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El Periódico Extremadura

La entrevista Patricio O'Donnell Escritor. Publica 'El templete de las musas'

"Mi vocación literaria no ha sido tardía, lo ha sido mi dedicación plena"

Patricio O'Donnell. El periódico

Si algo puedo destacar de Patricio O,Donnell (Alicante, 1954) es su afán de trabajo y su perseverancia. Licenciado en Física Fundamental e inspector del Consejo de Seguridad Nuclear de España, organismo al que ha representado en varios comités internacionales, también ha trabajado en la Agencia de Energía Atómica de la ONU (OIEA). Una vida profesional tan prolífica que incluso le ha llevado a ser directivo de Endesa. Un hombre de ciencias que nos habla de letras, tras presentar ‘El templete de las musas’ (Editorial Caligrama, 2021) en la pasada edición de la Feria del Libro de Badajoz. Una experiencia más que satisfactoria para ambos (tuve el honor de presentarle durante la misma) para una obra que se ha calificado como ficción contemporánea, y que, en palabras de su autor, «es un cajón de sastre en el que cabe casi todo». ¿De qué trata la obra? pregunto a O,Donnell, «Si atendemos a la trama principal, en la que el protagonista, Atamante, en plena adolescencia, debe enfrentarse a un giro inesperado en su vida que le obliga a reinventarse a sí mismo, la novela aborda la búsqueda de sus verdaderas raíces, de su propia identidad». 

‘El templete de las musas’ es para disfrutar, recomendar y aprender, sobre todo tras una darse cuenta de que toda la elegancia que rodea a la extensa obra tiene mucha de la que desprende su autor; y así es un lujo leer y entrevistar. Un placer amigo. Pasen y lean. 

Antes de nada, ¿cómo le llamo? ¿Patricio O’Donnell? o ¿Fernando Díez de Bulnes como firma la obra?

Si he elegido un pseudónimo español, Fernando Díez de Bulnes, es por ese cambio de rumbo radical que he dado a mi vida profesional y porque la historia que se cuenta es de raíces muy españolas. Mi nombre real es más de un autor de best-seller o de novela romántica, y ‘El templete’ no pretende ser ni una cosa ni la otra. Si me lo permite: mi vocación literaria no ha sido tardía, lo ha sido la dedicación plena. Desde que era adolescente no he dejado de escribir. 

En esta obra se habla de mitología, santería, esclavitud, racismo y segregación, revoluciones, golpes de estado, exilio, nostalgia, homosexualidad, represión, censura, mafia…, ¿Hay algún tema que no se trate?

Amor, desamor, búsqueda de la propia identidad… La verdad es que hay pocos temas que no le afecten directa o indirectamente a su protagonista y que no estuvieran presentes en los tiempos que le ha tocado vivir. Además, ‘El templete de las musas’ contiene elementos que caracterizan algunos géneros bien distintos. Por la trama principal, que sigue la evolución de su protagonista (Atamante) desde los siete años hasta los veinte, la relación con su padre, su educación (incluidos algunas asignaturas ‘extracurriculares’ como la mitología o la esclavitud), el modo en que se va decantando su profesión, el despertar de su sexualidad o sus enamoramientos, podría considerarse una novela de aprendizaje. En la manera que interaccionan los personajes con el contexto histórico se podría considerar novela histórica. Por la historia del tatarabuelo y, en menor medida, la del bisabuelo, alguien la definiría como una saga familiar, y por cómo algunos personajes se convierten en narradores de otras historias, se podría catalogar de crónica.

Como usted ha comentado en alguna ocasión, hay citas de Lorca que ayudan a reflexionar sobre el machismo y la segregación, esculturas con una fuerte carga simbólica; fachadas de palacetes, voces y ritmos que producen trances; bailes que alargan relaciones, rodajes de películas que facilitan encuentros y causan desencuentros; películas que generan obsesiones…, ‘El templete de las musas’ es una oda a la belleza…

La poesía, la danza, la música, la pintura, la escultura, la arquitectura o el cine sirven para apoyar la emotividad de algunas escenas claves de la novela. Si nos fijamos en otras tramas secundarias, como la historia de doña Gloria, que se va deshilvanando en las conversaciones que mantiene con Atamante, habla de la nostalgia de un mundo perdido desde su exilio interior. Pero, como bien has mencionado antes, también toca otros temas no menores, como la esclavitud, y de cómo asumir y redimir de alguna manera ese crimen aberrante que está detrás de algunas de las fortunas familiares más conocidas de nuestro país.

