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Entrevista | Laura Vital Cantaora

Laura Vital, cantaora: «Hay que volver a donde el cante es disfrute»

Laura Vital

Laura Vital / El Periódico

Laura Vital (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1980) no se le borra la sonrisa, ni siquiera, después de un 2025 para olvidar en lo personal. Su último trabajo, Pura vida, se convierte así en ese aliento positivo y necesario de cara al nuevo año. Un trabajo, que como asegura la sanluqueña, es un punto de inflexión «al ser el primero que publica tras su maternidad». Un desafío, el de conciliar el arte con la vida, que se convierte en proeza para tantas artistas. Pura vida es Laura Vital en esencia: multicultural, libre, creativa y honesta.

¿Qué le ha aportado ‘Pura vida’?

Pura vida me ha conectado con mi lado de artista y madre. Es un trabajo hecho desde la complicada conciliación laboral, pero que me ha dado momentos en lo que me encerraba en el estudio ypodía conectar conmigo como artista, con esa necesidad de no abandonarme. Era un paréntesis para mi realización personal, para sentirme creativa, artista y, también, vulnerable. Frente a un micrófono,te sientes desnuda, pero es un camino necesarioque te permite descubrir miedos e inseguridades.

¿Y qué ha encontrado en ese camino?

Ese camino me ha dado mucha fuerza. Entramos en una vorágine de vida en la que nos abandonamos internamente, y este trabajo me ha devuelto la fe en mi creatividad. Soy una mujer viva en constante evolución con necesidad de mostrarse y mostrar.

¿Qué es ‘Pura vida’?

Este disco engloba mi niñez, es donde he englobado mi vida de cuando era pequeña. Yo me crie en un pago de Bajo Guía (casas marineras que están unidas). Entre la de miabuela y mi vecina había un almizcate, un espacio de unos 60 cm que se genera entre este tipo de casas, para airear y ventilar. En ese almizcate yo hice mi primer debut artístico. Los niños le poníamos una cortina y por ahí salíamos todos a actuar. Pura vida es como el almizcate que se abre y, saca a todas las Lauras diferentes.

¿Por qué ha querido volver a ese momento?

Porque yo creo que ahí está todo. A medida que nos vamos profesionalizando nos vamos despersonalizando, y ahí encuentro a una Laura auténtica. A medida que crecemos nos vamos inflando de miedos y prejuicios, y yo me quería mostrar en esa libertad, sin las pretensiones de ser artista. Mi padre cantaba, mis abuelos…, el flamenco, por parte de los Vital, ¡es una epidemia! Siguen saliendo primos, y sigue estando presente, aunque nadie lo haya hecho de forma profesional. Yo quería volver ahí, a lo que me trasmite mi familia. A esa necesidad de cantar por cantar, solo por el goce y disfrute. Necesito irme ahí. Nos volvemos miedosos, presuntuosos, y al final uno tiene que volver al origen. Hay que volver a donde el cante es disfrute.

¿Cómo ha seleccionado los cantes?

Cada uno está elegido por algo. La Serrana por verdial fue el cante que me permitió ganar el primer premio en Prado del Rey en 1997, y me ha gustado recordar esa etapa de los concursos a los que me apuntaba como una manera de seguir estudiando. ¿Me presento? Pues me voy a empapar de todas las Serranas. Los concursos eran la motivación para aprender. Mi padre me ponía varias grabaciones y me decía: ahora vamos a intentar hacer la tuya, ¡incluso con la letra!, y así lo hacíamos todo. También Jaleos, de su tierra, porque adoro a Extremadura. Tengo que darle las gracias a Paco Zambrano porque me abrió las puertas de su casa y me envió un montón de trabajos con todas las variantes de jaleos, ¡me quedo con todo ese cariño!

¿Variantes de jaleos?

Si, me refiero a las diferentes melodías porque a Andalucía nos llegan tres melodías. Cuando escucho cantar jaleos para el baile siempre son las mismas letras y los mismos estilos. Yo he descubierto, gracias a mi compadre Edu Hidalgo y a Paco Zambrano, muchas variantes y letras. Paco me envió mucho material que he escuchado exhaustivamente, y para el disco, he hecho una selección de cinco en Plaza Alta. También hacemos un tema de Kalzum (1904-1975),¡la Niña de los Peines de Egipto! Se vestía de hombre para cantar, y es la única mujer que tiene una estatua en el mundo árabe. Luchó por la igualdad y la dignificación de la mujer, y es una de mis grandes referentes. También hago un fado que surge de mi obra Mediterránea donde se hermanan la música árabe, turca o portuguesa. Shertú, el ser tu de mi hija con media lengua (se ríe), son tres temas de diferentes estilos, con los que he compuesto una sola rumba.

¡Buena variante de estilos!

Sí, sí, es que yo soy la pequeña y en mi casa convivía, por ejemplo, El Carbonerillo con Las Grecas y toda esa música, que forma parte de mi niñez, hasta ahora no me había dado el permiso de sacarla. Los fandangos Pupa Tapón están dedicados a mi abuelo Tapón. Hay un vídeo en el que se me ve, con unos 8 o 9 años, agarrada a un osito, totalmente extasiada escuchando a mi abuelo cantar los fandangos de El Carbonerillo. Ahí me envenené de flamenco.

¿Por qué ha vuelto al punto de inicio?

Porque la vida es un poco cíclica, y porque está relacionado con mi maternidad y la muerte de mi padre. Este disco salió en el mismo momento en el que murió mi padre y me entraron ganas de cambiar hasta la R por la T. Estaba en un momento muy feliz, con mi trabajo en fábrica, y me cambia la vida. Lo que espero es reponerme anímicamente y coger fuerza para poder llevarlo al directo, porque ha tenido un comienzo muy raro. A mí lo que me gusta es defenderlo en vivo porque el directo lo enriquece todo. Mi padre adoraba tanto el arte, siempre me ha apoyado y acompañado en todos los procesos, y se ha sentido orgulloso. Siempre me decía: ¡adelante!, y así voy a seguir siempre. Mi padre quiere, porque sigue a mi lado, que esté todo el día enrreando y que siga haciendo cosas y conectando con mi profesión. Y también por mi hija, porque quiero que se eduque ante un modelo de madre real:una madre que sabe hacer las papas con chocopero que también, es mujerque tiene unas necesidades creativas. Una madre global.

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