Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

Javi Casero: historia de una reconciliación con el fútbol

Tras romperse física y mentalmente el habilidoso centrocampista pacense volvió a disfrutar del fútbolen el encuentro frente al Valdebótoa tras 785 días de inactividad profesional y después de plantearse la retirada

«No quería saber nada de entrenamientos ni de jugar. De nada», dice el futbolista

Javi Casero, con la camiseta delGévora.

Javi Casero, con la camiseta delGévora. / CD Gévora

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

David Martín

Badajoz

La historia de Javier Casero Hernández (Badajoz, 1995) es una de esas en las que el fútbol parecía tener otros planes. No es que le faltara talento ni que careciera de esfuerzo. Pasó muchos años en Tercera, jugando en el Deportivo Pacense, Pueblonuevo, Olivenza, Plasencia, Extremadura B y Jerez, para luego volver al Olivenza, donde, fruto de las lesiones, se desencantó del fútbol. Ahora, en el Gévora, ha vuelto a encontrar esa chispa.

La vida le cambió en un instante a Casero. «Fue en agosto, hace dos temporadas, en 2022. Tuve mala suerte. Fui solo; lo típico: vas a presionar al central, apoyé mal la rodilla y se me fue», recuerda sobre el momento de su lesión. No hubo choque, no hubo contacto: el daño vino en un segundo y sin advertencias. Era la segunda vez que su carrera se veía marcada por una lesión grave, una en cada rodilla. «Tuve la misma en Pueblonuevo. Tengo las dos rodillas operadas. Los dos cruzados», comenta.

Para Casero, el proceso de rehabilitación fue largo y difícil. «Es muy doloroso, son muchos días. Vas viendo que avanzas muy lento. Al final, son cosas que en el día a día no valoramos mucho, pero cuando te pasas un mes en muletas…», añade. Poco a poco, la recuperación física lo llevó también a un lugar de reflexión: empezó a apreciar detalles que antes pasaban desapercibidos, como el simple hecho de poder caminar sin ayuda o doblar la rodilla sin dolor.

Javi Casero, con el Olivenza, equipo en el que se lesionó de gravedad.

Javi Casero, con el Olivenza, equipo en el que se lesionó de gravedad. / Cedida

Durante esos meses de recuperación, el pensamiento de retirarse se hizo frecuente. «Sí, pensé en retirarme. De hecho, el año pasado dejé el fútbol. Ya tenía la rodilla bien, pero no tenía ganas de jugar». El futbolista se encontraba en un limbo emocional. El domingo sentía el deseo de estar en el campo, pero el lunes la motivación desaparecía. «Y por eso no jugaba, porque, al final, si haces las cosas sin ganas, tarde o temprano te quemas o te aburres», confiesa. Dejó incluso de entrenar en el fútbol formativo. «Llevaba muchos años entrenando en fútbol base y también lo dejé. No quería saber nada de entrenamientos ni de jugar, nada».Casero, sin embargo, supo reencontrarse con el fútbol. «Desde los cinco años juego al fútbol, es mi pasión. Es lo que más me gusta», explica. Aunque el proceso de reincorporarse no ha sido fácil, reconoce la importancia de superar ese miedo a recaer. «Quien te diga que no, miente. Estás en la cama por la noche y piensas: ¿y si me lesiono otra vez?». Según Casero, el amor por el deporte debe ser lo suficientemente fuerte para convivir con esa «pelea interna». Esa ansiedad que, en lugar de desaparecer, se transforma en una fuente de motivación para quienes eligen enfrentarla.

Gévora, el oasis

Javier encontró en el Gévora un ambiente ideal para esta nueva etapa. «Creo que he elegido un club idóneo para mí, para volver», dice, agradecido por el apoyo de la directiva y el cuerpo técnico, además de tener amigos en el equipo. A nivel físico y emocional, el regreso no ha sido fácil, pero está dispuesto a enfrentarlo: «Ahora, al principio, cuesta mucho, no te encuentras cómodo. La cabeza intenta hacer una cosa y los pies no responden. Estás pesado, estás lento».

Para todos aquellos que puedan estar pasando por una situación similar, Javier tiene un mensaje. «Es una lesión durísima; te tiras ocho o diez meses sin hacer lo que te gusta. Pero si le preguntas a cualquiera, todo el mundo se recupera. Si trabajas, si haces una buena recuperación, se puede volver a jugar al fútbol», dice. Aunque reconoce que no todas las personas volverán a su mejor nivel, insiste en que es posible encontrar alternativas, siempre con una actitud de superación. Hace especial hincapié en la importancia de tener hábitos saludables y de cuidarse. «Yo quizá antes no lo hacía tanto como lo hago ahora, pero después de pasar por las lesiones, es el único camino para tratar de recuperar el nivel».

Su experiencia le ha llevado a valorar las cosas de una forma distinta, lo que él considera uno de los aspectos más valiosos que le ha dejado la lesión. «Cuando no tienes algo es cuando de verdad lo valoras. Poder levantarte solo de la cama, poder ducharte sin tener que poner una bolsa en la rodilla porque no puedes mojar la herida…». Ahora, Casero afirma que este proceso le ha enseñado a apreciar lo esencial, a pesar de que le haya supuesto un obstáculo en su carrera deportiva.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents