Su padre, Juan Bautista Pérez, ya era internacional absoluto a su edad. De aquello hace 35 años y, como dice él mismo, «todo ha cambiado mucho». Ahora, el quinceañero Sergio Pérez se ha proclamado campeón de Extremadura de tenis de mesa. En féminas, la mejor ha sido la jugadora de su mismo club, Cristina Lancharro. Un doble éxito que llena de orgullo al palista, que entrena a ambos en el Club Tenis de Mesa Almendralejo.

«Yo solamente quiero que se divierta, que disfrute, porque está claro que no va a vivir de esto, dice el medallista paralímpico en Río de Janeiro, que hace ocho años creó una escuela de este deporte minoritario. Desde entonces, relata, "Sergio no ha querido hacer otra cosa, siempre agarrado a mis pies". 

Pero no solamente él: su vástago pequeño, Jaime (10 años) también apunta maneras y es campeón regional benjamín. Es la saga Pérez, que no llega en estos parámetros a sus hijas, Ana de 21 años y Marta de 19, ya que no han querido practicar el deporte de su progenitor, entre otras cosas, “porque no había chicas cuando creé la escuela”.

El laureado deportista, que no ha participado en el autonómico por estar preparando en Priego (Córdoba) la cita paralímpica de Tokio, asegura que su sueño es proclamarse campeón con su club y sus hijos para hacerse la clásica foto de los tres juntos. De momento, recuerda, cuando Sergio tenía solamente 12 años, fuimos campeones regionales de dobles formando pareja él y yo. Ahora, su hijo mayor ha hecho historia al ser el campeón individual más joven registrado en la comunidad.

Pérez siempre ha pregonado la prevalencia de los valores de la deportividad antes que el triunfo competitivo e incluso bromea cuando se le plantea sobre quién es o ha sido mejor, si él o su hijo. E incluso recuerda que «es otra época en relación a la mía» y lo traslada al fútbol para establecer la comparación. 

A lo mejor una selección como de Alemania de los 50 o 60 pierde, qué se yo, contra un equipo de Segunda B de ahora; todo es muy distinto en cuanto a la preparación”, agrega.