Entrevista | Ernesto Sánchez Entrenador del Cacereño Femenino

Ernesto Sánchez: «Quizás un ascenso no hubiese sido ahora muy positivo para el Cacereño Femenino»

Ernesto Sánchez, durante la entrevista.

Ernesto Sánchez, durante la entrevista. / Sergio Vela

A Ernesto Manuel Sánchez Barra (Cáceres, 17 de marzo de 1981) le gusta hablar claro. En esta entrevista, el entrenador del Cacereño Femenino repasa una temporada histórica para la entidad en la que él ha sido piedra angular durante más de una decena de años. Asegura este licenciado en Ciencias del Deporte residente en Casar de Cáceres que quizá un ascenso este año a la superélite hubiera venido mal al club extremeño de Primera Federación. Del mismo modo, se queja de que algunas jugadoras del equipo no han rendido todo lo posible tras ser ‘tentadas’ por otros clubs y mal asesoradas por sus representantes.

Antes de nada, ¿va a seguir como entrenador del Cacereño Femenino?

Lo lógico es que sí. El club está contento, yo estoy como en casa, pero al final hay que sentarse y negociar. Esto es así. Desde mi punto de vista el equipo está cada año a un nivel superior en cuanto a rendimiento y profesionalidad y eso el club tiene que valorarlo, no solamente en mi persona sino en todo el cuerpo técnico por todo lo que se está haciendo. Esa debe ser la línea a seguir.

¿Cómo cree que puede calificar la temporada?

Le daría una nota muy alta. Por poner una cifra, un 8,5 porque hemos cumplido los objetivos, hemos estado donde teníamos que estar y nos ha faltado para llegar al 10 no haber estado en la eliminatoria final y no haber tenido ese pequeño bache, sin el cual quizá hubiéramos estado sin jugar fase, es decir, ascendiendo directamente. Tenemos un proyecto que va cumpliendo conforme a lo que se hace y eso es vital. Para mí siempre tienes que dar un margen de mejora: no puedes poner un 9 porque al final te está cortando mucho. Yo estoy muy contento con el rendimiento.

Aun así, ¿no cree que se ha perdido una oportunidad histórica para subir?

No, entre otras cosas porque no entraba en nuestros planes ese ascenso. Hemos estado compitiendo, pero es que lo hemos hecho muy por encima de nuestras posibilidades. Si miras cualquier otra liga un equipo en la cual un equipo tan modesto, del perfil tan bajo, se da en muy pocas ocasiones, pero nosotros somos muy claros desde el principio. Nuestro objetivo era estar en los ‘playoffs’, pero no nos volvamos locos. Quizá un ascenso ahora, y lo digo muy sinceramente, no hubiese sido muy positivo para el club porque hubiese tenido que cambiar mucha estructura a todos los niveles en muy poco tiempo. Eso es muy difícil de hacer y considero que puede ser más óptimo para el desarrollo del club ascender en dos o tres años. Es decir, tener una base que vaya creciendo cada vez más competitiva, que vaya creciendo a nivel profesional, pero que el cambio no sea tan drástico. De la Liga F a nuestra categoría, Primera Federación, hay un abismo, y quizá ese abismo pueda hacer daño no solamente al club, sino a mí como entrenador y a muchas jugadoras y verte frustrado fin de semana tras fin de semana y al final eso puede llevar a decisiones erróneas y precipitadas pensando que ya hay que estar ahí en la élite. El tema económico sería también una burrada: habría que sacar mucho para sacar un presupuesto que fuese medianamente aceptable. 

¿Volverá a darse una situación similar tras estos dos años?

