Con la Copa de Extremadura ganada horas antes bajo el brazo, el Alter Enersun Al-Qázeres Extremadura se dio un segundo baño de autoestima este jueves con un acto público en el emblemático Foro de los Balbos. Fue sencillo, pero significativo, firmar la renovación del patrocinio con la empresa de energía solar y al tiempo recibir el aliento del alcalde la ciudad, Luis Salaya, que mostró su adhesión más profunda al proyecto del club.

Necesita la entidad momentos como este después de una temporada convulsa dentro y fuera de la pista que terminó en descenso. Expulsado de la élite del baloncesto femenino nacional, toca volver a ilusionarse en la nueva Liga Femenina Challenge con una plantilla totalmente remozada y el regreso de Jesús Sánchez al banquillo.

«Agradecemos la apuesta del patrocinador y que continúe pese al descenso. Lo necesitamos porque hay muchas dificultades. Va a ser una liga muy disputada y el apoyo que tenemos no es que sea importante, es que es esencial», comenzó diciendo Alfonso Sánchez, el presidente del Al-Qázeres, con la plantilla a su espalda sobre un escenario y la mirada curiosa de varios turistas.

«Es el mismo proyecto de siempre, pero apostando más por la cantera y las jugadoras nacionales. Lo que vamos a hacer es remar, remar y seguir trabajando. Lo que queremos es que la ciudad vibre», añadió.

Patrocinador y alcalde

Dio paso así a José Luis Morlanes, el consejero delegado de Alter Enersun, que, aparte de reiterar las bondades de las energías renovables, hizo una explícita declaración de amor al Al-Qázeres: «Hace un año el alcalde nos dijo que por qué no echábamos una mano al club y no dudamos ni un minuto en hacerlo».

Según expresó, «sé que queda poco competitivo decirlo, pero nuestro compromiso está por encima de la categoría en la que esté el equipo. Nuestro compromiso es con Cáceres y con la igualdad de oportunidades y de género». Y terminó soltando una frase soñada por todo club que se precie sobre quien le ayuda económicamente:«contad con nosotros no como algo pasajero ni como una moda».

El acto lo cerró Salaya, especialmente sensibilizado siempre con el deporte femenino. «Cuidamos a los patrocinadores porque nos hacen mucha falta», resumió, poniendo de relieve que el Al-Qázeres es un club «fácil de esponsorizar porque es un buen proyecto».

Y se dirigió directamente a las jugadoras y el cuerpo técnico:«los objetivos deportivos son cosa vuestra. En lo demás, vamos a estar encima nosotros». Les pidió que fuesen «referentes para Cáceres», sobre todo para que «las niñas con 13 o 14 años tengan un sitio donde seguir jugando, un sitio donde crecer». Eso sí: pidió que en los partidos de competición oficial no haya tanto sufrimiento como en la apurada victoria del miércoles ante el Miralvalle (67-66).

El técnico del Miralvalle se queja de las decisiones arbitrales al final de la Copa de Extremadura

Raúl Pérez, técnico del Hierros Díaz Miralvalle Extremadura, hace su particular análisis de la final de la Copa de Extremadura, disputada el martes en Coria. «Fue un partido bonito, chulo, típico de pretemporada. Hubo muchos fallos, lógico en el momento que nos encontramos. Pero se pudo ver un buen espectáculo porque fue muy igualado y un derbi, con tensión y demás». Habló de un primer y un segundo cuarto «muy parejos». En el tercero fue descalificado por dos técnicas al banquillo y el Al-Qázeres se despegó por una diferencia que llegó a ser de 14 puntos, pero «en el último cuarto sacamos el ‘gen Miralvalle’, defendimos muy bien y busca las mejores opciones en ataque». No parece que el desenlace le dejase satisfecho por las decisiones arbitrales. Según su versión, en la última posesión, con 67-66 para el Al-Qázeres y balón para su equipo, «hay dos faltas muy claras en la última posesión. Hubiesen sido dos tiros libres. Pero ya está, son cosas que pasan. Los árbitros también están en pretemporada».

Aparte de ello, señala que «no pasa nada. La moneda cayó del otro lado. Me quedo con lo positivo de haber competido y de haber tenido opción de ganar en la última jugada a un equipo recién descendido».