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Fútbol base

Esta es la carta de los padres, madres y familiares del Diocesano a la Federación Extremeña de Fútbol

Fútbol

Fútbol / Stock

Padres, madres y familiares del Juvenil B del Diocesano

Querida Federación Extremeña de Fútbol:

Somos un grupo de padres, madres y familiares del equipo de fútbol ‘Juvenil B’ del CD Diocesano de Cáceres, equipo que milita en la Primera División Juvenil de Extremadura. Estamos orgullosos, como cualquier padre y madre, de nuestros hijos; orgullosos de verlos crecer y divertirse en el deporte que practican a diario.

Los chicos acuden diariamente a sus entrenamientos, son solidarios y generosos en el esfuerzo compartido en el equipo. Respetan a entrenadores, compañeros y rivales, practican un fútbol limpio y noble (en esta liga es el equipo con menos sanciones); son los primeros en disculparse cuando cometen faltas y los primeros en interesarse por el estado de los rivales si caen al suelo y siempre felicitan a los compañeros y oponentes cuando finaliza el partido, sea cual sea el resultado.

No obstante, cuando los protocolos fallan durante la competición, cuando el arbitraje es indolente, apático y parcial, la impotencia de los jugadores se torna a veces en frustración, sobre todo cuando las decisiones distan mucho de la realidad del partido.

Algo de ello comprobamos el pasado día 23 de febrero en el estadio Municipal de Santa Amalia. Ese día el Juvenil B del Diocesano jugaba contra el equipo local. Hasta ahí todo bien. Estábamos ante un domingo de deporte y fiesta para todos.

Lamentablemente el arbitraje no estuvo a la altura del partido. El colegiado demostró, durante y después del partido, una marcada parcialidad en la toma de decisiones, una actitud indolente ante las repetidas agresiones a nuestros jugadores y una limitada capacidad para el noble desempeño del arbitraje. Situación que no es la primera en este campo, en esta competición y con este mismo árbitro, que fue el primero en abandonar el campo, sin esperar a que los jugadores se retiraran a sus vestuarios.

Agresión

Tuvo que pasar y pasó. Un grupo de jugadores y aficionados del equipo local agredieron a un jugador del Diocesano, llegando incluso a perder brevemente el estado de consciencia. Efectivamente, el árbitro no vio nada porque estaba ya en el vestuario. Así que el acta no reflejó para nada la gravedad de lo acaecido. Hubo parte médico de lesiones del jugador agredido y posterior denuncia ante las fuerzas de seguridad. No estaría de más, por cierto, que alguien le pidiera disculpas al jugador, que sigue sin entender cómo se le ha tratado así teniendo en cuenta que él solamente iba a divertirse con el balón y con sus amigos.

Señoras y señores de la Federación Extremeña de Fútbol: no estaría de más dar credibilidad y al menos interesarse por las denuncias de los clubs, las escuelas de fútbol, los jugadores y los familiares, ya que algunos árbitros están ciertamente limitados en decisiones, a veces parciales y marcadas por el ambiente.

Querida Federación Extremeña de Fútbol: lo visto y vivido durante este partido, que es reiterativo, no debe volver a repetirse en ese campo de fútbol o en otros. Deberían tomarse las medidas oportunas cuanto antes. De no ser así estos hechos no dejarán de ocurrir. Esa, y no otra, es la meta de nuestra carta. Luchemos contra la violencia y pongamos los medios para que todo lo relatado se evite.

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