Luismi Álvarez está demostrando con el Llerenense que hizo una apuesta arriesgada afrontando un año complejo y con un presupuesto justo para la categoría, pero que no se equivocó. Si había alguien que confiaba en sacarle jugo a todo lo que el Llerenense le pudiera poner sobre la mesa, esa era él mismo. Después de tres meses de competición, el Llerenense sigue viviendo fuera del descenso, donde se presuponía que podía estar. Pero más allá de un buen inicio de liga, las sensaciones han sido aún mejores y muchos de los partidos acabados con derrota o empate han podido tener un signo contrario. 

El último, sin ir más lejos, fue el disputado en el campo del Ursaria, la gran revelación del grupo V de Segunda Federación. «Honestamente, creo que hemos merecido ganar el partido porque hemos tenido tres ocasiones muy claras» dijo el técnico placentino nada más acabar el envite. El Llerenense había sido mejor que el Ursaria y sólo la expulsión de Iker en la segunda parte le mermó opciones.

Luismi tuvo que ver el partido desde la grada. Cuatro veces ha dirigido ya al equipo fuera del banquillo. Un tercio de la competición. Ha sido sancionado dos veces en lo que va de liga con dos partidos cada golpe. «Voy a tratar de estar más tranquilo y tratar de aprender de todo esto, aunque como ya he comentado en varias ocasiones, tenemos la batalla perdida contra los árbitros porque es su palabra contra la nuestra. Intentaré aprender, aunque ya a mis 41 años, es difícil que cambie».

El preparado volverá a sentarse en el banquillo en el partido que el Llerenense ha adelantado al sábado, a las 16.15 horas, en el Fernando Robina, cuando le vista el líder del grupo, el Talavera.