Sin duda, este 2022 es el año de la actriz gallega María Vázquez: protagoniza el último y gran capítulo de “Apagón', de Movistar+; cuenta con un personaje en la serie “Santo”; y es protagonista también de los filmes “Matria” y “Los pequeños amores” que pronto se verán en la gran pantalla.

–Su personaje en “Apagón” lo vemos en el primer capítulo para después pasar a protagonizar el quinto y último.

–Sí, ella es una mujer estresada a la que no le gusta mucho su vida aunque no le da muchas vueltas a la cabeza. De repente, se produce el apagón. Su marido es el encargado de gestionar las emergencias en España. Él la avisa de lo que sucede y ella marcha para una casa de campo en una finca a las afueras de Madrid de la que marchó hace 20 años porque quiso huir de ahí. Tiene que empezar a vivir en ese espacio encontrando una sorpresa para convivir con el pasado y el presente dándose cuenta de que la vida del campo de la que huyó le empieza a gustar. El apagón se convierte en una oportunidad para ella.

–En ese capítulo, hay una escena especial. Su personaje está hablando con varios inmigrantes. El productor y guionista de Vigo, Fran Araújo, me comentó que está todo basado en testimonios reales y que fue una improvisación.

–El rodaje de esa escena fue muy chulo. Al director del capítulo, Isaki Lacuesta, le gusta mucho improvisar con temas de diez o 17 minutos para acabar montando un minuto en el que saca oro. Le gusta estar en el set dando notas pero sin que se deje de grabar. Estaba escrito el tener una conversación pero no estaban detalladas las historias que se contaban. Yo llegué a rodar y aunque conocía algunas cosas, desconocía muchas. Empezaron a contar sus historias reales (de inmigración) y fue impresionante, muy bonito. Para mi, al igual que para el personaje, fue un antes y un después.

–Con su personaje, Alicia, ¿coincide en la deserción del campo o en el deseo de volver a él?

–Yo viví en Madrid y volví a Galicia porque creo que el campo te da otra visión del mundo y porque en el fondo es el futuro. Este es un momento en el que nos estamos deshumanizando en las ciudades. Creo que el campo te pone con la realidad, te da conciencia de lo que tienes alrededor y te puede devolver muchas cosas.

–Hay un momento en el que ordeña una vaca, ¿sabía realmente hacerlo o aprendió para el papel?

–Yo sabía un poco porque de pequeña lo hacía con mis abuelos, pero hacía años que no ordeñaba. Cuando Isaki me lo dijo, marché a casa de un primo de mi madre y le envié un vídeo ordeñando. No me salía tanta leche como debía pero mi primo me dijo que para hacer de hambrienta cosmopolita estaba bastante bien.

–¿Aprendió alguna lección con este trabajo?

–Siempre aprendes algo en todos los trabajos. En este, me quedo con el mensaje esperanzador final de que si cooperamos unos con otros la vida podría ser diferente y mucho mejor. Parece utópico pero confío en que un mundo así es mejor.

–¿Teme ahora que llegue un gran apagón?

–Ahora mismo no pero cuando empezamos con el proceso sí. Cuando llegué de la primera semana de ensayos, fui a mi aldea a visitar a mis padres y de repente se marchó la luz. Se había ido en todo el lugar y empecé a tener miedo, pero volvió en cinco minutos. Es algo que puede pasar pero es difícil. Creo que hay que vivir y no pensar en esas cosas si no te paraliza el miedo. Pero tengo muchas velas en casa por si acaso.

–¿Queda obsesionada con sus personajes?

–Por una parte, juego a tope aunque a veces hay cosas que quedan y entonces hay que hacer limpieza para seguir y no ser una desequilibrada.

–Recientemente presentó “O corpo aberto” de Ángeles Huerta en el festival OUFF de Ourense.

–Mi personaje es un poco sorpresa, no puedo contar mucho sino revela toda la película. El filme habla de los límites entre la vida y la muerte, lo masculino y femenino. Está basado en un cuento de Méndez Ferrín. Tiene mucho misterio, podría ser un terror gótico.

–¿Tiene ganas de que se estrene el filme “Matria” de Álvaro Gago?

–Muchísimas. Fue un proceso muy fuerte con una gran inmersión de tres meses. Para la película, tuve que hablar un gallego de las Rías Baixas, de la zona de Vilanova de Arousa. Para mí, fue un reto. Trabajé con actores profesionales pero también con gente de la fábrica conservera donde se rodó y que ya aparecían en el corto de Álvaro. Hicieron piña conmigo, tanto que hasta quieren que vaya a trabajar a la conservera. De hecho, intentamos quedar una vez al mes. Fue un aprendizaje total. Había una sororidad total. Un día tenía una escena muy difícil y vinieron todas de sorpresa a apoyarme. La experiencia fue tan bonita que me da miedo. Me da miedo visionar la película y ver que no lo hice tan bien.

–También está en “Los pequeños amores”, ¿qué me puede decir de este proyecto?

–Es una coproducción catalana de Celia Rica con una película muy intimista con una madre y una hija. Al final son dos mujeres con problemáticas parecidas.

–No me olvido de la serie “Santo”.

–Sí, estoy en todos los capítulos. Yo hago de ex mujer de Raúl Arévalo. Soy policía científica y la trama se mueve entre Brasil y España. Mi papel es pequeño pero muy chulo.

–¿Y que me puede contar de la segunda parte de “Cuñados”?

–No sé si repetiré. Aún no sé nada, a ver qué me dicen. Están en proceso de escritura. Ahora, la verdad he parado un poco para llenarme de familia de nuevo.