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El Periódico Extremadura

Voleibol

Alba Sánchez cierra su etapa con España tras jugar 161 encuentros, 100 de competición

La jugadora moralejana asegura sentir "mucha pena", pero dice que tiene que mirar también por su futuro personal

En el centro, de azul, festejando un punto con la selección. Cedida por Alba Sánchez

Ha llegado a los 100 partidos de competición, a los que hay que sumar otros 61 amistosos, siendo una referente de la selección española de voleibol. Acaba de anunciar su despedida del combinado nacional «con mucha pena», pero con decisión, Alba Sánchez García (Moraleja, 9 de septiembre de 1991). Seguirá varios años más en su club, el Gran Canaria Urbaser, uno de los grandes de este deporte en España, de nuevo campeón, pero sus expectativas derivan ahora en lo personal porque, explica, «no me gustaría no tener nada cuando esto se termine». Entre otras cosas, la extremeña quiere ejercer la docencia y para ello piensa en unas oposiciones.

«Se junta un poco todo. Llevo muchos años yendo todos los veranos a muerte con la selección. No he dejado un solo día de ir y no quiero estar unas veces y otras no. O voy a todo o no voy. Hubiera sido injusto para mis compañeras. No me considero una jugadora tan importante como para tomar ese tipo de decisiones. He ido a tope con la absoluta desde que tengo 18 años», explica la internacional a este diario desde su domicilio en Moraleja, donde descansa con su familia, esa que tanto le ha apoyado. Ahora, por supuesto, también, cuando tenga más tiempo libre para disfrutar.

Alba Sánchez recuerda otras particularidades. «Desde que entró Pascual Saorín como seleccionador llevo ocho años yendo siempre. No he faltado a nada y ya hubo un cambio generacional cuando llegó él. Se vivieron años muy complicados en cuanto a competiciones europeas. Tuvimos que empezar casi desde cero. Estuvimos mucho tiempo sin clasificarnos para el Campeonato de Europa, y cuando esto ocurre los equipos no quieren jugar contra ti porque si no estás en un Europeo se piensan que no tienes el nivel», agrega. 

El sacrificio

La extremeña también recuerda que «estuvimos dos o tres años sin competición, solamente entrenando 2-3 meses 8 horas diarias sin ningún tipo de objetivo. Fue muy duro. Conseguimos por fin a los 4-5 años clasificarnos para un Europeo en Eslovaquia hace tres años. Eso fue lo mejor lo que nos pasó al grupo, al que además hemos sido muy fieles»

Y todo ello, dice la moralejana, «pese a que no compensaba a nivel económico a nadie de nosotras. Hemos priorizado la selección absoluta porque era lo más importante para nosotras. Cuando estás en un grupo así, ¿qué pasa? que las jugadoras se han ido yendo, unas porque se retiran, otras porque están cansadas, otras porque tienen 36-37 años, otra porque es madre, en fin…».

 E incide en su análisis. «Yo me encontré con que este año iba a haber otro cambio generacional. Entre que estoy un poco cansada y que no siento la misma motivación, volver a vivir otra vez situaciones como estar 3-4 meses encerrada en el verano, siendo la mayor, sacar fuerzas para levantar esto otra vez cuando ya lo he vivido…». María Segura era la capitana, pero la extremeña le supera en edad, sin ser tampoco realmente una veterana.

«No hay nada intermedio entre nosotras dos y las chicas que están llegando ahora. No sé por qué, pero no hay jugadoras intermedias. La generación que está entrando prácticamente son niñas. Ha costado mucho hacer la lista. Aun así, ellas tienen que estudiar, muchas hacen Bachillerato y el cambio es grande», especifica. Las dificultades estriban ahí.

A la derecha, abajo, con España. Cedida por Alba Sánchez

Lo personal pesa. «Llevo mucho tiempo con Pascual. Ocho años con la selección, en clubs este año es el cuarto con él en Las Palmas. Necesitas cambios y mi vida a nivel personal es que me encanta el voleibol, pero tengo que ir pensando en otras cosas. En el club seguiré, pero mi intención no es estar muchísimos años más. Tengo mis objetivos personales, y quiero conseguirlos poco a poco. Con el voleibol es imposible».

«Este año es de oposición, aunque no estoy preparada ni tampoco quería. Pero me estoy mentalizando, y por eso necesito tiempo de desconexión para ello. Será en los dos años que tengo ahora por delante. Soy feliz, pero no me quiero ver con 38 años jugando al voley y no tener nada para el futuro», explica. «Soy aún joven, tengo 30 años, pero tengo compañeras que siguen jugando al voleibol y que no tienen nada. Eso no quiero que me pase», recalca.

No se ha hecho rica jugando al voleibol, desde luego. «Tenemos facilidades. Por ejemplo, no pago piso. No tengo gastos y lo que cobro es para mí, pero también hay que tener en cuenta que no cobro 12 meses, sino 7, y tengo un sueldo de una persona normal siendo de un equipo de los mejores de España. Y aun así soy de las que menos se puede quejar», concluye en su particular reflexión.

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