-¿Qué siente a pocas horas de debutar y abrir el festival de teatro?

-Voy a tener todas las emociones del mundo, porque además de abrir el festival con esta obra maravillosa, el sábado cumplo años aquí. Estoy muy ilusionada y muy contenta porque es algo especialmente emotivo para todos los que nos dedicamos a esto, el hecho de volver a subirnos a un escenario. Hay una dosis extra de emoción porque hace nada se estaban cancelando eventos, giras y teníamos miedo. Recibir la llamada de que sí que veníamos al festival y de que encima lo abríamos fue una emoción muy grande. El domingo cuando llegamos se me cayó alguna lagrimita, por lo que pinta que será algo inolvidable.

-¿Qué sensaciones percibió el domingo al pisar el Teatro Romano de Mérida por primera vez?

-Si ya vacío me dio un subidón enorme, no quiero imaginarme cuando lo vea lleno. La verdad es que me emocioné muchísimo, fue muy emotivo.

-¿Y cómo cree que será mañana cuando suba al escenario?

-Si me sentía emocionada con el teatro vacío, cuando lo vea lleno de gente la verdad que imagino que lo estaré el doble o el triple.

-¿Qué pensó cuando le propusieron el papel de Antígona?

-Pensé que los dioses de Mérida se presentaron. Fue en un momento en el que estaba todo cancelado, no sabíamos si no volveríamos a trabajar hasta el año que viene y recuerdo que lo primero que dije fue: gracias, gracias, gracias por pensar en mí para esto y por volver a poderlo hacer. Al principio es verdad que teníamos miedo por cómo reaccionaría la gente. ¿Hay ganas? ¿Cómo responderán? Pero nada más salir a la venta las entradas, que se agotasen tan rápido, nos dio muchísima tranquilidad.

-¿Se ve reflejada en Antígona?

-Antígona es muy guerrera, tiene un don de palabra maravilloso y yo no tengo esa capacidad que tiene ella para meterse en esos universos. Es muy cañera, muy peleona dialécticamente y tiene una fuerza y una valentía magnífica para superarlo todo. La versión de David la humaniza bastante y eso a mí me encantó. Se verá una Antígona con luces y sombras, como tenemos todos. Vivimos en una sociedad que nos impulsa a los blancos y a los negros, pero también vamos a ver los grises que son tan necesarios actualmente.

-¿Cómo es la relación con el resto del reparto?

-La verdad es que ha sido una alegría, como un abrazo que había muchas ganas de sentir después de todo lo vivido. Somos muy de abrazarnos y el no poder hacerlo ha sido duro, pero lo hemos suplido con lo bien que hemos compaginado. Para mí, trabajar con ellos fue como un abrazo frente a la profesión y frente a la vida.