Sí. De hecho es por lo que yo estoy aquí. Si no tuviese esa ambición yo no estaría en este club. Cuando llegué tenía un objetivo claro: hacer del Femenino Cáceres en su tiempo y ahora Cacereño Femenino un club potente, competitivo y al más alto nivel. Y eso es la Liga F, Liga Iberdrola o Superliga, como la quieras llamar. Pero eso era una meta a largo plazo y paso a paso cada vez estamos más cerca. Considero que debemos ser un referente, no solamente a nivel de Extremadura, sino a nivel nacional. Ya lo somos en la Primera Federación Femenina, que es una categoría muy dura y exigente, con equipos muy buenos y nosotros estamos ahí. Esa línea, si se sigue, cada año vamos a estar más cerca.

«Puede ser más óptimo para el desarrollo del club ascender en dos o tres años»

¿A qué cree que se debió el bajón tras el parón del mes de febrero?

A múltiples factores. A mí me el que más me molestó fue lo del rigor defensivo, pero se perdió esa solidez y esa manera de defender tan característica nuestra. Quizá pudo ser porque alguna que otra jugadora pensase en el más allá, le tocase algún equipo… y que hubiese pensamientos de que había que estar en esa primera posición, y esa presión externa nunca la ejerció el club. Eso hizo daño a nivel mental y físico porque el equipo dejó de estar tan unido como estaba en el inicio. Como al final se ha demostrado, al final era más tema psicológico que físico. Hemos terminado muy bien y con los factores de trabajo claros en cuanto a estructura defensiva y de equipo.

¿Han tentado a alguna jugadora?

Sí.

¿Y eso ha influido realmente?

Sí. El problema, quizá, no es tanto de las jugadoras, sino de quien le pasa la información, el representante. Si a mí en diciembre me están diciendo que el Barcelona me quiere fichar, lo mismo no estoy tan centrado en el Cacereño Femenino, por poner un hipotético caso. Si tienes un representante que no te pasa esa información hasta que tu equipo no se esté jugando nada, mucho mejor. Si hay un interés, ese interés va a estar al final de temporada. Y lo de negociar es al final de temporada, no antes. Y esa es una de las cuestiones que en el mundo del fútbol hace mucho daño. Y en el fútbol femenino, que se piensan que es el ‘boom’ pero que está todavía en pañales, hay que tener mucho cuidado. Yo tengo experiencia como preparador físico en el baloncesto femenino y ahí las jugadoras sí tienen un carácter más profesional. Si alguna tenía ofertas y demás, yo las veía en el Al-Qázeres que rendían a muerte y cuando entrenaban también. En fútbol femenino hay veces que cuesta esto. Te pones a dar vueltas e investigas y ves que hay informaciones sobre formas de ‘tocar’ a las jugadoras de manera quizás interesada por alguna parte porque quizá hay clubs a los que no le interesa que estés ahí, otros que quieren reforzarse cuanto antes… y al final hay que mejorar mucho en nuestro fútbol femenino.

Y, a pesar de todo, se ha quedado a cinco o seis puntos del ascenso directo. ¿Se ha soñado con alguno de esos partidos en los que se perdieron puntos?

Sí. Y además los tengo grabados muy claramente en mi cabeza. Los fallos claves han sido en casa ante el Albacete, que fue totalmente evitable; el empate ante el Juan Grande, también en casa, en el que deberíamos haber sido superiores y e incluso pudimos perder, y la derrota el del Athletic B. No hicimos todo lo que teníamos que hacer y no estuvimos ni a un 75 por ciento de nuestro nivel. Eso es lo que te mata. De esto tenemos que aprender, pero esto ya nos pasó la temporada anterior, que estuvimos cerca. ¿Dónde perdimos los puntos? Ante los equipos de abajo. Que perdiéramos contra el Alhama no es algo diferencial. Donde te dejas las ligas es ante equipos de mitad de tabla para abajo. Este año al Granada le hemos ganado los dos partidos, al Deportivo también, al Osasuna un triunfo y un empate… al final a todos los que están por encima les hemos competido y si no les hemos ganado ha sido por poco.

«Debemos ser un referente, no solamente a nivel de Extremadura, sino a nivel nacional»

¿Le ha sorprendido la categoría por su fortaleza?

A mí me ha gustado mucho porque nos ha permitido estar a un nivel alto de concentración todo el año. No ha permitido esos despistes. Y veías que el Juan Grande le ganaba al Osasuna, que los de abajo les competían a los de arriba… has visto resultado que sobre el papel no se hubieran acertado ni de coña y eso hace una liga muy bonita. Además, nosotros hacemos proyectos serios y aquí cuando viene una jugadora sabe que se le va a exigir. Muchas pierden dinero por venir aquí, pero sí están consiguiendo éxitos que le van a abrir puertas el día de mañana.

¿Habrá muchos cambios en el equipo de la próxima temporada dando por hecho de que seguirá?

En principio no habría muchos. El equipo ha competido bien. Si alguna jugadora no quiere seguir en este proyecto, no hay problemas. Desde diciembre llevo viendo partidos de otras futbolistas y tengo bagaje para reforzar cualquier posición en nuestro equipo. Cualquiera. Tengo una base de datos de más de 150 jugadoras analizadas y eso te da tranquilidad. Si te fallan tres, pues tres que ya tengo vistas. Lo fácil que lo tengo es que soy el director deportivo y el entrenador: yo ficho y yo las pongo. Eso llama muchas veces la atención a las jugadoras. No voy a traer a una futbolista para tenerla en la grada o en el banquillo, a no ser que pase algo extradeportivo o no se adapte o cualquier otro factor. En lo futbolístico, la que yo ficho sé que le voy a saca un potencial y sé que va a rendir por encima de sus posibilidades.

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, / Sergio Vela

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Hay varias jugadoras de la casa que ya están consolidadas en el primer equipo. Está claro que ve futuro ahí.

Es que ese debe ser uno de los puntos clave. Si no hay una viabilidad para fichar estrellas, hay que formar a nuestras jugadoras desde abajo. Jugadoras que nos puedan sumar en otros aspectos no solamente los futbolísticos, sino en lo emocional, como es el caso de Tati. Su caso es clave: es una jugadora que siente el escudo, el club, que lleva aquí desde siempre y que le enseña eso a las que vienen de fuera y de abajo. Eso es importantísimo: cada vez que la cantera vaya creciendo, que nuestro filial sea más competitivo, las jugadoras jóvenes den el paso… será más sencillo armar equipos.

¿Qué jugadora le ha sorprendido más?

A mí me cuesta muchísimo focalizar en una futbolista. De hecho no me gusta. Soy así. Cada reunión que tengo al principio de temporada en cada equipo que he entrenado, una de las premisas claves que les digo es que en mi equipo no hay estrellitas, que a las estrellitas les corto la cabeza. Está demostrado, sea lo que sea. No acepto egos, no acepto jugadoras que se piensen que están por encima del bien y del mal porque al final aquí el que mando soy yo y el que decido soy yo. Si yo te pido que saltes al campo a la pata coja y juegues a la pata coja lo vas a hacer porque considero que es lo mejor para el equipo. Al final si tengo que destacar a alguna jugadora será en el plano emocional, y sería Tati. Para mí es mi complemento perfecto porque muchas veces me ahorra broncas: ella ya se la echa a las compañeras. Está metida igual que yo en el club: hasta las venas. Esto te marca en todo. Es capitana en todos los sentidos: 24 horas, no solamente en los partidos. Y por ello no me gusta que una jugadora venga en plan estrellita. Y de hecho cuando se ficha lo primero que se le dice es: ‘aquí serás una más’.

«Una de las premisas claves que les digo a las jugadores es que en mi equipo no hay estrellitas»

En lo personal, ¿cómo se lleva lo de ser entrenador masculino en un equipo femenino?

