Escalada

La complicidad de Alberto Ginés y su abuelo

Juan López dice que lo mejor del oro olímpico cacereño en escalada es que "es buena persona"

Juan López y Alberto Ginés, este lunes en Cáceres.

Juan López y Alberto Ginés, este lunes en Cáceres. / SILVIA SANCHEZ FERNANDEZ

José María Ortiz

José María Ortiz

«Iba a buscarle al instituto para llevármelo a comer a casa y siempre me hacía la misma jugada. Yo me preguntaba: ‘¿Dónde está Alberto?’ Cuando me daba cuenta estaba en la pared, arriba». Juan López Martín es el abuelo del Alberto Ginés y es feliz al lado de su nieto en la plaza Mayor de Cáceres, donde se presenta la Copa de España de Escalada, que será en septiembre. La complicidad es evidente.

De 77 años, este hombre de fino sentido del humor nació en la Casa de la Madre, se crió en el corazón de la parte antigua (en la Cuesta de la Monja) y se jacta de decir que es «más de Cáceres» que el Figón o el Periódico Extremadura («lo veía en Acción Católica»). Está contento hoy, está en plenitud cuando él viene a verle. «Con Alberto estoy agustísimo. Me gustaría que estuviese aquí siempre», agrega sobre el escalador, que vive en Barcelona.

¿Pensar que hubiera llegado tan lejos? «Jamás, pero veíamos el 'vicio' que tenía con la escalada, estaba siempre colgado. Con el paso de tiempo, nos hemos dimos cuenta que había muchas posibilidades», reflexiona, y responde con un «no, no, claro» cuando se le cuestiona sobre si hubiera soñado que algún día se colgaría el oro olímpico.

«Ni ha cambiado ni queremos que cambie. Que sea como es él», sugiere sobre el nieto, uno de los cuatro que tiene «y que son casi todos iguales». López afirma que el deportista destaca «por lo buena persona y lo sencillo que es. Es lo que más me gusta», recalca orgulloso alguien que vio sus primeros pasos en el rocódromo de El Rodeo.

 «Con que llegue a los próximos Juegos me conformo. Que gane o no gane a mí me es igual. Ya ha ganado todo lo que tenía que ganar”, dice junto a Mavi, su hija y madre del deportista, no menos cómplice y satisfecha con todo, por supuesto.