La escritora extremeña publica el 2 de marzo su nueva novela

Inma Chacón conversa con sus recuerdos en 'El cuarto de la plancha'

La obra, que define como «muy mía», es un homenaje a su madre, y sus personajes principales son su familia

Imagen promocional de Inma Chacón cuando publicó 'Los silencios de Hugo', su anterior novela.

Imagen promocional de Inma Chacón cuando publicó 'Los silencios de Hugo', su anterior novela. / El periódico

E. F.

Una novela familiar, íntima, sincera y profunda. Así definen ‘El cuarto de la plancha’ (Contraluz), la nueva obra que la extremeña Inma Chacón (Zafra, 1954) tendrá en las librería el 2 de marzo, y en la que narra la vida de una familia numerosa, la suya, que tiene que abandonar su pueblo tras la muerte del padre de familia y se instalan en Madrid.

La autora de ‘Los silencios de Hugo’, entremezcla en esta novela anécdotas familiares de su madre y vivencias propias en las que su hermana gemela, Dulce, (falleció en 2003), tiene un gran protagonismo. Es, además, el texto más sincero e íntimo firmado por la finalista, en 2011, del premio Planeta con ‘Tiempo de arena’, que ha escrito ‘El cuarto de la plancha’ «con una gran sensibilidad», explica la editorial, que asegura que este «texto emociona desde la primera página». 

Empieza cuando la familia, numerosa, abandona el pueblo para asentarse en Madrid tras la muerte del progenitor

En palabras de Inma Chacón, recogidas por la editorial, esta obra puede ser descrita como «una conversación entre recuerdos. Un diálogo entre las anécdotas que me contaba mi madre y las mías propias, engarzados en un texto muy personal, muy mío, el más íntimo que he escrito, donde los personajes principales son los miembros de mi familia». Tal es así que en sus 368 páginas la segedana rinde un sentido homenaje a su madre en particular y a todas las madres en general. A las familias en general y a su hermana gemela, Dulce, en particular. «Empecé esta novela en 2019, antes de la pandemia, cuando mi madre aún vivía», pero dejó de escribir al perder «la capacidad de concentración» con el confinamiento. Y, poco después de acabar este, «mi madre murió y continué con la novela, para intentar retener todo lo que aprendí de ella», asegura la autora de ‘La princesa india’.

Su motivación

Sobre su intención al escribirla, precisa, que «yo quería que fuese un homenaje a mi madre. A ella nunca la he llamado por su nombre, siempre que hablo de ella digo madre; y cuando me dirigía directamente a ella la llamaba mamá. Así es que, como no la cito nunca por su nombre en el libro, y quería que ella fuese la protagonista indiscutible, tampoco nombro a ninguna persona de las que hablo, para que nadie tenga más presencia que mi madre en la novela». A ella le leyó algunos capítulos y «le encantaron», indica.

‘El cuarto de la plancha’ narra la vida de una familia numerosa que tiene que abandonar su pueblo porque muere el padre y se instala en la capital del país, donde sienten el desarraigo y la nostalgia por lo que han dejado atrás, una vida feliz, con muchas comodidades y con una solvencia económica y un estatus social que van a perder con la muerte del cabeza de familia. Pero, sobre todo, una vida llena de amor, de amigos y de seguridades. A través de los recuerdos, se narra también la historia de los ancestros maternos, que marcharon a Filipinas a mediados del siglo XIX, para regresar poco antes de la independencia de la colonia, como otros españoles.

El lector que se adentre en ella también conocerá «la particular relación que a une a las gemelas a lo largo de sus vidas, el valor de una joven madre viuda capaz de sacar adelante a sus nueve hijos», o «el misterio de un abuelo que no parecía querer a sus nietos y su segunda esposa enamorada que, por no molestar, no tenía ni nombre», pero también está presente «el recuerdo de un padre con un corazón tan grande que no le cabía en el pecho, los secretos que oculta un costurero antiguo o un rosario de piedras amarillas». Su padre fue alcalde de Zafra durante el franquismo y una persona ilustrada con inquietudes literarias, que leía poesía a su familia.

Escrita desde el corazón

Esta novela, añade Contraluz, ha de entenderse como un relato basado en acontecimientos familiares, estructurado como una narración, con un tono íntimo, escrito desde el corazón, desde los sentimientos y las emociones, y también desde la memoria personal y, por tanto, «abierto a fabulaciones», matiza la escritora.  

Opina que la novela «conmoverá al lector», porque «hay muchas emociones»

«Empecé la novela para que no se me olvidaran las cosas que nos contaba mi madre de su familia y de ella misma cuando era joven y, poco a poco, los recuerdos de mi madre me fueron sugiriendo recuerdos de mi propia vida», explica Inma Chacón sobre cómo nació la idea de escribirla. Parte de estos recuerdos giran en torno a su hermana Dulce, también escritora (’La voz dormida’, ‘Cielos de barros’), ya que su condición de gemelas marcó de manera determinante la relación entre ambas y la forma en que se relacionaban con el mundo. «Necesitaba expresar cómo he tenido que reconstruirme al perderla y cómo ha sido mi propio proceso personal. Qué significa ser gemela, qué implica, cómo se vive la dualidad, cómo te ven los demás, cómo es el mundo de los gemelos, cómo lo vivimos nosotras y cómo lo viví yo después, teniendo que ser una sola. En la novela reflexiono mucho sobre todas estas circunstancias», explica Chacón que empezó a publicar, precisamente, tras el fallecimiento de esta hermana. 

La novela, en lo fundamental, puede ser la historia de cualquier familia feliz, con sus momentos duros e incluso trágicos. «Estoy segura de que el lector sentirá al abrir sus páginas una gran emoción. Creo que sentirá que, de alguna manera, se está hablando de su propia vida. Algunos encontrarán muchos recuerdos que compartirán conmigo, y otros supongo que conocerán una parte de la vida cotidiana de los años 60 y 70 que desconocían», añade.

La muerte de Dulce también «ha tenido que ver en mi decisión de escribirla», afirma

Curiosidades sobre ella

Preguntada sobre sus gustos literarios, indica que «me gusta leer de todo, aunque si tuviera que elegir me quedaría con la poesía y la novela. El teatro me gusta más verlo, y el relato me gusta que me lo lean».

Sobre si tuviera que ponerle una banda sonora a ‘El cuarto de la plancha’ lo haría con cualquiera de los años 60 y 70 y pone como ejemplos Los Brinco. El dúo dinámico, Marisol, Los Beatles, Adamo o Françoie Hardy. La música, en definitiva, con la que creció y se hizo mujer.

Reconoce Inma Chacón que todas sus obras tienen, hasta ahora, en común su amor por la familia. «Se puede decir que en todas hay un homenaje al amor que se recibe y se da en el entorno familiar. Por otro lado, todas están basadas en historias reales», esas mismas historias y ese mismo homenaje que ahora nos cuenta en ‘El cuarto de la plancha’. 

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