Bien. De hecho, en mi vida profesional siempre he aceptado retos muy complicados. Cuando acabé la carrera de Ciencias del Deporte me ofrecieron trabajar en la cárcel. Y cuando nadie quería hacerlo, yo me metí ahí. Estuve cuatro años de monitor deportivo. Y lo hice porque era un ambiente difícil y ahora mismo, a toro pasado, puedo decir que aprendí más ahí que en la carrera. Estás tratando con personas de muchas nacionalidades, que tiene problemas más allá de los normales y simples y tienes que, además, motivarlos. Y eso te enseña a valorar lo que tú tienes. Por esa misma razón acepté lo del Femenino Cáceres, que era una ‘mierda’. No había nivel ni profesionalidad, jugaban siempre las mismas que se iban rotando de unos clubs a otros; no había estabilidad de club; era muy amateur todo. Yo lo cogí y me metí a todas. Una de mis premisas es que mi profesionalidad no fuera nunca tocada, como en otros clubs: que si entrenadores que habían estado con jugadoras, conflictos de otros que se pasaban de la raya… yo cuando entré voy a intentar mantener una profesionalidad que sea ejemplo, que al menos cuando lo deje se me recuerde por las cosas que he hecho hayan sido bien hechas. No quiero escándalos, ni nada que pudiera ensuciar mi imagen. Yo pregunto diez veces antes de entrar en un vestuario, por poner un ejemplo. Yo no lo hago, y eso que llevo muchísimos años. Respeto al máximo la privacidad de mis jugadoras y ellas la mía. Yo me considero uno de ellas y ellas una de mí. Esto al final funciona. En su día me metí en el fútbol sala cuando ni cristo lo hacía. Fue en el AD Extremadura en un equipo de niños cuando todo el mundo hacía fútbol 7. Me gustan los retos. 

Si ahora mismo le ofrecieran un equipo de Tercera masculino, por ejemplo, ¿lo aceptaría?

Depende del proyecto. Si viene un club que está en una situación complicada me motiva más que otro que tenga la situación fácil. ¿Por qué ha entrado Xavi en el Barça? Porque estaba fatal. Apuestas por alguien que te puede cambiar la cara, como cuando llegó Johan Cruyff. Son situaciones en las que entras con plenos poderes: yo si algún día cambiase a otro club sería así. O sea, tal y como estoy ahora, que se hace lo que yo quiero, siempre con unas premisas y cosas lógicas del club, pero tengo manga ancha. Yo no voy a ir a un club a figurar o poner alineaciones o que otros me fichen jugadoras. Eso no lo aceptaría. Aquí lo dejaría.

«Tati para mí es mi complemento perfecto porque muchas veces me ahorra broncas»

¿Qué ha sido lo más negativo?

Perder la esencia defensiva, como dije antes. Que mi equipo no fuera mi equipo. Me patinaban las neuronas muchísimo. Me veía los partidos cinco veces. Es la obsesión de qué está fallando, analizando y reanalizando, tocando todos los palos… algo se me escapaba. Después ves cosas que sabes que te han hecho daño y que sabes que estaban fuera de tu mano y eso fastidia. Al final lo bueno es que conseguí revertir la situación y que mi equipo volvió a la esencia y en el momento justo. Si no hubiéramos llegado al ‘playoff’ sí que hubiera estado muy jodido, la verdad.

¿Qué opina del caso del Santa Teresa, que está en la élite y ahora está a punto de desaparecer?

El tema es difícil. Lo he vivido muy de cerca. Han cometido errores de copiar al masculino en cuestiones muy peliagudas. Ya ha pasado al Badajoz, al Extremadura, al Mérida, y es que hay veces que cuando se llega a la élite se pierden las cabezas, los cimientos, los que se ha trabajado desde abajo, y eso hace daño. Por eso decía al principio que quizás un ascenso precipitado por nuestra parte supondría un daño que espero que nunca llegue. De mi parte, si estoy yo, no voy a dejar que ocurra, pero hay que tener mucha cabeza, ser muy meticuloso e ir pasito a pasito.

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