Hace poco, durante unas copas con actores, salió el tema de cómo actuar en cine, teatro o televisión y de qué preferimos. Sabemos que hay intérpretes que no se enfrentarán nunca a un escenario a pelo, con público sentado en la silla y que prefieren el corten y el acción y jamás los desdeñaré, como veo también la misma magia en una sala de teatro que en una de cine y puedo salir con ganas de llevar a hombros a Urko Olazabal por todas las plazas de España tras verlo en ‘Maixabel’, la enorme película que ha hecho Icíar Bollaín... Pero ah, ese puntito que tiene ver a gente trabajando en directo para ti... Ese puntito es más grande que la vida. Ocurre en los conciertos de la Orquesta de Extremadura (OEx) también, que, por cierto, inaugura temporada esta tarde, a las ocho, en Plasencia, con dos músicos inmensas. 

La OEx lleva en el repertorio ‘Before Spring’, de Luis Tinoco, la Sinfonía española, de Édouard Lalo y la versión de 1945 de ‘El pájaro de fuego’, de Ígor Stravinski. Estará dirigida por Joana Carneiro, directora principal de la Orquestra Sinfónica Portuguesa, con sede en el Teatro San Carlos de Lisboa. Es una de las artistas lusas más reconocidas. Y precisamente la primera obra del repertorio es de Luis Tinoco, portugués. Andrés Salado ha programado a muchas mujeres en esta temporada de la OEx y varias directoras, lo que no deja de ser (además de la parte musical) un posicionamiento político, de visibilidad, que le agradecemos especialmente.

Carneiro debuta con la OEx, igual que Ellinor D’Melon, que interpretará la ‘Sinfonía española, en re menor, op.21’, de Édouard Lalo. A sus veinte años, D’Mellon disfruta de una importante carrera internacional, ya ha debutado con muchas orquestas y actuado bajo la batuta de directores tan respetados como Zubin Mehta, Vladimir Spivakov o Manuel Hernández-Silva entre muchos otros. Los críticos han dicho de ella que posee una técnica que deja con la boca abierta. 

Con la boca abierta te quedas, por lo visto, si ves ‘Hoy puede ser mi gran noche’, la historia de un cantante de orquesta en la Galicia de los 90 y sus hijas: su máxima aspiración es ser como su padre. Habla de lo que quisimos ser y lo que somos, como lo hacía también ‘Lo que nos debemos’, la obra inaugural del Festival Internacional de Teatro de Badajoz, porque a él nos vamos a dedicar. Laira Teatro, multipremiadísima, nos trae ‘Ira’, (compañía Lazona) una historia trepidante de suspense que aborda la desesperación y la ambición con Gloria Muñoz y Julián Ortega como protagonistas. Y el domingo, esa delicia llamada ‘Solitudes’, con las máscaras como protagonistas y la vejez y la soledad. «Un anciano, cuya principal ilusión en la vida era jugar a las cartas con su mujer, enviuda repentinamente. Su familia, hijo y nieta, se hacen cargo de él. El abuelo no logra hacerles entender que lo único que necesita es compañía, aunque sea jugando a las cartas tal como lo solía hacer. Se siente tan desvalido que acaba saliendo a la calle a buscar con quien jugar». Encuentra a una prostituta primeriza y el hijo la ve en casa. No les contamos más.

El teatro seguirá con ‘Superagujero negro’, monólogo de Ana Rosa Alegre que narra «las vicisitudes pandémicas de una mujer no tan joven que lucha por mantenerse a flote en la gran ciudad». El martes, ‘Querido capricho’, interpretada por Tomás Pozzi, que se enamora de un joven veinte años menor. Pozzi interpreta a Amanda: no es la primera vez que se pone en la piel de una mujer. El miércoles llega ‘La cresta de la ola’, de José Troncoso, con una protagonista, Victoria, que desea la vida de los demás porque la suya no le es suficiente. La obra del jueves nos traslada a uno de los barrios más personales de Sevilla, Los Remedios, una autoficción autodestructiva hecha por personas desarraigadas que buscan algo a lo que agarrarse.

Se han abordado muchos temas en este festival, lo mismo que en el Nacional de Teatro Vegas Bajas, de Puebla de la Calzada y que nos trae ‘El juego de los embustes’, esta misma noche; una visión curiosa de la historia de Blancanieves el domingo, para público familiar, y mañana sábado, ‘Charo la quitapenas’, el monólogo magistral de Ana Trinidad, que no estrenaba obra desde hacía más de un lustro. 

El poeta chileno Víctor López Zumelzu estará el martes que viene en el museo Vostell Malpartida y eso sí que no se lo pueden perder

Teatro y más teatro. El sábado en Cáceres, a las ocho y media, en el Gran Teatro, los magníficos O Chapitô revisan la figura de Bonaparte en ‘Napoleón o el complejo de Épico’, que promete ser tan hilarante como todas las suyas (y llevamos vistas unas cuantas). Hace tiempo le confesé a César Arias, que los distribuye en Extremadura, lo enamoradísima que estoy de Jorge Cruz desde que lo vi en un Festival de Mérida allá por aquellos años. 

Hay algo hermoso en descubrir a una compañía e irlos siguiendo cuando estrenan obras. Ocurre también con las editoriales: podemos no conocer al autor, pero nos fiamos de la editorial. Por cierto, hablando de esto, el martes que viene, a las siete de la tarde, estará Víctor López Zumelzu, poeta (le ha publicado aquí Ediciones Liliputienses), en el Museo Vostell Malpartida y eso sí que no se lo pueden perder.