Elia Hernández Núñez falleció a los 86 años la noche del pasado 29 de marzo, dejando una huella importante en el mundo taurino, un sector en el que por tradición mandan los hombres, pero en el que Elia ha roto todos los esquemas y ha demostrado que la mujer tiene mucho que decir en todo aquello que se proponga.

En su caso, su dedicación y pasión por todo lo que rodea al mundo del toro le llevaron a conquistar el respeto y la admiración de los profesionales de este sector. «Era una mujer avanzada a sus tiempos, cuando ahora se habla tanto de las mujeres rurales, Elia lo venia desarrollando toda su vida y sabiendo acoplarse a las últimas tecnologías estando presente en las redes sociales, apegada al campo y al toro bravo su pasión la cual ha disfrutado hasta sus últimos días», manifestó el presidente de la Asociación Nacional de Mayorales, José Luis Castro, horas después de conocer el fallecimiento de Elia.

Su marcha ha originado en estos días multitud de reacciones como las del torero Emilio Rey que destacó de la ganadera «su humildad y cariño» y de la que recuerda que «en los días de tentaderos salía desde su alma dando ánimos y a jalearnos con su ole». También la Asociación de Jóvenes Taurinos de Coria la definió como «una mujer luchadora, que estuvo siempre donde más le gustaba con sus animales bravos» en su finca de Zagalviento, ubicada en Portaje.