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fútbol. Primera Federación

El Mérida gana a base de recordar

Un tanto de Sandoval en la primera parte y otro de Larrubia en la segunda dan tres valiosos puntos ante el Pontevedra

El Mérida festeja la victoria en el vestuario. AD MÉRIDA

1 - Mérida AD: Javi Montoya, Pipe, Bonaque, Nacho González, Álvaro Ramón, Acosta, Meléndez (Kamal, min.86), Larrubia (Busi, min.86), Sandoval (Lolo Plá, min.60), Nando Copete (Artiles, min.60) y Carlos Cinta (Viñuela, min.67).

0 - Pontevedra: Álvaro Cortés, Ángel Bastos, David Soto, Víctor Vázquez, Álex González, Yelko Pino, Miguel Román (Mario Ortiz, min.72), Alberto Rubio (Gueye, min.76), Jaichenco (Brais, min.46), Charles (Rufo, min.64) y Bakero (Oier Calvillo, min.46).

Árbitro: Germán Cid Camacho. Castellanoleonés. Amonestó al local Artiles, y a los visitantes Rufo y Mario Ortiz.

Goles: 1-0 Sandoval, min. 28; 2-0 Larrubia, min.76.

Incidencias: Estadio Romano José Fouto. 2.008 espectadores. 

El Mérida ya sabe lo que es ganar en Primera Federación, y lo hizo con los ingredientes que le puede llevar al éxito en esta categoría: la seriedad defensiva, principalmente ante equipos tan ofensivos como el Pontevedra, y aprovechar alguna de las que se tenga. La primera parte ya la venía cumpliendo en los partidos anteriores, sin embargo, la vertiente ofensiva era la que más le estaba costando. En esta ocasión, los dos aciertos llegaron en momentos importantes, en los tramos finales de cada parte, y valieron para sumar de tres.

Como es habitual, Juanma Barrero siempre mete alguna sorpresa en el once titular. En esta ocasión fue la salida de Carlos Cinta en el once, junto a Nando Copete, y el delantero emeritense, a tenor de la ovación que se llevó al ser sustituido, ya se ha ganado a la afición. No en vano, después de ser el primer goleador del campeonato, también fue protagonista en el segundo, que terminó marcando Sandoval.

El encuentro arrancó tal y como ya preveía Juanma Barrero en la previa, con un Pontevedra muy dominador de la pelota, por lo que el Mérida sabía que la mejor manera de crear peligro era en transiciones rápidas, siendo de esta forma como fue capaz de merodear el gol en varias ocasiones antes del tanto de Sandoval.

A los siete minutos, Larrubia le dio el tempo suficiente a un pase en profundidad a Pipe para que este asistiera a Carlos Cinta, pero el rechace del portero se le escapó al delantero emeritense. Una jugada muy similar ocurriría ocho minutos después, en esta ocasión por la izquierda, la internada de Sandoval, mientras Cinta le marcaba el primer palo hasta donde se lanzó, pero no llegó por muy poco.

Conforme pasaban los minutos y más sobaba el balón el cuadro gallego, más cómodo se iba sintiendo el equipo local, basándose en el orden defensivo y en correr tras robo. Sin embargo, alrededor del minuto 25, los emeritenses adelantaron la línea de presión unos metros para intentar robar en campo contrario o, por lo menos en el centro del campo y no en zona defensiva. El plan salió, pues Larrubia recuperó un balón en campo contrario, levantó la cabeza y vio el desmarque en la frontal de Carlos Cinta, quien solo necesito un control y un disparo duro ya en el área grande para hacer que Álvaro Cortés meta una buena mano, pero el rechace quedó botando dentro del área donde Sandoval fusila de primeras.

Tras el gol, el Mérida continuó varios minutos generando peligro en las botas del propio Cinta y de Nando Copete, sin embargo, en el tramo final del primer acto parecía que los locales sentían la presión de querer llegar al descanso con ventaja, apareciendo los mejores minutos del Pontevedra, incluso generaron el disparo más peligroso hasta el momento, a once minutos para el final, en una gran internada por la derecha de Bastos, a la que respondió Javi Montoya metiendo el pie para enviar a córner.

SEGUNDA PARTE

Tras el descanso, el arranque fue similar al final de la primera parte, mejor el Pontevedra. De hecho, algo similar a lo que ya le ocurriría al cuadro romano la jornada anterior ante el Unionistas, le cuesta tomarle el ritmo al partido tras el tiempo de asueto. 

El caso es que tras cinco minutos con sensación de que podía llegar el empate, aunque sin disparos peligrosos por parte gallega, el Mérida fue volviendo a sentirse cómodo de forma paulatina, pero con pocas llegadas. Lo más peligroso fue un disparo desviado de Álvaro Ramón.

Trascurría la segunda mitad con un Pontevedra que quería buscar la portería, ante un Mérida que sabía de los huecos que estaba empezando a dejar el rival y que esperaba poder aprovechar en alguna ocasión, y así fue, con el protagonismo absoluto de Artiles. Por cierto, minutos de mucha calidad del canario saliendo desde el banquillo, primero en banda izquierda y después por dentro.

Corría el minuto 76 con una falta peligrosa a favor de los visitantes, el lanzamiento de Álex González dio en la barrera, en el propio Artiles, ambos jugadores luchan por el rechace llevándosela el local, que monta una contra perfecta por la izquierda y, ya en campo contrario, se inventa un pase con el exterior para poner en ventaja a Larrubia mano a mano con el portero. Si hace una semana le cayó a la pierna buena, la zurda, y la falló, en esta ocasión, con la mala, le dio de una forma tan poco ortodoxa que engañó al portero y se convirtió en un golazo.

La tranquilidad y la fiesta llegaba a la parroquia romana, que vio en el tramo final como, a pesar de los intentos del Pontevedra de acercarse en el marcador, siempre se encontraba con un bloque defensivo perfectamente ordenado, y la única vez que fue capaz de superarlo, en un testarazo inapelable de Rufo en un córner, apareció la manopla de Javi Montoya para hacer el paradón de la tarde.

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