65-Hierros Díaz Extremadura Miralvalle: Uchendu (13), Konstantinova (9), Jackson (14), Morales (4), Moya (10). También jugaron: Ollero (0), Romero (4), Pizarro (0), Pérez (0), Murugarren (11).

85-Pacisa Alcobendas: Trygeddsson (4), Rodríguez (10), Howard (19), Togores (18), Seilund (9). También jugaron: Sara (5), Lucia (2), Inés (2), De Sousa (10), Paloma (5), Marta (1).

Marcador por cuartos: 21-31, 32-52, 51-70 y 65-85 (final).

Árbitros: Gallego y García. Eliminada por cinco faltas personas: Laia Moya.

Incidencias: Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga Femenina Challenge disputado en la Ciudad Deportiva de Plasencia.

El Miralvalle volvió a perder y sumó su nueva derrota, la novena ante un rival muy superior, lo que era previsible porque las madrileñas habían ganado sus últimos ocho encuentros y el Miralvalle había perdido los últimos ocho. Y así siguió cada equipo, cada uno con su racha, preocupante la de las placentinas. Un pésimo primer tiempo condenó a las de Plasencia, cuya mejoría en la segunda parte, nivelando las fuerzas, resultó insuficiente ante un Alcobendas que siempre que quiso impuso sus mejores argumentos.

El comienzo fue de claro color local, con un parcial de 5-0 parecía que podía cambiar su mala dinámica. La ventaja se mantendría en los primeros cinco minutos, pero después las madrileñas, con una jugadora que al final se erigió en la máxima anotadora, Laura Howard, llevó a su equipo a ponerse por delante diez puntos al concluir el cuarto. El Alcobendas presentó sus credenciales mientras el Miralvalle hacia lo que podía.

El segundo acto transcurría igual con un Alcobendas muy bien plantado tanto en ataque como en defensa y moviendo el balón con mucha rapidez, propiciando que las diferencias siguieran aumentando para las madrileñas con un más 16, lo que obligó a Raúl Pérez, técnico local, a pedir un tiempo para cambiar el rumbo.

Pero el Alcobendas no cedía y la ventaja llegó hasta los veinte puntos (32-52), una máxima diferencia que dejaba el partido casi decidido, pese a la buena voluntad de las placentinas, a las que no les alcanzaba para nivelar el partido dada la superioridad del Alcobendas, mejor en todos los aspectos del juego, con más físico y banquillo y, sobre todo, con más oficio.

En la segunda mitad, las locales se pusieon 45-58, a falta de cinco minutos para acabar el tercer cuarto. No le gustó a Julián Sánchez, técnico madrileño, la desidia de su equipo y pidió un tiempo para reactivar a las suyas, que volvieron a dar un estirón y llegar así al final del cuarto con una ventaja de 20 puntos, sólo con la buena noticia de que el Miralvalle se impuso en el parcial por un punto, más por demérito de las visitantes que por méritos suyos, aunque las de Pérez no se dejaron llevar.

El último cuarto fue un despropósito, con un árbitro que quiso cobrar protagonismo y que encendió los ánimos de las jugadoras, con el entrenador expulsado y alguna técnica.