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El Periódico Extremadura

Guantes sin fecha de caducidad

Burgui, portero del Villafranca, logra su primer trofeo ‘Zamora’ a sus 41 años tras media vida en Tercera División

Burgui en un partido entre Villafranca y Olivenza

Manuel Burguillos Candalija es de esos deportistas que sólo cumple años en el carnet de identidad, pero no en el espíritu de competitividad. A sus 41 años, con más de media vida jugando en Tercera, se ha convertido en el mejor guardameta del grupo extremeño al conquistar su primer trofeo Zamora y ser el portero menos goleado del grupo con los guantes del Villafranca, un equipo que ha finalizado en la zona templada de la clasificación. Tiene mérito ser Zamora con un equipo de la mitad para debajo de la tabla, pero lo de Burgui es una historia de constancia y genes bajo palos.

15 goles en 22 partidos para un coeficiente de 0,68 goles encajados por partido le han servido para ser el portero menos goleado. «La verdad es que es una alegría porque uno no se imagina que a estas alturas le puede pasar algo de esto. Defensivamente, el equipo ha estado sobresaliente y este mérito es cosa de todo el grupo, no sólo del portero», señala el protagonista.

Bombero de profesión desde el año 2008, combina apagar fuegos sobre el césped con manguerazos fuera del campo. Ser portero no es fruto de la casualidad. Su abuelo Pedro ya lo fue durante varios años en Villafranca, su localidad natal, mientras que Manuel Burguillos, su padre, fue un guardameta que militó en aquella Tercera División fuerte que combinaba Extremadura con Andalucía defendiendo la portería del Villafranca y de otros equipos como el Grabasa Burguillos o el Fornacense. De hecho, para el Burgui que actualmente es Zamora, «mi padre ha sido siempre mi gran referente, junto a Paco Buyo».

Trayectoria

Debutó en categoría nacional a los 17 años en el Monesterio. «Me acuerdo que se lesionó mi padre en aquella temporada y yo estaba en el Extremadura de División de Honor. Me llamaron y debuté». Burgui, que había compartido vestuario con David Cortés o Jesús Vázquez en juveniles, inició una trayectoria que le trajo devuelta a Almendralejo en Tercera para jugar en el CF Extremadura de Gori. Más tarde, pasó tres temporadas en La Estrella. Y, seguidamente, una más en Jerez. Luego estuvo cuatro temporadas en Fuente de Cantos para después volver a Villafranca, en su segunda etapa, con el reto de devolverlo a Tercera. Tras varias fases de ascenso fallidas, el arquero de Villafranca se convirtió en héroe y profeta en su tierra en una angustiosa tanda de penaltis ante el Gévora. Y hasta hoy, camino de los 42 años.

Y, ¿le queda cuerda a Burgui? «Pues sinceramente, mi idea es seguir jugando a fútbol porque me están respetando las lesiones y me cuido bien. A estas edades, uno tiene que saber alimentarse y descansar bien para poder competir. Hoy día, con una buena nutrición y un buen entrenamiento, creo que podemos aguantar unos años más». 

Al Zamora del grupo extremeño no le queda otro remedio que amoldarse a los nuevos tiempos para los porteros, «aunque reconozco que me gustaba más la figura del portero de antes, una figura de líder, de capacidad de mando desde atrás. Ahora el portero es otro jugador de campo que tiene que iniciar el juego y parece que prima más lo que hace con los pies que con las manos. Toca amoldarse». 

El sempiterno Burgui se ha convertido en uno de los protagonistas de la Tercera Extremeña. Un portero que, de momento, seguirá usando unos guantes sin fecha de caducidad. 

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