1 - Deportivo de la Coruña: Mackay; Antoñito, Jaime, Martínez, Lebedenko (Yeremay, min. 87); Rubén Díez, Olabe (Soriano, min. 58), Diego Villares; Kike Saverio (Max Svensson, min. 63), Lucas Pérez, Quiles.

0 - Mérida: Juan Palomares; Pipe, Nacho González, Bonaque, Álvaro Ramón; Luis Acosta, Álex Meléndez, Dani Lorenzo (Busi, min. 80); Larrubia (Diego Parras, min. 88), Nando Copete (Dani Sandoval, min. 69); Carlos Cinta (Chuma, min. 69).

Gol: 1-0: minuto 94, Quiles, de penalti.

Árbitro: Fernández Buergo (colegio asturiano). Amonesto al local Rubén Díez y a los visitantes Álvaro Ramón, Meléndez y Chuma.

Incidencias: Estadio Abanca Riazor. Un total de 19.970 espectadores.

Solo un penalti en el tiempo de añadido derribó a un bravísimo Mérida en Riazor (1-0), ante casi 20.000 espectadores. Los de Juanma Barrero cosecharon su quinta derrota seguida, eso ya no hay quien lo borre, pero la realidad es que se fueron con la cabeza muy alta después de un gran encuentro ante el Deportivo de la Coruña.

Juan Palomares volvió a la portería y firmó un recital extraordinario de paradas de todos los colores, pero es que con la pelota en su poder el Mérida fue valiente y dio la cara en ataque llegando y creando peligro como un chut de Sandoval apenas un minuto antes del penalti decisivo que se marchó alto en una jugada donde el 0-1 y la sorpresa sobrevolaron el feudo coruñés. El favorito impuso su ley al final, pero este Mérida merece más puntos de los que atesora.

Arrancaba el encuentro con la sorpresa del regreso de Palomares al marco emeritense, con un trivote en la medular ya que Dani Lorenzo echaba una mano más al retornado Acosta y a Meléndez, que miraba hacia arriba. Eso sí, apenas a los seis minutos el cedido por el Málaga ponía un gran centro al segundo palo que remataba Pipe con la testa a las manos de Mackay en la primera de la tarde para un Mérida valiente.

Tras ese aviso extremeño, el Dépor comenzó a volcar el encuentro hacia la meta de Palomares gracias al talento de Lucas Pérez, que forzó una primera llegada que acababa en córner. En el servicio desde la esquina, el testarazo de Pablo Martínez lo sacaba Palomares con acierto, cayendo el esférico sobre la cabeza de Olabe, quien remató a la cruceta. Y al minuto, un nuevo servicio de córner a la derecha del portal extremeño volvía a conectarlo Martínez con un cabezazo que se iba fuera por muy poco.

Peligro de cabeza

Iba de cabeza el Mérida, y es que todos los ataques gallegos generaban peligro con testarazos, como el de Alberto Quiles a los 21 minutos y en el segundo palo, saliendo el esférico alto por muy poco. El trencilla contemporizaba ante varias entradas de unos y otros que sin duda merecían amarilla, pero Fernández Buergo mostraba el porqué de su fama de poco tarjetero.

Poco a poco el equipo de Juanma Barrero iba avanzando sus líneas a base de tocar con calidad en la zona ancha, y así a los 28 minutos una llegada por el perfil diestro con centro al área no la podía controlar bien en carrera Dani Lorenzo cuando estaba en posición inmejorable para asaltar la meta de Ian Mackay. La contestación del Dépor en un balón en largo sobre Quiles que la zaga extremeña despejaba de manera defectuosa, cayendo el cuero a Antoñito para que su chut, con Palomares desubicado, saliera alto.

Como se perdió por encima del travesaño pecholata el testarazo en el primer palo de Olabe en un nuevo saque de esquina con peligro en las ofensivas blanquiazules. El encuentro estaba precioso, con idas y vueltas como una clarísima para el Mérida a los 40 minutos, con la llegada de Larrubia a línea de fondo con pase raso atrás que no halló rematador de primeras, si bien la dejada de Nando Copete sobre la llegada en carrera de Álvaro Ramón la sacó Mackay con el pie en el trallazo del lateral. Y ya sobre el último minuto, Lucas Pérez puso una falta con una rosca diabólica al área que rozó Martínez, sacando el cuero de la misma escuadra Juan Palomares con una manopla mágica muy celebrada por todos sus compañeros. Paradón de libro y cero a cero en el asueto.

El segundo tiempo

Comenzó el segundo acto con idéntico dinamismo en el fútbol de ambos onces, creando peligro Pipe a los dos minutos con respuesta inmediata de Lucas Pérez. El exprimera era el mejor de los locales, lo que ya no es novedad, con el Mérida valiente con una nueva llegada de Pipe cuyo centro raso lo despejaba con apuros Antoñito a los once minutos.

Carlos Cinta probaba después con un tiro raso y cruzado en carrera que atrapaba el meta herculino, pasando el Dépor a dominar con ansia en los siguientes minutos. Svensson la tenía tras una jugada de Lebedenko, y en un servicio de córner el mismo delantero probaba en escorzo y de espuela, saliendo el cuero despejado de nuevo por la defensa del Mérida.

Ida y vuelta

Palomares se lucía en una parada en dos tiempos donde la entrada de Quiles pies en alto en pos del rechace provocaba una tangana, por fortuna sin consecuencias imperando el diálogo. Dani Lorenzo caía en velocidad al entrar en el área del Dépor en una de las contras de los de Barrero, inhibiéndose el colegiado en unos minutos donde había llegadas de unos y otros y cada vez más nerviosismo en Riazor, con el cero a cero en todo lo alto.

Así, Juan Palomares volvía a lucirse con un paradón antológico cuando Lucas Pérez se marchaba en velocidad y su trallazo escorado encontraba los guantes del arquero extremeño cuando el Abanca Riazor ya cantaba prácticamente el uno a cero. Un recital el del joven guardameta del Mérida, así como bravísimo Dani Lorenzo, marchándose ya agotado y dolorido a diez del 90 para la entrada de Busi.

Una de las más claras para el Deportivo a renglón seguido, cuando el tirazo raso de Mario Soriano desde el balcón del área se iba al poste con Palomares batido. Suspiros de alivio en un Mérida cada vez más pertrechado en su zona trasera, mirando más hacia la defensa que hacia el marco de Mackay. Soriano probaba de nuevo desde la larga distancia pero alto en pleno acoso de un Dépor volcado.

Y en el añadido, la locura. Primero Sandoval disparaba alto en el primer minuto sobre el 90, pero en el ataque del Dépor entraba Yeremay en el área y Parras le derribaba con claridad meridiana. Pese a las protestas pecholatas, Quiles lo tiraba con maestría y los puntos se quedaban en Galicia. Pero jugando así, este Mérida tiene permiso para perder.