Un año

La guerra en Ucrania

Felisa Bacas Leal

Las guerras empiezan en los despachos, hagamos que terminen también en ellos.

Condenamos la invasión de Rusia en Ucrania y conocemos las razones por las que la OTAN está ayudando a Ucrania para responder ante esta invasión. Estos son los hechos.

 Pero también sabemos de otras realidades, miles de víctimas, una sangría humana que no cesa y millones de personas sufriendo sus consecuencias y viviendo atemorizadas. Toques de queda, sirenas de los ataques aéreos, etcétera, etcétera, situaciones objetivas que impiden el desarrollo digno de sus vidas. Occidente al suministrar armas está contribuyendo a que la guerra se prolongue. La escalada de la guerra en Ucrania aumenta.

Cada día, y ya va a hacer un año, la sed de venganza de las dos partes enfrentadas se incrementa, como suele suceder cuando un conflicto se enquista

Paremos de una vez esta guerra. Las razones para ponerle fin son sobre todo morales.

La violencia engendra más violencia, lo sabemos bien por la experiencia en multitud de situaciones en que en lugar de disminuir el conflicto, lo agrava. Y es difícil encontrar soluciones negociadas. Pero las hay. Solo y nada más hay que esforzarse en la búsqueda de compromisos tolerables por ambas partes.

En diferentes puntos del estado español somos muchas las personas y colectivos preocupadas por la marcha de los acontecimientos y la gravedad de las consecuencias de las operaciones bélicas. 

Personas favorables a que la guerra cese y el conflicto se resuelva en una mesa de negociaciones y no en una interminable batalla alimentada por unos y otros proveedores de armas. Por eso, en estos días se van a realizar varias concentraciones por la paz en distintas ciudades. Es urgente encontrar ya soluciones, en el ámbito de la diplomacia, en esta guerra absurda, como todas las guerras.