Los epílogos tienen gran importancia en este libro, también los diálogos…

La novela se estructura en tres partes bien diferenciadas. Cada una con su planteamiento, su nudo y su desenlace, y se desarrollan en tres capítulos y un epílogo. Es decir, nueve capítulos como las nueve musas. Los epílogos tienen su relevancia, porque desvelan o presagian los desenlaces de cada una de estas partes. En cuanto a los diálogos, muchos sirven para definir el contexto histórico y los personajes reales que participan en ellos lo hacen con su propia voz. La novela es un ser vivo, hay que dejar que se manifieste por sí misma, escuchar su pálpito y lo que demandan sus personajes.

“Mi intención es que la novela provoque cierta sinestesia entre las distintas artes y algunos acontecimientos de la novela

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¿Por qué el templete y porqué las musas?

Por un lado, en la portada del libro hay una representación del jardín en el que se desarrolla la infancia del protagonista, que guarda las huellas de una memoria familiar oscura, y donde su padre había construido un templete sostenido por ocho musas, que va tomando a lo largo de la novela una creciente fuerza metafórica. Por otro lado, su padre le enseña a leer en clave mitológica el devenir de su vida, y, aunque él no lo hace de una manera obsesiva, sino con cierta distancia y divertimento, va asociando musas a los distintos personajes con los que se encuentra. Mi intención es que la novela provoque cierta sinestesia entre las distintas artes y algunos acontecimientos de la novela.

Cuba, su música, y el personaje de Doña Gloria van desgranando y descubriendo el país. En la novela se dice: «Los trovadores eran ruiseñores de la nostalgia que arrancaban lágrimas diamantinas, haciéndole revivir un esplendor de la Habana ya irreconocible». 

El personaje de doña Gloria está inspirado en dos personas reales, dos amigas que vivieron cincuenta y cinco años separadas por un océano; dos caras del exilio, la del desarraigo y la del silencio. Con la primera, la abuela de mis hijos, que salió de Cuba en 1959, estuve conviviendo más de veinte años. En parte esta novela es un homenaje a ella y a todos aquellos que como ella vivieron en un paraíso, con sus deslumbrantes luces y sus mal disimuladas sombras.

“La novela es un ser vivo, hay que dejar que se manifieste por sí misma, escuchar su propio pálpito y lo que demandan sus personajes

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La novela arranca en 1965 con una charla entre doña Gloria y Atamante en un restaurante de La Habana, donde actuaba Bola de Nieve (Ignacio Villa). Atamante es ya adulto. Estas conversaciones con doña Gloria se desarrollan en un tiempo más dilatado que el resto, durante el verano y otoño de ese año. Doña Gloria sobrevive a la revolución cubana desde dentro, padeciendo y disfrutando su nostalgia del «mundo de ayer». Gran conversadora, memoria inagotable de lo perdido y guardiana inquebrantable de sus sombras. Si elegí aquel año es porque entonces se estaban dando ya los pasos que llevaron a Cuba a una utopía fallida. La falta de libertad de expresión, la censura, la represión política, de culto, de pensamiento y de la homosexualidad, sellaron el desencanto definitivo de intelectuales como Sartre, Beauvoir, Calvino, los hermanos Goytisolo o Pasolini, y abrió una brecha letal entre los componentes del boom Latinoamericano.

En la obra el protagonista va asociando musas a los diferentes personajes con los que se encuentra, ¿Cuáles son las 9 musas de su vida literaria y personal?

¿Mis musas personales?, algunas de ellas les han prestado algunas anécdotas a las musas de Atamante, pero no pretenden ser ellas al completo. Solo hay una en la que coincidimos al 100%, y es Euterpe, pero hay que dejar al lector que llegue a descubrirla.

“Mayakovski comparaba la poesía con la extracción del Radio, porque se necesitaban miles de toneladas de mineral verbal, decía, para encontrar las palabras que conmueven a millones de corazones durante siglos

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¿Tiene algo de radioactivo el dejarlo todo por la literatura?

Tiene algo de elemento transuránico, en el sentido de que tienen una vida media muy larga y conservan su energía muchos años, como la ilusión por escribir que he mantenido hasta ahora. Mayakovski comparaba la poesía con la extracción del Radio, porque se necesitaban miles de toneladas de mineral verbal, decía, para hallar las palabras que conmueven a millones de corazones durante siglos. 

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