«Sin los buenos aficionados, los artistas prácticamente no existiríamos»

Para ser un buen artista, antes hay que ser un perseverante aficionado. Por eso, el guitarrista David de Arahal (Arahal, Sevilla, 2000) valora tanto, no solo el trabajo que conlleva alcanzar la profesionalidad en su disciplina (ha sido galardonado en los IX Premios Internacionales del Flamenco ‘Manolo Sanlúcar’ de este año), sino el amor y afición que profesan quienes llenan los festivales, compran discos y siguen indagando en la historia, buscando letras y cantes antiguos. Son, como se llama en el flamenco, los buenos aficionados. Arahal es uno de ellos. Pasen y lean.  

El guitarrista David de Arahal, en una de sus actuaciones.

El guitarrista David de Arahal, en una de sus actuaciones. / Cienxcienflamenco

¿Quién es Rafael Frías Fernández ‘El Guardacoche’?

Un aficionado al flamenco muy importante de Arahal. Le admiro porque la pasión que tiene por este arte es increíble. He aprendido muchísimo de él desde que empecé con la guitarra y nuestra relación ha sido casi familiar. Prácticamente todos los días aparece por mi casa, y viene siempre con una partida de nacimiento de un cantaor, un disco, una partida de bautismo…, sobre todo de cantaores antiguos. En muchas ocasiones he ido a su casa a escuchar grabaciones, cante, y gracias a él y con él, he escuchado por primera vez y me he enamorado del toque de Ramón Montoya, a la Pompi, a Mojama, o a Chaconcito, y eso siempre es de agradecer. Recientemente he grabado un toque por minera donde incluyo un cante por taranta de él. Esto surge porque hace unos meses estuvo ingresado, lo llamé y le vi preocupado, triste, y eso me impactó; a partir de ahí me puse a tocar. No dejé la guitarra ese día hasta no tener unas ideas del tema, junto a la grabación por taranta que tenía de él que utilicé. Una vez que le dieron el alta grabamos un vídeo por sus calles, que son las mías. Como pasan los coches de rápido sentí que la vida pasaba a la misma velocidad. Se trata de un homenaje a él, porque es un gran aficionado. El flamenco sin personas como él sería totalmente diferente. Son las que apoyan comprando discos, libros, yendo a los festivales... Sin los buenos aficionados, los artistas prácticamente no existiríamos.

Estrena disco en la Bienal de Sevilla, ¿impone más el marco o sacar un nuevo trabajo?

Esta pregunta me resulta muy difícil de responder porque estreno disco y me estreno como guitarrista solista en la Bienal, que ya de por sí es algo que me llena de ilusión, motivación y ganas. Siempre está esa presión y respeto a estrenar algo, pero la verdad es que estoy muy contento. Con ganas de compartir mi música el próximo 27 de septiembre.

¿Dónde está el ‘Callejón del arte’?

Es el Pasaje de Diego del Gastor, de aquí de Arahal. En octubre de 2022 presentamos ‘La guitarra canta’, un espectáculo que toco para el maestro Antonio Canales y buena parte es música proveniente del primer disco, ‘Mar Verde’. Fue una noche preciosa, y tras el espectáculo fuimos a cenar a este Pasaje de Diego del Gastor donde está el Churrasquito de José María, un buen amigo. Algo curioso es que colocaron hace unos años un azulejo de Diego del Gastor, y al lado, uno mío. ¡No sé el motivo, pero está ahí! Y echándonos una foto y en una ocurrencia genial del maestro, dijo que aquello era un callejón del arte, y me encantó la expresión. Al día siguiente amanecí pensando en esa frase, «Callejón del arte», porque me sentía identificado con aquello, y me emocionaba todo lo que encerraba. Por eso he decidido llamar así a mi segundo trabajo en solitario.

¿Qué aportan a David de Arahal Sandra Carrasco y la cordobesa María José Llergo?

Son dos artistas a las que admiro profundamente. Con Sandra he compartido ese trabajo que hemos hecho juntos, ‘Recordando a Marchena’, y tanto la labor creativa como el haberlo grabado en directo a lo largo de todos los conciertos del 2023 me ha aportado muchísimo. Desde cuidar cada nota que dábamos hasta ordenar los cantes pensando en el público; en un repertorio creado no solo por el artista sino para el oyente. Sandra Carrasco me parece una peazo de intérprete ¡Como hace de cualquier letra un mundo! Con una profundidad y con esa manera de desarrollar la música que me parece excepcional. Y respecto a María José, hemos coincidido poco, pero me ha bastado para ver que tiene una energía y una luz especial, envidiable. Admiro muchísimo su postura ante la música. Esa forma en la que disfruta con la música..., de estar cantando y a la hora de acompañarle dejar de cantar para decirme ¡olé! Recrearse, y después seguir cantando. Esa forma de entender la música, el arte, en el momento de hacer las cosas con cariño, amor y toda la luz del mundo. Como es su música, así es María José.

¿Cómo fue la experiencia en Nueva York?

En lo personal era la primera vez que viajaba tan lejos y solo, y estaba nervioso, preocupado... Lo cuento por si puedo ayudar a alguien. He aprendido que somos capaces de mucho más de lo que creemos. Digo esto porque a mí se me hacía una bola pensando que me iba a perder, el idioma..., y todo sale mejor. Después de viajar solo sé que el siguiente viaje lo haré de otra manera, eso en lo personal. En lo profesional me impacta mucho cómo recibe la música el público americano. Antes de comenzar un concierto, el alboroto..., parece una utopía que se vayan a callar cuando empieza la primera nota y es así. ¡Pasan de cero a cien! Sienten una conexión total con la música y el flamenco, cómo aplauden entre tema y tema. ¡Es increíble! Me encanta América y que haya gente de todos lados con ese intercambio de culturas que enriquece a la sociedad.

Homenaje a Pepe Marchena..., ¿más marchenero que mairanista?

Creo que no había que decantarse ni por uno ni por otro, porque el legado está repleto de joyas con las que aprendemos y crecemos. Te aportan los dos muchísimas cosas.

¿Qué aporta a la hondura el haber nacido en un pueblo pequeño?

El ser de un pueblo pequeño y con mucha afición al flamenco te da mucha naturalidad a la hora de relacionarte con el arte; y uno le da más valor. El encontrarte con Dani de Morón tomándose una cerveza y quedarte con él..., esas cosas te marcan. Y tener la oportunidad de poder tratar a estos maestros desde niño te da una motivación más.

¿Hay algo que no se pueda expresar con las seis cuerdas?

Son muy ricas en cuanto a la expresión se refiere. Las seis cuerdas te dan la posibilidad de pasar, con cierta facilidad, del llanto a la risa. Al ser un instrumento de cuerda pulsada, una misma nota se puede tocar en diferentes lugares y aun siendo la misma, el color, el timbre es totalmente diferente. Eso da lugar a que la expresión sea de una forma u otra.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado en la vida?

El primer día que fui a casa de Manolo Sanlúcar me preguntó: ¿para qué quieres la guitarra? ¿Para tocar por derecho o para tocarle a las niñas en Bajo Guía? Porque si es para lo segundo, este no es el sitio. Y aunque ya tenía una disciplina, eso me hizo crear una conciencia de lucha por lo que uno quiere y seguir mejorando. Fue una pregunta, no un consejo, pero encierra una inmensa sabiduría.