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LA PROMeSA DEL DEPORTE EXTREMEÑO

Pedro Godoy, con el enduro en las venas

El joven cacereño de 12 años compite desde los seis y no ha dejado de subir escalones en un deporte que le apasiona. «Algún día me gustaría representar a España», afirma

Pedro Godoy, en el cacereño Paseo de Cánovas.

Pedro Godoy, en el cacereño Paseo de Cánovas. / Carla Graw

Cáceres

La promesa del enduro español y extremeño nació en Cáceres hace12 años. Se llama Pedro Godoy Polo y, a pesar de su juventud, ya tiene muy claro qué es lo que desea: llegar a la cima del enduro mundial, como su ídolo, el catalán José García, trece veces campeón de España y dos del mundo.

Con 12 años lleva ya media vida compitiendo. Empezó a los 6, la edad mínima permitida. Solo un año después ya fue nombrado por la Federación Extremeña de Motociclismo ‘multicampeón’ gracias a sus títulos en 50cc. Con 8 años dio el salto a 65cc, donde «la adaptación fue un poco dura», reconoce, quedando quinto en el campeonato extremeño en 2019 y vigésimo segundo en el de España de 2020. Aún así, Pedro no se rindió y, a base de «cabezonería y mucho entrenamiento», volvió a la cima 'offroad' regional y nacional. 

Con el enduro en las venas

Con el enduro en las venas / CEDIDA

Dos temporadas brillantes

Fue en 2021 cuando la carrera del joven piloto cacereño comenzó a ir sobre ruedas. Y nunca mejor dicho. Esa temporada logró un tercer puesto en la general de la Copa de España infantil y un fue segundo en el Campeonato de Cross Country de Extremadura, del que solo se disputó una prueba. 

También compitió en la Copa extremeña de motocross, aunque, como él mismo reconoce, «las carreras de motocross me sirven más como un entrenamiento». Solo compitió en la primera prueba del campeonato, en la que logró un cuarto puesto en la primera manga y un tercero en la segunda.

En la pasada temporada se alzó con el campeonato extremeño de cross country con pleno de victorias. Aunque no todo fueron alegrías, ya que cuando estaba a una carrera de llevarse la ansiada Copa de España de enduro, con una ventaja de más de 30 segundos respecto a su principal perseguidor, se le estropeó la moto, lo que hizo que se tuviera que conformar con un tercer puesto en la general. 

Un futuro prometedor

Mientras tanto, en el campeonato extremeño de motocross dio el salto de categoría y compitió con la 85cc. Con ella un sexto puesto, dos quintos y un décimo que le sirvieron para finalizar en la decimocuarta posición del campeonato. 

Ya en la temporada actual, Pedro ha dado el salto a la categoría de 85cc. «Pudimos haber dado el paso antes, pero quería llevarme la Copa de España de 65cc», dice el joven piloto, mientras que su padre, también Pedro, el causante de la pasión del niño por las motos, añade que «además, es muy importante esperar para poder tener la fuerza y la altura suficiente para poder manejar la moto sin complicaciones». 

La adaptación a la nueva categoría está siendo brillante. Va líder en el Campeonato de España de enduro y en el de Extremadura de cross country, mientras que en la competición extremeña de motocross ocupa la cuarta posición. A su vez, padre e hijo han decidido internacionalizar su carrera compitiendo en el Europeo de enduro disputado el pasado mes de junio en Italia. Ahí fue octavo . «Ha sido una gran experiencia que me sirve para ver mi nivel real, aunque sí que es cierto que ha sido muy cansado». 

Pedro Godoy es solo un niño, pero sabe muy bien lo que quiere: su pasión es el enduro le gustaría representar a España a nivel internacional. Pero, de momento, es solo un hobby que tiene que compaginar con sus estudios. «Las semanas previas al europeo coincidieron con la época de exámenes y no cogió la moto en dos semanas porque sabe que los estudios son lo principal», apuntaba su padre. 

Gracias a todo el esfuerzo que pone ya ha sido seleccionado en tres ocasiones consecutivas para entrenar con los mejores de España, como Iván Cervantes o Jaume Betriu, quienes para él, al igual que para su padre, son ídolos.

Apoyos insuficientes

Destacan que conseguir patrocinadores en una ciudad tan pequeña como Cáceres, que no cuenta con una cultura del enduro, como sí lo hacen con el motocross, es una «auténtica odisea». Y el motociclismo es un deporte muy costoso, ya que hay que invertir en la equipación, las protecciones y, sobre todo, en la moto. La suerte que tienen es que Pedro padre es mecánico y es él el que pone a punto la moto.

Por último, los dos Pedros señalan que la práctica de este deporte en Extremadura y en España en general es muy difícil debido a las diferencias en las legislaciones de cada comunidad.

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