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El Periódico Extremadura

Gimnasia rítmica

Matías Romero, talento de oro sobre el tapiz

El gimnasta del Hadar cacereño acumula cinco títulos nacionales y sueña con disputar Juegos Olímpicos

Matías Romero, con sus medallas, en el complejo Maestro Kim, donde entrena. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

Como cada día en época estival, a las 9.30 en punto padre e hijo entran al complejo polideportivo Maestro Kim, a caballo entre Pinilla y Montesol. El pequeño Matías Romero Quintero (Cáceres, 23 de mayo de 2010) sonríe a sus compañeras de gimnasia rítmica y a las entrenadoras del Club Hadar, Nazaret Santano y Esther Rodríguez, con las que se prepara a conciencia cuatro horas diarias. Y con éxito, desde luego. El cacereño, de 12 años, acaba de proclamarse campeón de España por quinto año consecutivo.

«Nunca hubiéramos pensado que lograra lo que lo ha conseguido», dice su padre antes de salir. Marcos Romero es un argentino que llegó a Cáceres hace 20 años con la idea de «vivir mejor». Su mujer, Natay Quintero, es colombiana, pero en realidad ambos son ya muy ‘catovis’, como su hijo, alguien que se expresa con una facilidad de palabra y un desparpajo fuera de lo común. «Empecé hace seis años. Vi que a mi hermana Isabela le gustaba la gimnasia y disfrutaba. Un día me empezó a enseñar y, a partir de ahí, estuve trabajando y trabajando para poder llegar hasta aquí».

Las compañeras del laureado gimnasta posan con él orgullosas de un deportista que aspira ya a estar en unos Juegos Olímpicos. Para París es una empresa complicada, pero a lo mejor para el año 2028 en Los Ángeles sí tenga más opciones. En el Hadar son una piña en un mundo en el que ellas dominan cuantitativamente. En Extremadura solamente hay dos gimnastas de alto nivel. El otro es el almendralejense Alberto Lavalle, que ha estado fuera del deporte de primera línea muchos años y que, a sus 22 años, ha regresado y ha hecho pareja con el joven cacereño en la competición de la Copa de España.

Matices masculinos

«A la hora de entrenar, es igual para todos, pero para montar los ejercicios el trabajo no es el mismo. Hay que tener en cuenta gestos para hacerlos más adaptados, más masculinos. Intentamos también ponerle música acorde a su forma de ser porque todo tiene que estar en sintonía para que esté lo más cómodo posible», cuenta Nazaret, exgimnasta como Esther, felices por la evolución del niño prodigio de la gimnasia extremeña.

Matías Romero, con su grupo de compañeras y sus entrenadoras. SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

«No sabemos hasta dónde puede llegar, yo creo que dependerá de él, de sus ganas y de lo que quiera lograr», comenta el padre, que también está exultante por el desarrollo deportivo, educativo y emocional de Matías. «Él se esfuerza mucho, tiene muy poquito tiempo, y ese poquito tiempo lo tiene que optimizar al máximo», agrega. «Es un buen estudiante. Llega a casa tras entrenar y hace los deberes seguidamente, no se porta mal, no», acota el progenitor, indudablemente satisfecho con la trayectoria de su vástago.

Estudia en el María Auxiliadora «y hago teatro en Maltravieso». Esa es la otra faceta de este niño de cualidades especiales que no practica otro deporte que no sea la gimnasia y que, cuando termine su carrera como deportista (que espera que sea de élite) quiere ser actor. «Espero ganar todo lo que pueda, a lo mejor me quedó ahí, sin poder, pero voy a dar lo máximo. Peleándolo voy a ser capaz, creo», pronostica sin rubor antes del entreno entre la mirada cómplice de sus compañeras y sus entrenadoras.

Sus preparadoras vieron pronto en él que estaban ante alguien con unas características excepcionales. «Es complicado que un niño tenga la capacidad y elasticidad que él tiene. Es muy completo. Es aparatero, tiene flexibilidad y muchas ganas de trabajar. Y todo se plasma sobre el tapiz», juzga Nazaret Santano mientras asiente Esther Rodríguez. Ellas saben lo que significa todo ello. Además del talento, es fundamental, sobre todo, la tenacidad en el día a día.

«Espero que podamos verlo en los Juegos Olímpicos, no sabemos si ya en París o en Los Ángeles», desean, teniendo en cuenta que hay que estar con los pies en el suelo, nunca mejor dicho. «Va a ser su segundo año de infantil y con que vaya a torneos internacionales ya es increíble», dice.

Cuestionadas sobre si el género masculino está al alza en deportes como el que practica Matías, aseguran que «se valora bien, cada día mejoir. Estamos viendo cada vez más participación masculina», asegura Rodríguez.

Insuficiente

La gimnasia rítmica es más practicada ahora y el número de licencias sube por momentos. Falta un impulso en las ayudas, que en el caso del Hadar están agradecidas con la Fundación Jóvenes y Deporte de la Junta de Extremadura. «Hay más subvenciones que antes, pero este deporte es muy costoso. Necesitamos más. Tenemos además un patrocinador por estar en la Liga Iberdrola, pero también muchísimos éxitos en la élite y no hemos sentido esa ayuda de verdad», afirman al unísono las dos entrenadoras extremeñas.

En relación a la Federación Extremeña de Gimnasia que preside Fernando Molina, ambas dicen que el apoyo es muy grande. «Hace lo que puede y en los campeonatos está siempre. No falta a ninguno», agradecen.

¿Está el futuro asegurado? ¿Hasta cuándo podrá estar entre los mejores Matías? Es toda una incógnita, evidentemente. «Si sigue trabajando así, con esas ganas, estará mucho tiempo», pronostican las entrenadoras. 

En el último Campeonato de España sufrieron especialmente para conseguir el triunfo. «Tenía fiebre, pero le dimos un paracetamol, un Aquarius y chocolate y le dijimos: venga. Y se recuperó y compitió muy bien». Su victoria lo evidenció.

Aun así, para llegar al oro hubo sus dudas. «El último ejercicio no lo hizo como él sabe hacerlo. Después estaba en su habitación cuando le dijimos que había sido campeón se quedó comprendido. No se lo esperaba», explican Santano y Rodríguez mientras el talentoso deportista añade que «no sabía bien cómo era el sistema de puntuación».

Durante el campeonato, la norma es no decirle al deportista cuál es su nota «para que esté centrado y no se confíe». En el último evento, pasó a las tres finales con suficiencia y terminó triunfando.

¿Tiene defectos el que puede ser considerado como uno de los deportistas con más futuro de la comunidad extremeña? « Es cabezón, pero en su caso su comportamiento es muy bueno siempre, mejor que el de las chicas. Es muy noble, muy bueno, tiene un corazón gigante. Nunca le hemos visto a las malas. Solamente le hemos visto llorar en los entrenamientos alguna vez porque no le salga algún ejercicio», aducen.

Es Matías Romero, el niño prodigio de la gimnasia extremeña, el chaval que no desfallece, el chico que sueña con ser alguien grande de verdad desde la humildad. Y es que también el deportista con los pies en el suelo, firmes, para no resbalarse o hundirse. 

A las diez de la mañana, Matías se da la vuelta, sonríe a la cámara y ya trabaja en su particular día a día. El futuro es suyo aquí en el Maestro Kim, paradójicamente el nombre de la instalación de otro verdadero campeón, alguien que también ha dado un ejemplo de trabajo y tesón.

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