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París 2024

Llerena se rinde a Álvaro Martín, su campeón más humilde

Unas dos mil personas se congregan en la localidad de la Campiña Sur para rendir homenaje al doble medallista olímpico

«Sentirme uno más de este pueblo es el mayor premio», asegura el marchador

Llerena

Mientras en París se disponían a apagar la llama olímpica que durante 17 días ha iluminado la ciudad, a más de 1.600 kilómetros de distancia, en Llerena, se disponían a homenajear al que ya es su vecino más ilustre, más internacional, «más humilde», como no se cansaban de decir unos y otros: Álvaro Martín Uriol. Con las dos medallas conquistadas en los Juegos Olímpicos metidas en los bolsillos (de oro la del relevo mixto y de bronce la de 20 kilómetros marcha), el marchador llegaba a pie hasta el punto donde comenzaba su homenaje, donde desde hace varios meses hay un mural en el que él aparece mordiendo una medalla. No lo había visto aún en persona, pues la última vez que había estado en el municipio de la Campiña Sur fue en Navidades.

 «Campeón, campeón», gritaban sus vecinos, muchos, muchísimos. Cerca de dos mil, que aumentaron cuando la comitiva llego a pie, casi a ritmo de marcha, a la plaza de España.

«Tranquilos, que me voy a hacer fotos con todos», decía el atleta, visiblemente emocionado. «Sentirme uno más de Llerena es el mayor premio que puedo tener», apuntaba después desde un escenario montado en la plaza. «He estado toda una vida fuera de aquí y lo que más quiero es descansar con mi gente y disfrutar de las fiestas». Si primero ‘quemó’ la noche de París, como relató, ahora lo hará con las de su pueblo, inmerso en los festejos patronales.

Eso sí, volvió a tranquilizar a sus vecinos: «nadie se va a quedar sin su foto o autógrafo». Y así fue, porque cuando se bajó del escenario lo rodearon niños y mayores para inmortalizarse junto al campeón olímpico. 

Antes de eso, Martín reivindicó su pueblo, un vez más, y en realidad todos los pueblos de Extremadura. «De qué sirve que mi nombre sea recordado si lo que quiero que permanezca es el ejemplo, el ejemplo que desde los pueblos podemos hacer grandes cosas. Sí, es más difícil. En Madrid o Barcelona nos pueden ganar a infraestructuras, pero a ganas de trabajar no nos puede ganar nadie», gritaba el, mientras que su vecinos no paraban de cantar lo de «campeón, campeón».

«Hace seis años, cuando fui campeón de Europa (en Berlín, en 2018)», rememoraba Álvaro, «os dije que volvería aquí con una medalla mundial y otra olímpica y ahora puedo decir que he cumplido mi promesa». Añadía él, que unos días antes había expresado sus dudas sobre estar en la próxima cita olímpica, en Los Ángeles en 2028, que aún le queda «mucho recorrido, pero para seguir dando ejemplo».

Medalla de Extremadura

Nadie quiso perderse el homenaje al campeón. Junto a la corporación municipal de Llerena, con su alcalde, Daniel Lara a la cabeza, estaba el consejero de Presidencia de la Junta, Abel Bautista; el director general de Deportes, Santi Amaro, y una amplísima delegación de su club, el Capex de Villafranca de los Barros, que confía en poder retener el talento del marchador al menos una temporada más.

«Espero que te quede cuello para una medalla más», le decía al atleta Abel Bautista, recordando que en menos de un mes, el 7 de septiembre, recibirá la Medalla de Extremadura cuya concesión conoció estando ya concentrado en París para los Juegos. «Felicidades y gracias», repitió una y otra vez el consejero. Similar fue el mensaje del alcalde. «Eres un chico normal y has puesto a Llerena en el mapa mundial, que nadie piense que esto es imposible. Gracias Álvaro». Yasí, entre gracias y fotos continuó el homenaje.

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