‘100 días con la Tata’ se ha llegado el premio Forqué al mejor largometraje documental. Ópera primera del actor Miguel Ángel Muñoz, relata la experiencia vivida por el actor con su tata, la mujer que lo cuidó durante su niñez, en los días de confinamiento de la pandemia.

Gala de entrega de los Premios Forqué, en su vigésimo séptima edición, ayer sábado en el Palacio Municipal de Ifema, en Madrid.

Gala de entrega de los Premios Forqué, en su vigésimo séptima edición, ayer sábado en el Palacio Municipal de Ifema, en Madrid. Efe

Los padres del actor Miguel Ángel Muñoz tuvieron que recurrir a la “Tata” (Luisa Cantero, hermana de su bisabuela) para que cuidara a su hijo mientras ellos trabajaban. Desde entonces, la Tata (97 años) y Miguel Ángel (38 años) nunca se han separado. Pero tras varias complicaciones de salud de la Tata, Miguel Ángel se dio cuenta de que su historia de amor se podía acabar y decidió llevar a cabo todas las cosas que tenía pendientes de hacer junto a ella: un road trip, conocer los orígenes de Luisa en Mérida y hasta rodar una película juntos. Una aventura que se vio interrumpida por la llegada de la pandemia. Un giro que, lejos de entristecerlos, hizo que ambos estuvieran más unidos y disfrutaran más que nunca durante 100 días juntos en un piso de 35m2.

La película casi autobiográfica nació de la cuarentena a comienzos de 2020 y las retransmisiones en directo que ambos hicieron desde el Instagram de él, con título #CuarenTATA. Muñoz ha llegado a declarar: «Haber pasado 100 días con la Tata ha sido una experiencia única, nueva para ambos y al mismo tiempo dura por la situación que vivimos a nivel mundial. En este documental revelo un proceso personal muy íntimo que creo que a la vez es común a todos: la dificultad y el miedo a la separación definitiva».

Ayer en la entrega del premio Forqué un Miguel Ángel Muñoz emocionado dio las gracias a su Tata, pero también al Ayuntamiento de Mérida y la Junta de Extremadura por las facilidades que le dieron a la hora del rodaje. Acto seguido, el actor bajó al patio de butacas donde se celebraba la gala, en el IFEMA de Madrid, y entregó el premio a su Tata allí sentada, quien se puso a llorar de la emoción.

Película rodada en Mérida. El Periódico