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El Periódico Extremadura

Fútbol. Tercera RFEF

Cristo lidera el sueño del Llerenense y frustra al Moralo

Un gol del 'Ratón de Pueblonuevo' en el epílogo de la final sirve a los de Luismi para jugarse subir de categoría

Aficionados del Llerenense, animando en la grada. Javier Mendoza / Federación Extremeña de Fútbol

0-Moralo: Vicent; Juanan, Kupen, Susmel, Chele, Fran Segura (Genís, m.58), Buben, Ben Hamed (David López, m.81), Junior (Peralta, m.54), Andoni (Juampe, m.46), Suso (Abdul, m.81).  

1-Llerenense: Fran Delma; Konate, Chema (Moha, m.90), Mario Tomé (Juanan Sancho, m.81), Juanan Calvo (Jesús Toy, m.70), Isaac (Carlos, Toy, m.90), Mario Ramón, Joselu, Cristo, Ruano, Cabezola. 

Gol: 0-1 Cristo, m.79.

Árbitro: Broncano Suárez (extremeño). Amarilla a Junior, Vicent, Suso; y Fran Delma, Mario Tomé y Cabezola por el Llerenense. Expulsado el entrenador Luismi, del Llerenense.

Incidencias: Estadio Francisco de la Hera. 1.500 espectadores. Gran colorido en las gradas con aficiones de Llerenense y Moralo. Palco de autoridades con Pedro Rocha, presidente de la FEXF; y el alcalde de Almendralejo, José María Ramírez.

El fútbol es de listos, de avispados y de talento. Y en Extremadura hay un ratón suelto desde hace más de una década que sólo sabe agarrar quesos de ascensos. Como si cada temporada jugara al Trivial. Los tiene ya de todos los colores, pero todavía su afan de competitividad y su gen ganador le hace buscar alguno más. Por qué no uno de color blanco con sabor a Llerenense. Por qué no dirá ese ratoncito sabio siempre con el 20 a la espalda.

Cristofer Medina, conocido por todos como Cristo, volvió a ponerse esa capa de héroe que le sienta bien porque, antes que buen jugador, es mejor persona. Le bastó un suspiro de partido para tumbar del lado de su equipo la final. Apenas había tenido ocasiones. No encontró los espacios por donde le gusta roer el queso. Pero a la mínima que se despistó el Moralo, Cristo robó la cesta entera y metió al Llerenense en la gran final por un ascenso a Segunda RFEF que se jugará en Madrid. 

Fue una final preciosa, de esas jugadas con más corazón que cabeza y con las pulsaciones a mil revoluciones. Tanto fue así que el árbitro tuvo que ser condescendiente en varios lances del juego, especialmente en perdonarle una expulsión al jugador Moralo Junior en la segunda parte cuando prácticamente todo el campo vio una segunda amarilla de libro. Tanto se calentó el partido que Luismi, antes de que Cristo robara el queso, fue expulsado por un resorte en su banquillo que a punto termina comiéndose al colegiado.

Pero vamos al fútbol, que también tuvo lo suyo el partido. Mucho mejor el Moralo en la primera parte con más llegadas al área. La primera con un disparo de Junior desde fuera del área que atrapó Fran Delma. La segunda con otro de Fran Segura que se marchó fuera por poco. Y una tercera en un mano a mano de Fran Segura que Delma resolvió bien yendo abajo a los pies. 

Despertó el Moralo por medio de Ruano, que lo intentó con un disparo lejano desde fuera del área. Desviado. También Chema Chávez, que fue un incordio todo el partido, estuvo apunto de cazar un balón suelto cerca del área. 

Un lance del encuentro en Almendralejo. Javier Mendoza / Federación Extremeña de Fútbol

En la segunda parte, menos ritmo y más corazón. Parecía tener controlado el partido el Moralo en el primer cuarto de hora, con llegadas timoratas pero con dominio de balón. Pero cuando Junior cometió el error y el arbitro le indultó, provocando el cambio inmediato de Ruiz, algo cambió en el encuentro. El Llerenense, enfurecido por la acción y la roja posterior a su entrenador, volteó el encuentro desde la grada, con mayoría de seguidores venidos desde Llerena. 

Fue entonces cuando brotó la mayor experiencia de los jugadores del Llerenense, con varios ascensos a sus espaldas y oliendo el miedo de un Moralo al que se le había pasado su mejor fase del encuentro.

El Llerenense fue cocinando su golpe mortal a fuego lento. Primero con centros de Ruano para martillear la línea de flotación morala. Y más tarde, con una jugada por la derecha que Cristo recogió dentro del área para darle al botó de cámara lenta. Templó, recortó, oteó el horizonte y sacó un chut cruzado al palo largo que explosionó la grada blanca del Llerenense con un golazo de bandera. Ahí estaba el ratón. Otra vez a por su queso. Lo buscará en la gran final el Llerenense, que llegó a tiempo a la fiesta del ascenso.

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