El pasado día 25 de febrero se inauguró en Cáceres el nuevo museo de la galerista alemana Helga de Alvear. La ciudad se convertirá a partir de ahora en un referente, no sólo para los amantes del arte contemporáneo en todo el mundo, sino también desde el punto de vista arquitectónico. El edificio que lo albergará, diseño del estudio del arquitecto Emilio Tuñón, ha sido reconocido como uno de los proyectos más interesantes en 2020 por la prensa europea. Ha recibido el Architecture MasterPrize y opta al premio de Arquitectura contemporánea “Mies Van Der Rohe”. El arte contemporáneo cada vez tiene un público más amplio gracias a los programas de difusión. A escasos doce kilómetros de Cáceres, concretamente en Los Barruecos de Malpartida, existe otro museo de arte contemporáneo desde el año 1976, fundado por Wolf Vostell, artista hispano alemán, figura del arte contemporáneo de postguerra. Estos dos museos contribuirán a que esta explosión de vanguardia refleje una inquietud y hegemonía de este medio de expresión en nuestro entorno. No estaría de más aprovechar este soplo de aire de vocación cultural para dotar definitivamente a Cáceres de un nuevo edificio en el que se establezca el nuevo conservatorio de música. La institución acumula varias décadas a la espera de una nueva sede, debido al incremento de alumnos y profesores dentro de un edificio que apenas ha sufrido modificaciones, y que carece de una total falta de infraestructuras para el desarrollo de su actividad. Si deseamos preservar la cultura, debemos continuar creándola.