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El Periódico Extremadura

La cultura que nos viene

Podríamos montar un festival

Imagen promocional de Spin Offs, de Almendralejo, que participa en el Concurso de Grupos Noveles del Guoman, en Guareña.

Admiro infinitamente a la gente que un día, reunida con amigos, monta un grupo de música o un club de lectura y, de igual manera, a la que organiza encuentros literarios, se informa de cómo se redacta un proyecto para pedir una subvención, encuentra a los managers y los agentes de músicos reconocidos, negocia cachés, habla con artesanos a los que no conoce de nada y que están por todo el país, se pone en contacto con compañías teatrales y dice: «Ya tenemos nuestro primer festival de no sé qué». 

Llámense FanterFilm, Cine Inédito, FanCineGay, Ciclo de Música Actual, Ciclo de Música Sacra, International Youth Film Festival, Contempopránea, Magusto o pónganle nombres a algo que surgió con un «podríamos hacer esto» y dos o tres diciendo «oh, sí». O un «tenemos que organizarnos». O un «aquí haría falta...». 

Hace 18 años, eso ocurría en Guareña. 

Y montaban el Guoman. Regresa tras dos años de parón (la cantidad de cosas que nos ha quitado la pandemia). Es este fin de semana y comienza esta misma tarde, a las seis y media, con la batukada de Santuka y una hora más tarde, en la plaza de España, actuará el Circo La Rota. Habrá, a las ocho y media, teatro con ‘Lorquiana’ y batalla de gallos: las dos son a las ocho y media, así que habrá que elegir. Y, cómo no, los conciertos, con Les Motriz, Pongamos que hablamos de Joaquín y Carlos Chaparro. Una de las actividades emblema del festival es el Concurso de Grupos Nóveles, un evento que tiene por objetivo dar a conocer a grupos y solistas de diferentes estilos musicales. La organización ha mantenido a los grupos que se presentaron en las pasadas ediciones que no se pudieron celebrar. Los que participan este año son Jaudo de Talarrubias, Sujeto Cero de Badajoz, Ephemerys de Cáceres, Spin Offs de Almendralejo y Mnemofobia de Casar de Cáceres.

El sábado por la mañana será el Guoman infantil, con múltiples actividades y, cómo no, también la música de Los soles de Mikeo, Tocando techo, The Lokos y Gomad and Monster. Y estarán los artesanos, por supuesto, y en la zona de la calle Las cuatro esquinas se pondrán las asociaciones con sus puestos para informar de qué hacen. «No solo de Guareña -aclaraba uno de los organizadores del Festival, Fran Muñoz de Llanos-: también de pueblos vecinos. Estará también Triángulo Extremadura e instalaremos, como ya hicimos hace tres años, el Punto Violeta». 

El Punto Violeta es un instrumento que promueve el Ministerio de Igualdad «para implicar al conjunto de la sociedad en la lucha contra la violencia machista y extender, de forma masiva, la información necesaria para saber cómo actuar ante un caso de violencia contra las mujeres» y pretende situar «la violencia machista como un problema estructural que requiere de la implicación del conjunto de la sociedad para acabar con ella».

La perla

Hasta el 17 de abril pueden ver en el Museo Vostell-Malpartida la muestra ‘Ana Hatherly. Dibujar es hablar con el silencio’, que es la primera individual dedicada a esta mujer, que murió en 2015 y que fue una pionera del movimiento portugués de la poesía y literatura experimental. Fue profesora universitaria, poeta, artista visual, ensayista, directora de cine, pintora y escritora. La muestra se ha realizado en colaboración con varias instituciones. Entre ellas, el Archivo Fernando Aguiar, que ha comisariado la exposición, porque él mismo se dedica al arte. Su archivo contiene alrededor de 50.000 piezas relacionadas con la poesía experimental y visual, la performance, el arte postal, los libros y ediciones de artista, Fluxus y el arte conceptual. No se la pierdan.

Aquí estamos a vueltas con que si es violencia intrafamiliar o violencia machista, porque en esta España nuestra, los debates imbéciles vuelven de vez en cuando, como si se hubiera acabado el sexismo. Me hace gracia (ninguna) que la lucha feminista se haya reducido a la igualdad, frecuentemente en el trabajo y, a veces, en el reparto de tareas y la crianza de los hijos y no se plantee otras cuestiones, como, por ejemplo, si las mujeres, por su clase, su raza o su orientación sexual o su identidad, estamos dominando y explotando a otras mujeres. Como si una pudiera ser feminista por nacer mujer. Sin revisarse, sin pensarse, sin darse cuenta de las opresiones sexistas con respecto al cuerpo, a la medicalización de los cuerpos, las subordinaciones, los colores de piel y la forma de los ojos, la clase sociocultural a la que pertenezca.

La violencia intrafamiliar es otra cosa y es un asunto lo suficientemente grave como para no jugar con él. Ojalá tuviéramos más protocolos, más métodos, más de todo para poder detectar los casos de maltrato infantil, porque pongo la mano en el fuego y no me quemo: la inmensa mayoría no se ven, nadie se da cuenta y lo más probable es que los niños no se percaten tampoco hasta que no lleguen a la edad adulta. Llamar violencia intrafamiliar a la violencia machista es invisibilizar ambas: porque nadie habla de los pequeños. El campo de batalla, como siempre, es la mujer. 

El sujeto mujer. La identidad mujer.

El pasado día 1 de abril se inauguraba en el centro cultural Las Claras de Plasencia la exposición ‘Transgénero - humans’, un proyecto de la artista hervasense Emiliana Pérez que versa sobre los procesos de transición de género y su impacto sobre la normativa social establecida

Cuando acabó el proyecto, me contó, se sintió «mucho más libre». Se trata de un proyecto artístico de investigación en primera persona, acerca de los procesos de transición de género y su impacto sobre la normativa social establecida y los clichés de género, sensuales y sexuales. Sobre los significados, las búsquedas, las discriminaciones, el sufrimiento, las palabras que matan, los juicios sumarísimos, los apoyos, los conceptos monolíticos y la dinamita que los destroza. 

Tienen para verla hasta el 25 de abril. 

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