93 - Almansa con Afanión: Carles Biviá (2), Eddy Polanco (12), Edu Martínez (11), Ioannis Dimakopoulos(13), Kevin Bercy (15) -cinco inicial- Jalen Nesbitt (17), Fabio Santana (1), Robertas Grabauskas (13), Arvydas Gydra (6), Justinas Olechnavicius (3), JoséAlberola (0).

69 - Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Mateo Díaz (13), Devin Schmidt (9), Romaric Belemene (3), Duje Dukan (2), Julen Olaizola (2) -cinco inicial- Jorge Sanz (12), Manu Rodríguez(2), Jaume Lobo (4), Ben Mbala (16), Carlos Toledo (6). 

Marcador por cuartos: 26-18. 45-31 (descanso), 73-46 y 93-69 (final).

Árbitros: Albacete, Franquesa y Arresa. Sin eliminados.

Incidencias: Partido aplazado correspondiente a la decimocuarta jornada de la LEBOro.

La racha de cuatro victorias consecutivas del Cáceres Patrimonio de la Humanidad terminó de forma horrible en Almansa, donde fue derrotado con rotundidad (93-69) en uno de sus peores partidos de la temporada e incluso de su propia historia. El conjunto de Roberto Blanco no dio la talla durante la mayor parte de la noche en un partido que debía haberse disputado el 28 de diciembre y que fue aplazado por un brote de covid-19 en el anfitrión. 

Blanco sorprendió con su quinteto inicial, incluyendo a Mateo Díaz en lugar de Jorge Sanz y premiando el buen partido de Julen Olaizola ante el Valladolid pese a que Ben Mbala volvía a estar disponible. Ambos fueron protagonistas de los primeros minutos, uno positivo (el argentino, haciendo mucho daño en ataque con su estilo imprevisible, 9-11, min. 4) y otro negativo, ya que el pívot vasco cometió muy pronto dos faltas. 

Devin Schmidt tuvo que retirarse por un golpe en la espalda, aunque más tarde volvería, y su sustituto, Manu Rodríguez, también acumulaba personales. La defensa de su equipo era igual de floja con ellos que sin ellos, algo de lo que se fue aprovechando Almansa para recuperar la iniciativa.

Mucho más agresivos y con una segunda unidad muy productiva, los albaceteños lograron una buena renta al final del primer cuarto (26-18). Solo un imperial Mbala parecía darles problemas.

El Cáceres ejecutó una imprescindible metamorfosis en el segundo cuarto, pero demasiado poco tiempo. Una fase arrebatadora protegiendo su aro le volvió a poner en órbita (30-25, min. 14), pero hasta ahí llegó su esfuerzo.

Hasta llegar al descanso todo fue un dolor: el desorden ofensivo con demasiados tiros sin posición, la timidez en el rebote, el desquiciamiento del propio Schmidt tras cometer la tercera falta --antideportiva además-- antes del intermedio... Por si fuera poco, el Almansa, habitualmente flojo en el rebote, se imponía en este aspecto. El panorama se volvió muy sombrío (45-31), pidiendo a gritos todos los verdinegros un respiro. Sin embargo, lo peor estaba todavía por llegar. 

Sin reacción posible

No terminaba de tocar fondo el conjunto extremeño (58-36, min. 24), que multiplicaba las pésimas sensaciones y daba toda la pinta de despedirse ya muy prematuramente de cualquier opción.

 El regreso de Sanz, Schmidt y Mbala al partido intentó ser la última agarradera que no tuvo resultado alguno. El Almansa sumaba máximas diferencias una tras otra y el ridículo empezaba a rozarse (66-38, min. 27). 

El partido estaba sentenciado al iniciarse los diez últimos minutos (73-46) y quedaba saber si los verdinegros tendrían el orgullo suficiente como para maquillar el marcador y dejar un ‘average’ mucho menos duro para la segunda vuelta porque quizás los dos equipos estén luchando por similares objetivos.

Hubo alguna acción aislada positiva, pero el tono siguió siendo el mismo por parte del conjunto visitante, consintiendo un número indecente de canastas fáciles. El Almansa apenas aflojó y superó la barrera de los 30 de diferencia cuando restaban cuatro minutos (85-53), dando entrada incluso al canterano José Alberola. Por si fuera poco, hubo momentos de tensión entre jugadores de ambos equipos. Solamente un arreón final liderado por Sanz permitió minimizar algo el ridículo.

La semana continúa y de nuevo habrá que salir a la carretera. El Cáceres encara el domingo la visita a uno de los grandes de la LEB Oro, el Covirán Granada, que este miércoles superó otro partido aplazado al Tau Castelló (86-66). Y lo hará con la obligación de, como mínimo, mejorar la imagen ofrecida en Almansa.

Iago Castro, ayudante del Cáceres, no viaja por covid-19

Contó el Cáceres Patrimonio con todos sus jugadores, libres por el momento de covid-19, pero no viajó a Almansa al completo. Faltó Iago Castro, el ayudante técnico de Roberto Blanco, que dio positivo y se quedó confinado en su casa, ocupando Javier Salas su puesto en el banquillo. Con leves síntomas, siguió el partido del equipo y estuvo trabajando con normalidad en sus habituales tareas de estudio de rivales. Sí que no pudo dirigir los entrenamientos del Torta del Casar, el filial de Liga EBA del que es primer entrenador, y lo más probable es que no llegue a tiempo para el partido del sábado en la pista del City of Badajoz Academy (CBA), donde será sustituido por su ayudante, José Carlos Lucio Bustamante.