Si hay un año en la vida artística de Alejandro Hurtado (San Vicente del Raspeic, Alicante, 1994) es el 2017. Obtuvo el Primer Premio Bordón Minero en el Festival Internacional del Cante de las Minas La Unión (tras varios años en el que dicho premio se había declarado desierto); y además, se convertía en guitarrista oficial de la cantaora Mayte Martín con la que reconoce nexo de unión de sensibilidades y maneras de entender la música. Un año redondo, sin duda, al que habrá que añadir todos los que le quedan por disfrutar (y disfrutarle) a este joven guitarrista que demanda ‘desnudez y sabor más flamenco en la guitarra actual’. Agradecido con los que le han apoyado en el camino, entre los que destaca al director de la Cátedra de Flamencología de Córdoba David Pino -«mi segundo padre»-; y generoso con los maestros actuales -«no paré de llorar durante todo el concierto de Rafael Riqueni»-; Alejandro Hurtado se prepara para actuar como solista en el Gran Teatro de Córdoba y para homenajear a José Menese en un evento organizado por Antonio Benamargo. Grandes nombres del flamenco rodean y avalan a Hurtado. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Pasen y lean.  

Usted a nivel artístico y profesional está más ligado a Córdoba que a Alicante… 

Si, desde luego. Cuando terminé guitarra clásica en el grado elemental y profesional quise irme a Córdoba a estudiar Guitarra Flamenca en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba [que terminó con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario fin de carrera y allí conocí a mucha gente…

Y entre ellas, a una en particular que también le ha marcado: el profesor de guitarra, cantaor y director de Cátedra, David Pino…

Desde luego, para mi es un segundo padre en Córdoba. Gracias a él conocí personalmente a Mayte Martín que buscaba un nuevo guitarrista y fue David el que le dio mi nombre. Le envié material, lo escuchó, quedé con ella y sin haber tocado ningún día juntos me dijo si estaba dispuesto a ser su guitarrista oficial en todas sus cosas y claro, ¡yo encantado! 

¿Qué cree que vio Mayte Martín en usted en ese momento?

Supongo, tras escuchar la maqueta, que vería la sensibilidad, la forma de construir. No lo tendría muy pulido o definido un concepto claro sobre mi persona, pero apostó por mí.

«Mayte Martín y yo respiramos la música de forma muy similar. Me siento un discípulo de ella»

Quizás eso fue lo que le llamó la atención: esa frescura, ese guitarrista aún ‘por hacer’…

No sé, no sé, habría que preguntárselo a ella…, yo me puse a estudiar a todos los guitarristas que habían estado hasta ese momento e hice un trabajo exhaustivo…, pero estar con Mayte marca tu forma de vivir, sentir…, yo he aprendido con ella desde cómo hacer una prueba de sonido hasta como saludar, o cómo estar. Mayte Martín y yo respiramos la música de forma muy similar. Me siento un discípulo de ella. Ella cuida tanto el detalle, cada frase, cada nota…, mima mucho el cante y lo que hace lo hace porque ve que es así, y si no, no lo hace.

Crece con Mayte Martín y también en solitario con esa cita en Córdoba el próximo día 29 de septiembre interpretando el Concierto de Aranjuez

Si, me lo propuso David Pino. Es un hermanamiento entre la Universidad de Córdoba y la Cátedra de Flamencología en el Gran Teatro. Es muy ilusionante. Siempre me he nutrido de todos los recursos de la guitarra clásica, y la evolución de la guitarra flamenca gran parte es gracias a la clásica a nivel técnico y a otras muchas cuestiones. A parte, lo que significa para mí. Recuerdo de niño estar escuchándolo de la mano de Paco de Lucía mientras hacía los deberes del colegio, ¡es un sueño! además de la mano del director Carlos Domínguez Nieto en una ciudad como Córdoba, en el Gran Teatro…, para mi es un honor y me hace muchísima ilusión, desde luego. 

¿Este es su camino?, ¿la guitarra clásica, de concierto?

Quizás por sentimiento y por mi manera de ver la música siempre me ha gustado la guitarra de concierto, la guitarra solista, y me siento muy identificado con esta manera. También el hecho de trabajar con Mayte me ha hecho valorar más el cante y el mimo y los códigos que hay que darle al cante; pero a la vez ella es tan musical y el concepto que hay que tener para construir ese material, esas falsetas, es tan cercano a la guitarra de concierto me siento muy cercano a esa construcción más musical y más directa. 

Y todo eso a nivel de futuros proyectos, ¿se traduce en algo?

Este año está siendo muy productivo y tengo intención de grabar mi primer disco aportando lo que he compuesto estos años. Me gustaría presentarlo y moverlo de esa manera, aunque sea compaginando mi trabajo con Mayte u otros artistas. A finales de octubre ya entro en el estudio a grabar aunque claro, siempre está esa inseguridad…, Hoy en día un disco se hace con el fin de que sea una carta de presentación donde mostrar lo que uno ha hecho y cerrar capítulos. Yo siento que tengo que plasmar ahí todo eso: «Yo soy éste, y necesito dejarlo todo ahí para comenzar una nueva etapa».

¿Qué significa para usted actuar como solista en el homenaje a José Menese?

Para mí, ¡es un proyecto muy ilusionante! Además, que Antonio Benamargo confíe en mi trabajo para homenajear a esa figura del cante y se acuerde de mí…, es un honor estar en Madrid en ese evento. 

«Hoy en día un disco se hace con el fin de que sea una carta de presentación donde mostrar lo que uno ha hecho y cerrar capítulos»

¿En qué momento se encuentra la guitarra flamenca?

Obviamente está en un momento muy bueno pero, echo en falta guitarra de concierto ‘de verdad’ que rompa con ese concepto de guitarra solista acompañada de un grupo…, echo de menos claridad en el mensaje de la guitarra de concierto, esa desnudez, ese sabor más flamenco. En cuestión de hace un mes vi en Alicante un concierto de Rafael Riqueni sin megafonía, él solo, y no paré de llorar. La guitarra flamenca va como la sociedad: muy deprisa. Para poder tocar así, y para poder valorar eso y que los mismos guitarristas lo valoren, tiene que ir de una manera muy lenta. Vamos como sacando las cosas muy rápido, cambiando de un lado a otro. La gente quiere sorprender, quiere ser novedoso y a veces se olvidan de que lo que hay que controlar bien es la raíz, la base, y eso no significa ser menos creativo. Creo que ahí está la equivocación. Creo que hay que estar más asentado, conocer de verdad… cada uno puede aspirar a lo que le ‘nazca’ pero la guitarra flamenca, de concierto, es eso. Lo que ocurre es que Paco de Lucia marcó tanto que ha un camino ahí que todos los guitarristas siguen. Paco ha hecho tanto y tan bien que quizás hay que irse un poquito más atrás y tirar por caminos como el de Sabicas, o el que el maestro Montoya siguieron…, el claro ejemplo es Rafael Riqueni: un concierto de una hora, solo…, yo me decía, ¿qué pasa aquí? A mí la guitarra antigua me fascina desde Montoya, Manolo de Huelva, Sabicas, Borrul, o Mario Escudero que era de Alicante. El tenía el concepto de hacer programas que dividía en dos partes: flamenco convencional y flamenco evolutivo pero siempre desde el concierto, desde la guitarra pura y dura. Yo quiero reivindicar eso, me identifico con eso.