La entrevista | Alejandra Rodríguez 'Coach', humanista y autora del libro 'El camino consciente"

"Nos pasamos la vida corriendo tras metas que no nos van a satisfacer"

Alejandra Rodríguez, autora de 'El camino consciente'

Alejandra Rodríguez, autora de 'El camino consciente' / El periódico

Vivimos rodeados de estímulos constantes, desconectados de nuestro interior. Vivimos en un presente que no trabajamos, ni disfrutamos, ni en muchas ocasiones sabemos gestionar porque la angustia del pasado y la incertidumbre del futuro ocupa todo nuestro día a día. Nos hemos olvidado de transitar por la vida de una forma ‘consciente’ pero también es cierto que nunca hemos aprendido a hacerlo. Quizás por ello, cada vez más personas deciden abrazar prácticas como la del yoga, ‘mindfulness’ u otras herramientas, (más bien, formas de vida), que nos ayudan a saborear y agradecer cada minuto que nos regala la vida. Alejandra Rodríguez es ‘coach’, humanista, escritora, directora de su escuela ‘online’ de desarrollo personal, espiritualidad, filosofía ‘slow’ y autora del práctico ‘El camino consciente. Espiritualidad práctica para una vida plena’ (editorial Alienta, 2023), Es un manual donde podremos encontrar respuestas, hacer preguntas y aprender a tomar decisiones. En esta entrevista hablamos de todo ello y de esas claves, que todos en algún momento, hemos necesitado y seguimos haciéndolo para lograr conectar con nuestra verdad interior; esa búsqueda de coherencia entre lo que somos y lo que vivimos. ¿Aceptas el reto? Pasen y lean. 

‘El camino consciente’, ¿tan de forma autómata vamos por la vida?

Totalmente, si dejamos fuera a los niños, que practican la atención plena de manera natural, como innata, y a algunas personas mayores, que lo hacen gracias a su crecimiento y aprendizaje en la vida, me atrevería a decir que la mayoría de las personas vivimos en automático un altísimo porcentaje del tiempo. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para observar lo que está ocurriendo debido a esa falta de consciencia y conexión de la que hablo en el libro. Por no mencionar que, si nos atrevemos a mirar en nuestro interior, muy probablemente aparecerán casi de forma inmediata todos los miedos y vacíos por los cuales nos mantenemos entretenidos.

No vivimos en automático porque sí, vivimos en automático para no ver, para no ser conscientes de la realidad, interna y externa.

«Se nos va el presente en la locura de labrar nuestro futuro», ¿no suena un poco utópico esa forma de vida?

Depende de cómo se entienda, si logramos sortear los juicios iniciales y entramos en una valoración sincera de nuestro estilo y ritmo de vida, la autocrítica puede abrir muchas puertas.

"No vivimos en automático porque sí, vivimos en automático para no ver, para no ser conscientes de la realidad, interna y externa"

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En mi opinión, vivir el presente, priorizar la calma y cultivar la plenitud diaria no está reñido con planificar el futuro, establecer objetivos, trazar planes de acción y esforzarse lo necesario para lograrlo. El problema que percibo a nivel general es que planificamos un futuro con unas bases y unos objetivos que no son nuestros. Nos pasamos la vida corriendo tras metas que no nos van a satisfacer. Si todos hiciéramos el ejercicio de analizar qué queremos, dejando a un lado esos hitos heredados (tener pareja, casarnos, tener hijos, tener casa propia, comprar coches cada vez mejores…) entonces seríamos capaces de trabajar por un futuro deseado, que nos ilusiona, que nos llena de confianza y que nos permite trabajar a gusto.

Asumimos que todo esto nos debe hacer felices y cuando comprobamos que no es así, aparece el sufrimiento, la desconexión y la adicción a la rapidez y al automatismo para ignorar esa sensación de insatisfacción permanente.

Al margen de la propia intuición..., ¿cuál o cuáles serían las señales de alarma en nuestra vida que nos deberían llevar a recorrer ese ‘camino consciente’?, ¿cuándo debemos parar?

Todos deberíamos parar un poco, al menos para revisar si estamos de acuerdo con lo que hay y si queremos seguir en la dirección que venimos avanzando. Parar, observar, evaluar y ajustar la dirección son acciones claves. Buscamos la felicidad donde no es y, en lugar de aprender de nuestra insatisfacción, asumimos que ocurre porque no hemos logrado o no tenemos suficiente. Si parásemos de vez en cuando a observar y tomar decisiones conscientes quizás esa insatisfacción permanente cesaría.

"Si no somos capaces de aceptar la realidad tal como se nos viene dada, entonces quizás es buen momento de plantearse un cambio de perspectiva"

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Pero más allá de esto hay algunas sensaciones que nos pueden dar pistas: haber perdido la capacidad de disfrutar, no ver salida a una situación, creernos casi de forma patológica nuestras propias excusas, culpar siempre al exterior de todos los males, ser demasiado consumistas, tener una agenda demasiado apretada que no permite el descanso o tan poco flexible que nada puede salir mal… Y por supuesto tenemos las conocidas señales corporales de estrés, ansiedad o ‘burnout’.

