La cultura que nos viene
Se trataba de tejer
Esas señoras afanadas, desde que el mundo es mundo, en enhebrar hilos, en dar puntadas, en crear dibujos, en aunar colores, para llevar dinero a casa, para crear arte o para entretenerse, al final sabían que tejer, tejer con hilos fuertes y perdurables, es lo más importante de todo.

Miguel Vagalume. / www.miguelvagalume.com
«Es un error común pensar que al abandonar la monogamia es normal pasar por procesos en los que necesariamente hay que sufrir. Procesos en los que no es tan raro acusar a la persona que sufre de ser poco evolucionada, de que debe ser menos celosa, más abierta. Pero claro... ver delante de ti a tu pareja, tu pareja monógama hasta hace solo unos días, teniendo sexo o demostrando cariño por una tercera persona puede ser complicado de soportar si antes de pasar a la no-monogamia no se han «hecho los deberes».
¿Cuáles son esos deberes? Pues el primero y más importante, saber qué se quiere. No hace falta necesariamente tener todo claro desde el primer día, pero sí al menos cosas básicas, como saber que se quiere explorar la no-monogamia de una manera honesta. Es fundamental, antes de dar ningún paso, tener más o menos claro qué nos hará felices, tener una idea aproximada de qué estamos buscando, cuáles son nuestras tendencias habituales, nuestra capacidad de compromiso y honestidad».
Miguel Vagalume
Lo escribió Miguel Vagalume (lo que cito yo a Miguel Vagalume, gracias a una charla que organizó Fundación Triángulo hace siglos en Pussycat) en el primer «(h)amor». Han cumplido diez. El amor roto, el amor trans, el gordo, el de los celos y la culpa, el amor bi(y)bollo, el de las amigas... Y yo pienso en el amor asexual, por ejemplo; o en el amor interracial.
También pienso en las relaciones entre hombres y mujeres en las que no hay sexo, en los modos de comunicarnos.
El lunes, hablando con él, me di cuenta de que el último hombre heterosexual al que llamo amigo llegó a mi vida hace 5 o 6 años. El resto de mis nuevas relaciones han sido con mujeres. Con frecuencia, le preguntas a un hombre cómo está y te cuenta qué está haciendo. Si están juntos, hablan de la guerra de Ucrania, de Trump o del coche que se compraron o del gol robado a su equipo. Raras veces de lo que sienten. A veces sí ocurre, en una reunión de amigos, en alguna casa rural, en un espacio seguro. De todo esto hablamos el fin de semana, a cuenta de las nuevas relaciones que se sienten como arenas movedizas porque no sabes cómo actuar con la otra persona cuando la otra persona es complicada.
Y créanme, siempre he tenido relaciones muy fáciles con gente muy difícil.
Continta me tienes
Los libros de Continta me tienes, y sus diez (h)amores nos han ayudado a reflexionar con les otres. Con les otres a los que les ocurrían las mismas cosas que a nosotres, tan fuera de la heteronorma aunque seamos heteros, tan fuera por elección o por contextos. Hemos reflexionado sobre amores y sobre la identidad y sobre los cuerpos y sobre cómo, cuando no eres un hombre varón blanco heterosexual te tienes que explicar mucho más, tienes que exponerte mucho más, porque la centralidad identitaria es, al final, cómoda y segura. Y nosotras hemos sido siempre los objetos de la mirada masculina: en la literatura (esta semana escribía una carta para contar que Jo March y Scout fueron los primeros personajes femeninos que no me dieron vergüenza ajena y qué casualidad que los dibujaran mujeres), en el arte, en la música.
Nosotras, que nos hemos puesto a leer a mujeres desaforadamente, a mujeres heteros y lesbianas y trans* y a personas no binarias y a hombres gays también. Ellos, que no nos acompañan. Ellos, para los que ya llega tarde, tardísimo, esa construcción.
Porque yo sigo leyendo a hombres. A menos. Comienzan a darme pereza. Pero me introduzco con fervor en mundos tan masculinos como las obras completas de Cormac McCarthy, que más macho no se puede. Y reconozco ahora todo el imaginario masculino que hay en mí (que es tremendamente fuerte) e intento pensar y repensar fuera de lo que nos contaron. Lo que nos dijeron que eran las coordenadas inamovibles de todas las relaciones, de todas las amistades.
Reflexiones con las amigas
Sobre todo eso reflexionamos con las amigas, a menudo, y con los libros que vamos sacando de la biblioteca y con las amistades y con ciertas editoriales que nos acompañan en el camino desde hace casi quince años. Una de las nuevas reflexiones que nos lega Continta me tienes pivota sobre las ciudades, su violencia explotadora (de recursos, de cuentas corrientes y trabajo y salud) y, a la vez, su deseo de encuentro y un lugar fértil, o una nada fértil, como la llama Sarah Babiker. En ciudades cambiantes y cada vez más hostiles encuentro asociaciones, trabajo de barrio, redes vecinales, amores supervivientes, comunidades de gimnasio, bares en los que negociar y cafés que se alargan hasta lo infinito para poder construir muchas más redes. Al final, de esto se trata siempre: de tejer.
La perla
Un pequeño Broadway en Extremadura
Desde hace tres ediciones, Villanueva de la Serena y Don Benito se han convertido en un pequeño Broadway en Extremadura. Desde hoy y hasta el día 30 de marzo, el Teatro Imperial dombenitense y el Palacio de Congresos de Villanueva acogerán siete de las mejores obras de teatro musical estrenadas en España. Comienzan con Nino Bravo. Libre” de Santiago Sánchez y Víctor Lucas, un viaje por la vida del cantante valenciano, que falleció con 28 años pero que sigue vivo en nuestra memoria… y en nuestros ordenadores / móviles / auriculares… Dios, con lo fácil que era antes decir equipos de música.
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