Una de las dos jugadoras que desempeña la función de líbero y también una de las más veteranas del Extremadura Arroyo, Bea Gómez, ha decidido renovar con el equipo extremeño por una temporada más, pero al mismo tiempo advierte que «con mi edad (32 años), es normal que cada día vea mi retirada más cerca».

La cacereña afirma que decidió prorrogar una campaña más su singladura deportiva con el club cacereño, que una temporada más militará en Superliga Femenina 2, «porque me constaba que este año iba a ser complicado, por diferentes motivos». La jugadora dice que el hecho de que «bastantes canteranas no continúen representa un problema por el club, y a pesar de mis complicadas circunstancias personales y laborales, yo quería seguir ayudando».

Explica que los próximos meses serán para ella «muy complicados, porque no podré asistir a todos los entrenamientos de la semana porque necesito tiempo para poder estudiar el temario de las oposiciones a fisioterapia y porque en la clínica en la que trabajo cada vez tengo más pacientes, resultará difícil compaginar todo». Sobre la configuración del próximo proyecto deportivo del Arroyo, comenta que «me da pena que falten tantas chicas del pueblo», al tiempo que añade que «también hemos tenido mala suerte con la lesión de ‘Majo’ Prunetti», que no estará al final esta temporada».

«Es difícil hacer ahora una valoración del equipo, porque hasta que no comencemos la competición y veamos qué tal se muestra este en la cancha, no sabremos si podrá conseguir los objetivos que nos marque el club», dice, y añade: «está siendo bastante dura, pero después de dos semanas de trabajo ya nos vamos acercando al nivel exigible, y eso a una jugadora le sienta fenomenal».