No sé si lo he contado alguna vez, pero el sábado que se celebra la gala del FanCineGay de Extremadura, acaba oficialmente mi año (estamos digiriendo aún 2020, pero en fin). Mañana, a las diez de la noche, en el Palacio de Congresos se van a entregar varios premios y, sin desmerecer a la investigadora (bollera, coplera, de clase obrera) Lidia García ni al actor Carlos González, permítanme centrarme en dos. 

En mi casa hay varios libros que me dejó hace más de un año, durante un ingreso hospitalario, que aún no le he devuelto y que ya he leído. Son libros feministas, de ese feminismo en el que nos reconocemos (desgraciadamente, hay otros). El que no se olvida de las discas, de las racializadas, de las putas (Pablo Cantero es más fino que yo y escribe «de las que ejercen la prostitución»), de las presas, de las mujeres trans. En cualquier cartel que haya dibujado para el 8M o sobre las mujeres, aparecen todas ellas y está la bandera rosa, azul y blanca con la que la madre de Elsa, Ana, se hizo un vestido para la pasada manifestación del Orgullo. 

Qué hermoso es tener hermanas así. Creo que no ha habido un premio Ocaña que me haya gustado más.

El FanCineGay, que es el premio gordo, se le entrega al cine club El Gallinero, de Jaraíz de la Vera. He escrito más de una vez en estos artículos que tienen la mejor ‘newsletter’ de cine de toda España. Qué gusto enorme tiene Marc Vicente escribiendo y qué inventiva enorme tiene Fanny Luengo. En una de las galas del festival, a Fanny le pusieron ‘Funny’, en el asiento. Funny es ‘divertida’ en inglés y no pudieron acertar más. Su madre lleva la pizzería Freddo de Jaraíz de la Vera: las mejores pizzas del mundo. En la última gala acabamos tomando las migas en el Venero. No hay gente con la que me guste más acabar una noche desayunando. Migas. Con pimentón para ellos dos. Son de La Vera. Si no le echan pimentón al café es de puritito milagro. 

Este 20 de noviembre acaba mi año porque sé que, unos días después, lo voy a comenzar como mejor sé. En una sala de cine. El día 25 abrazo a Jesús Ponce, premio Miradas, genial fotógrafo, genial director y hacedor de un documental curiosísimo sobre un grupo sevillano de culto, Storm, que además ofrecerá un concierto en Mérida después de la proyección. Como le dije a David Garrido, el director de programación del Festival de Cine Inédito de Mérida (FCIM): «Ya dormiremos cuando muramos». El Festival cumple 16 ediciones y no me he perdido ni una. Algunas de las películas que se han proyectado ahí me han cambiado la vida. Literalmente. 

«Las películas y la literatura nos han ayudado a comprender mejor el mundo en tiempo de pandemia. El cine es entretenimiento y cultura, pero también industria y, como tal, necesita de los espectadores -escribe el director del Festival, Ángel Briz. Aclaro: Briz es amigo mío. Amigo de dormir la siesta en su sofá. Mi admiración por él nació antes del sofá y de la siesta-. Hace un año queríamos que en 2021 la pandemia hubiera acabado y que los cines permanecieran en el mismo sitio y, aunque no es del todo así, las estrellas y los cineastas han vuelto a la gran pantalla, han vuelto los festivales de forma presencial, han vuelto a abrir las salas de cine al cien por cien y ahora es el momento de apoyarlas, porque ha sido el sector que peor lo ha pasado y ahora nos necesita. Con esa idea llegamos a una nueva edición del FCIM, la decimosexta, que queremos sea esa experiencia colectiva que nos da el ritual de acudir a las salas para vivir mundos distintos». 

Este año entregamos dos premios Miradas: el segundo es a Joaquín Fuentes, miembro de una familia de tres generaciones de exhibidores, unidos por la pasión de llevar el cine a la España vacía. 

Y, como siempre, habrá un Jurado Joven. Y, como siempre también, el Jurado Joven votará la película más rompedora. Siempre nos asombran. Alguno que fue miembro del Jurado Joven y descubrió el cine en plena adolescencia ahora está detrás de una cámara, estudiando en Barcelona (hola, Mario). 

La película que más ganas tengo de ver es ‘Mass’. Pero solo para hablar de ella con Pablo Cantero. Sí, los dos festivales de mi vida están intrínsecamente unidos. Según David Garrido, director de programación del FCIM, no podemos ver los 15 últimos segundos del tráiler. No lo vean, directamente. Y, aunque resulte extraño pedirle a la gente que pase nueve días en una sala de cine, pero, sépanlo, transcurren rápido. Es un rito hermosísimo. Habrá películas literarias, como ‘Las ilusiones perdidas’, basada en una obra de Balzac; o teatrales, como ‘Drive my car’; o historias de trabajadores migrantes, como ‘Seis días corrientes’; o sobre trenes perdidos, como ‘La peor persona del mundo’; y nos encontraremos con viejos amigos, como Asghar Farhadi o Zhang Yimou. Y lo mismo Juanjo Giménez nos hace desacompasarnos. ¿Les suena algo de lo que les digo? Pues posiblenente no, porque estas películas no se han estrenado. Seremos los primeros en verlas en cine en toda España. 

No me digan que eso no merece nueve días de cine. 

La perla

Interpreta a varios personajes. Los nombramos: el actor, la tía Roma, Valentinito, los Águila -Rafael, Cruz y Fidela-, misionero Gamborena, Francisco Torquemada. Aquí está el meollo. 'Torquemada' se representa en el Gran Teatro de Cáceres a las ocho y media de la tarde este sábado 20 de noviembre. Torquemada no es Torquemada del todo; es decir, no es el Torquemada que conocemos, sino un miserable de barrio que presume de ser descendiente del inquisidor, de aquel Tomás de Torquemada que vivió en el siglo XV. Benito Pérez Galdós creó a un avaro, uno de los grandes avaros de la literatura universal, como los de Plauto o por Moliére. Se llama Francisco Torquemada y sale en cuatro novelas. Quien está en escena, haciendo de Torquemada y de otros muchos, es Pedro Casablanc.