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Entrevista | Omar Rueda Autor del libro ‘los narcisistas que nos rodean’

«Un narcisista no se puede recuperar y no es nuestro rol salvarle»

Omar Rueda.

Omar Rueda. / EL PERIÓDICO

Si aún no han decidido que pedirle al nuevo año, deseen no encontrarse con un narcisista. El o la que, por ejemplo, le sustituirá los vínculos de cariño por control, y seguirá brillando en sociedad mientras intenta salvaguardar su frágil autoestima destruyendo la suya. Los narcisistas que nos rodean (RBA, 2025) del psicoterapeuta y psicólogo Omar Rueda (Barcelona, 1984) es una guía práctica para reconocer a los narcisistas que tanto daño generan de forma sibilina en una sociedad que les adula, incapaz de señalar con el dedo al agresor y abrazar a la víctima. Un libro imprescindible para desenmascararles, y salir huyendo.

¿Tanto narcisistas hay como parece?

Con patologías no hay tantos, el porcentaje oscila entre el 1 y 7 por ciento, pero el daño que hacen vale por 100. Los narcisistas hacen mucho ruido en ese aspecto y generan mucho dolor a su paso, por eso hay tanta información en redes y literatura.

¿Por qué ha escrito este libro?

Trabajé en prisiones, y allí empecé a darme cuenta de que había un perfil de personas que no encajaban dentro de la violencia estructural. No entendían porqué habían cometido las atrocidades que habían hecho. No venían de familias disfuncionales, no repetían patrones, y eran muy sádicos al explicar lo que habían hecho. Yo era muy joven, era educador social y luego estudié psicología y fui cambiando de trabajo con niños abusados por vecinos, familiares.

¿Qué ha encontrado en este camino?

Me costó mucho hacer el libro porque tengo una clínica, un equipo muy grande y estoy enfocado en ella, pero hablamos de lo interpersonal, y eso genera mucha disfunción en la pareja, en el trabajo, en la familia. Hablamos de un abuso invisible, de microagresiones psicológicas emocionales muy difícil de detectar porque es una manipulación muy sibilina. Estamos manejados por psicópatas encubiertos muy integrados que manejan narrativas de películas de Hollywood.

¿Como podríamos distinguir a psicópatas clásicos y narcisistas perversos?

El psicópata es sádico y busca el poder, y el narcisista busca el control. El narcisista parece seguro de sí mismo, pero solo es una fachada. Por dentro, su mayor miedo es que lo descubran. Parece que tiene mucha autoestima, pero tiene un orgullo muy mermado.

A los narcisistas les da igual que rompas una relación, lo que temen, es que le descubras ante la sociedad.

Totalmente. Les rompes la fachada, el personaje, son depredadores parasitarios y para parasitar tienen que mostrar una máscara que va modulando y adaptando según la víctima o la presa. Pueden ser más mediocres, vulnerables, más grandiosos, dependiendo de la persona a la que quieran depredar.

También asegura que «el narcisista es muy sensible al aburrimiento para combatirlo seduce, suele ir y venir, te castiga con grades silencios…», ¿por qué escapan del aburrimiento?

Porque les obliga a escapar de ellos mismos por un instante, y entrarían en un brote psicótico, delirante de trastornoegosintónico. Eso, les obligaría a empezar a recuperarse de ese trauma tan grande que tienen, y lo que hacen es empezar a depredar, a generar conflicto y a llamar la atención. Nunca pueden sanar porque no se paran a ver ese gran agujero que tienen, y que les está comiendo por dentro.

¿Por qué sustituyen los vínculos de cariño por el control?

Los narcisistas no entienden los vínculos de cariño, y los sustituyen por el control porque no tienen otra cosa que ofrecer. De hecho, cuando alguien les muestra afecto o cariño, piensan que están siendo manipulados porque es lo que hacen ellos. Son incapaces de conectar con vínculos reales de amor y de afecto. Es su condena a la vez que su arma. Un narcisista no se puede recuperar y no es nuestro rol salvarle.

¿Un narcisista no se puede recuperar?

Una persona con heridas narcisistas de traición, humillación…, sí, porque nos damos cuenta de que nuestra actitud infantil genera un trastorno. Sentimos culpabilidad o vergüenza y vamos a terapia a solucionarlo. Un narcisista no ve un problema en lo que hace, luego vamos nosotros como a salvarle, pero no se puede salvar.

Deme tres banderas rojas que nos indiquen que tenemos que salir huyendo.

Que te hablen mal de tus amigos o tus seres queridos, y, además, que lo haga de forma gradual que luego, irá amplificando. Segunda bandera roja: la intensidad inicial, la rapidez y en tercer lugar: la devaluación.

¿Y cuando alguien se engancha a un narcisista al que ya reconoce como tal y se ve incapaz de salir del círculo?

El abuso psicopático narcisista genera procesos neurobiológicos muy parecidos a la adicción. Y si uno siente que no puede salir, hay que pedir ayuda.

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