proponen desplegar una batería de medidas para mitigar el impacto del calor extremo en las ciudades y que va desde la ampliación de zonas verdes urbanas y la creación de refugios climáticos, hasta cambios en la planificación urbana, como la incorporación de cubiertas vegetales y pavimentos reflectantes. Pero, sobre todo, exige que las políticas climáticas dejen de ser reactivas y pasen a ser estructurales.
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