Si no somos capaces de aceptar la realidad tal como se nos viene dada, entonces quizás es buen momento de plantearse un cambio de perspectiva.

Me ha llamado mucho la atención en su libro el apartado dedicado a la ‘alineación’, ¿cómo podemos encontrar esa coherencia con nosotros mismos?

Para poder alinearse necesitamos tener en cuenta algunas dimensiones como los pensamientos, las sensaciones y las acciones, así como los valores, las necesidades y los deseos. Si tuviésemos en cuenta todos estos aspectos a la hora de tomar decisiones, te prometo que nuestra satisfacción, nuestra plenitud y, por tanto, nuestra felicidad sería diferente.

«No hay error en el camino», básicamente, deberíamos trabajar esa ‘aceptación’ que promulga el budismo, por ejemplo...

Así es, hace algunos años escribí una publicación titulada ‘Aceptar y adaptar, en ese orden’ y ha sido la base de muchas de mis reflexiones y trabajos posteriores. ¿Sabes la cantidad de energía y de atención que dedicamos a quejarnos por lo que está ocurriendo?

Cuando un imprevisto nos sorprende y echa por tierra nuestro plan del día tenemos varias opciones. Una de ellas es poner nuestra energía y atención en nuestra mala suerte, en lo mal que funcionan las cosas, en que todo esto no debería estar pasando… Y otra, por ejemplo, es aceptar que estas cosas pasan y dedicar toda nuestra energía y atención en adaptar nuestros planes a la nueva realidad. Como imaginarás, esta segunda opción es mucho más eficiente en la resolución de problemas. La espiritualidad está en todo, aprender a aceptar puede ahorrarnos tiempo y dinero.

¿Y cómo se consigue cuando una no ve la salida?

Con un trabajo muy profundo del propio ser y poniendo el foco en la humildad. Si no vemos una salida a lo mejor es momento de acudir a un profesional que nos ayude y nos sostenga en ese trabajo de autoconocimiento profundo que nos va a tocar hacer; pero no solo eso, echando mano de la humildad, podríamos empezar a cultivar una actitud de rendición, podríamos soltar el control y aceptar también dos cosas: que no siempre se ve la salida, que no siempre vamos a aceptarlo todo a la primera y de forma fluida.

«Tu realidad actual, lo que estás viviendo, es exactamente lo que tenías que vivir», ¿y si lees esto cuando te sientes totalmente en un agujero negro?, ¿de dónde se sacan las fuerzas para extraer el aprendizaje?

Me encanta que me hagas esta pregunta porque tuve muchas dudas a la hora de escribir ese razonamiento. Soy plenamente consciente de que existen muchas situaciones y muchos puntos de vista desde los que aproximarse a él y no todos son fáciles.

En mi opinión, la forma de leer esto en paz desde uno de esos momentos crudos, difíciles, es haber hecho el trabajo con anterioridad. Necesitas saber nadar antes de participar en una competición de natación, pues del mismo modo necesitamos hacer el trabajo interior antes de que esos momentos lleguen.

Ahora bien, esto no siempre ocurre así, como ya sabemos, y a lo largo de la vida pasamos muchos momentos difíciles para los que no estamos preparados. En este caso, la autocompasión adquiere el papel protagonista.

Aceptar que siempre ocurre todo como tiene que ocurrir cuando nos enfrentamos a la muerte o la enfermedad, no va a ser fácil, pero una vez iniciado el camino consciente aparecen las herramientas necesarias para recorrerlo y la confianza, la rendición y la compasión son muy poderosas.

"Todos deberíamos parar un poco, al menos para revisar si estamos de acuerdo con lo que hay y si queremos seguir en la dirección que venimos avanzando"

Comparta con los lectores unas claves para poder sumar a nuestras sesiones de yoga, meditación., y las ganas de seguir recorriendo y creciendo en este camino consciente…

Simplificar al máximo la rutina, crear espacios de margen en la agenda, revisar las necesidades de manera crítica para poder prescindir de todos esos objetivos que no son realmente míos, aceptar y adaptar como filosofía de vida, y priorizar la conexión espiritual por encima de cualquier otra cosa. Si logramos poner en prácticas estas y otras de las acciones que aparecen en el libro, el camino consciente será una realidad muy pronto para todos nosotros.

Una última cuestión..., ¿cuándo podemos saber que le hemos otorgado a una relación ‘poderes exagerados’?

Cuando nuestra felicidad depende de las acciones o comportamientos de otra persona, cuando asumimos que la relación debe llenar nuestros vacíos, cuando nuestro valor depende de la opinión que el otro tenga de nosotros, cuando perdemos la perspectiva de nuestra completitud a causa de esa relación. 

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