Cuando Dani Toribio habla, el entorno del Extremadura abre las orejas. Al catalán le han bastado unos cuantos meses para eregirse como uno de los capitanes del vestuario. Con voz y voto. No es extraño. Dani Toribio es uno de esos futbolistas que van de frente. De los que no dudan en mirarte a la cara y decir lo que piensa. Tampoco se le caen los anillos si después de diez años seguidos en Segunda tiene que bajar un escalón y zafarse en el barro de la Segunda División B, como ha hecho este año en Almendralejo. 

En las últimas semanas, además, estamos viendo la mejor versión de Dani Toribio sobre el césped. Duro, expeditivo, controlador, omnipresente, determinante. Ese pivote que abarca campo y fútbol que esperaban en el Extremadura. Es un tipo autoritario e inteligente, quizá marcado también por sus amistades cuando era canterano del Barcelona en La Masía. Entre ellas, Gerard Piqué.  

Porque el actual jugador del Extremadura es un gran amigo de uno de los capitanes del Barcelona. Una amistad forjada cuando ambos compartían habitaciones en La Masía, con Piqué siempre una generación por encima. «Pues si digo la verdad, tanta amistad viene porque me puteaban mucho él y Cesc Fábregas, que eran muy amigos». Se ríe Dani Toribio, que sabe que esa conexión entre catalanes se fraguó con el tiempo en una amistad duradera. «Me hacían de todo y hasta me ponían bolsas de agua en la cama por las noches», desvela. 

Ambos coincidieron como canteranos en las selecciones catalanas y han tenido mucho contacto. Incluso Gerard Piqué ha podido preguntarle por el Extremadura, aunque en ese tema Dani Toribio no quiere entrar. Sí se sabe que Piqué se ha interesado por saber cómo está el club almendralejense. ¿Opción real? Quién sabe, pero que sabe ubicar a Almendralejo en el mapa, eso seguro.  

Confianza 

Dani Toribio no esconde que el equipo está en un estado de confianza total. «La recta final de temporada está siendo espectacular. El equipo está dando la cara en todas las circunstancias. Lo que estamos haciendo es digno de admirar», reconoce. Y es que tiene claro que los impagos y las situaciones difíciles que han pasado muchos compañeros les ha unido dentro de la caseta. «Ahora mismo tenemos un vestuario indestructible. Lo que hay ahora en este vestuario del Extremadura es difícil de ver. Es algo maravilloso. De verdad». 

También le ha sorprendido mucho la gente de Almendralejo y esa pasión «loca» que hay por el fútbol. «Es para quitarse el sombrero la gente de aquí. El otro día nos volvió a dar aliento hasta más allá del 90 y eso nos empuja. La verdad es que esta afición es imprescindible para el Extremadura». 

Donde tampoco se muerde la lengua Dani Toribio es para hablar de la situación extradeportiva. ¿Está contenta la plantilla con el dinero que ha llegado? «La plantilla siempre quiere más. Quiere que se le ponga al día porque, realmente, lo está pasando mal. Está claro que todo lo que sea sumar es positivo, pero lo que realmente necesitamos es que nos pongan al día y esa incertidumbre sigue». 

También aclara que «los compañeros cuando se ponen las botas sólo piensan en fútbol. Esta plantilla no va a parar de dejarlo todo en los partidos».  

Como capitán, reconoce que «no está siendo fácil la situación ni tampoco resulta fácil explicarlo o dar argumentos. Lo que quiere la plantilla es cobrar». Y deja claro el papel del entrenador: «Manuel me ha sorprendido porque nunca había conocido un entrenador tan optimista como él. Resulta alucinante y gracias a él y su cuerpo técnico tenemos una energía que de verdad es imparable». H