A José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) la editorial Algaida le encargó un libro de texto que fuera a la vez libro de lectura. Cada unidad didáctica, cada lección, digamos, se correspondía con un capítulo de lectura. El resultado es ‘Maldita lechuza (Algaida), un divertido libro, protagonizado por alumnos de instituto y en el que la magia y, o si se prefiere, la brujería está muy presente en una historia narrada de manera muy cercana, y todo ello con el crédito que aporta la experiencia acumulada de su autor como profesor, ya jubilado, de secundaria. 

Licenciado en Filología, autor de más de 90 obras, entre narrativa y poesía y poseedor de numerosos premios entre ellos el Juan Ramón Jiménez, el José Hierro, el Azorín, el Camilo José Cela, Ateneo de Valladolid o el Felipe Trigo, este escritor extremeño que ha dado clases, hasta 2011, de Lengua y Literatura Española en institutos de Sevilla, Aracena y Écija, entre otros, es de los que opinan que la imaginación y la palabra son buenos aliados en la creación de un mundo propio.

Muy divertido y ameno su libro. ¿Va dirigido a algún publico en concreto o cree, como yo, que es apto para todas las edades?

Nadie renuncia a las lecturas de infancia. Leemos sobre lo leído.

¿Qué es ‘Maldita lechuza’, qué persigue con este libro?

Fue un experimento. Me propusieron hacer un libro de texto de primero de ESO que fuese a la vez relato. Cada unidad didáctica llevaba aparejado un capítulo de lectura en el que, además, se tenían que ofrecer recursos del tema que le precedía. Toda una experiencia.

¿Por qué los protagonistas deciden hacer un periódico, y no una obra de teatro, montar un coro, o un proyecto de ciencia?

-El tiempo de la noticia en el periódico es un ‘apenas’ y el argumento va de errar en un pronóstico inmediato.

¿De no haber sido profesor, hubiese sido periodista?

-No, nunca. Antes publicista, mucho más creativo.

¿Los periodistas jugamos mucho con la verdad? 

-La verdad es que no quisiera verme en vuestro pellejo.

Sus protagonistas publican las noticias antes de que se produzcan y aciertan, esto es ficción, pero ¿cree que en la vida real hay periodistas así, es decir, que se lanzan antes de que suceda?

-Claro. Esa es una de las maldades, entre otras.

¿Cómo se le saca el jugo a las palabras?

-Exprimiéndolas. Ya nos enseñaron bastante las Vanguardias.

Al final de libro, dice Tinoco (uno de los personajes y narrador de la historia): «El lenguaje está cargado de magia. Cada palabra está llena de cientos de posibilidades. Lo que hay que hacer es usarlas con buena fe. Son el futuro». ¿Cuáles son esas posibilidades? ¿Dónde reside la magia del lenguaje? ¿Cuál es su futuro?

-La magia del lenguaje tiene la capacidad de fundar un territorio y explorar espacios que están más allá de nuestro alrededor. Esa avanzadilla es también una experiencia de libertad. ‘In principio erat verbum’ [En principio era la palabra], dice ya el Génesis. 

¿El libro es un reflejo de su experiencia de años dedicado a la enseñanza?

-Sin duda.

¿Le preocupa o obsesiona la actualidad?

-Me preocupa. Las obsesiones parece que las tienen otros.

La historia de los estornudos de doña Lupe, además de divertida y muy ocurrente, es pura imaginación. ¿Se considera un hombre con mucha imaginación, le gusta fabular?

-Me encanta fabular. Es la aspiración más alta de un narrador.

-¿Considera que entre los alumnos de hoy faltan estudiantes como los protagonistas de su libro, es decir, imaginativos, creativos, entregados y dispuestos a hacer cosas distintas a las que figuran en el temario? 

-Siempre habrá alumnos imaginativos. Lo malo es que el sistema educativo deja cada vez menos espacio a la creatividad y más a la doctrina.

-¿De verdad estima que una palabra pueda cambiar el mundo? En la del libro es case por cae. ¿Cuál es su palabra para cambiar el mundo?

-Si solo con una letra desmontamos una palabra, solo con una palabra que desordene la arquitectura de nuestras convicciones nos cambiará también la perspectiva de la realidad, renovándola. Debemos acercarnos a la creación sin los prejuicios pobres de la lógica. Con ella no hubiera existido Picasso, solo Antonio López.

‘Maldita lechuza’ es un libro de aventuras. ¿Los niños y adultos necesitamos vivir más aventuras, abrir los ojos al mundo y mirar con otra mirada?

-Pues sí. A lo dicho me remito

¿Qué moraleja debemos sacar de ‘Maldita lechuza’?

-Moraleja suena a doctrina. Gozar es lo que cuenta. A ver si, de una vez, entre los objetivos didácticos de nuestros centros ponen el de la felicidad.

¿Por qué un libro tan corto?

-Lo bueno, si breve…

¿Le gustaría que fuese el libro del verano, para leerlo en la piscina o la playa?

-Pues sí. Pero no parece el adecuado.

"A ver si, de una vez, entre los objetivos didácticos de nuestros centros ponen el de la felicidad"

Tinoco, Casado y Marina, los tres personajes principales ¿nos sorprenderán con una nueva entrega?

-No me gustan las series.

El personaje central se traslada de Valladolid a Sevilla, ¿alguna razón para elegir estas dos ciudades tan diferentes, una representa el frío y la otra el calor, en una comparación, claro está simple como esta?

-La primera unidad didáctica es la de la comunicación. Qué mejor que un vallisoletano y un andaluz para lo de los dialectos y las hablas.