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Baloncesto. Segunda FEB

Vida (y orgullo) sin Kalinicenko

El Cáceres Patrimonio, con su máximo anotador roto en el banquillo, se sobrepone a un flojo inicio para superar al Zornotza

La derrota del Biele en Melilla permite ampliar la diferencia respecto al segundo clasificado

Erikas Kalinicenko observa el partido desde el banquillo.

Erikas Kalinicenko observa el partido desde el banquillo. / Carlos Gil

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

75 - CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Óscar Alvarado (2), Dani Rodríguez (12), Pedro García (17), Cándido Sa (3), Edu Gatell (12) -cinco inicial- Jubril Adekoya (8), JaMonta Black (18), Fer Sierra (3), Rubén Salas (0), Nacho Arribas (0). 

66 - TEKNEI BIZKAIA ZORNOTZA: Oier Ardanza (2), Alonso Meana (8), Borja Mendía (0), Alex Mazaira (17), Bassala Babakoyo (5) -cinco inicial- Carlos Taboada (3), Kyle Cardaci (18), Iker Salazar (0), Mohamed Niang (11), Pablo Albisu (0), Mikel Sainz de la Maza (2).

MARCADOR POR CUARTOS: 14-13, 40-41 (descanso), 61-53 y 75-66(final).

ÁRBITROS: Raúl Aguilera y Alberto García. Eliminados:Mendía (min. 22) y Cardaci (min. 40).

INCIDENCIAS: Vigésima jornada de la Segunda FEB(grupo Oeste). 800 espectadores en el Multiusos Ciudad deCáceres.

La imagen del partido fue la de Erikas Kalinicenko celebrando una canasta del Cáceres Patrimonio alzando una de sus muletas desde el banquillo. El tipo, que respira una extraña mezcla porque nació en Lituania, pero se crió en Alicante, vive uno de los momentos más difíciles de su vida: sabe que no volverá a jugar al baloncesto en aproximadamente un año. Al menos este sábado se fue a casa contento porque sus compañeros le dedicaron la importantísima victoria ante el Teknik Zornotza (75-66).

El resultado, unido a la derrota del Biele ISB en la cancha del Melilla (83-76), permite a los extremeños ampliar el liderato. Ya son dos victorias más el average sobre cualquier equipo que sea segundo. A falta de seis jornadas, un lujazo. Falta por ver cómo sobrevive el comando de Adriá Alonso al ligamento cruzado anterior roto de uno de sus más reputados soldados... y si vendrá alguien a suplirle.

No fue fácil. El primer cuarto fue un dolor, con el equipo todavía en estado de shock. El quinteto inicial revolucionario, con los dos bases en pista, no solucionó nada en principio. El Zornotza fallaba mucho, pero el Cáceres aún más, lo que terminaron aprovechando los vascos para coger una pequeña ventaja (7-13) que sin embargo desperdiciaron en apenas minuto y medio para (14-13, final de cuarto), heroico triple deDani Rodríguez de por medio.

Era el primero que lograban los verdinegros en el partido, un síntoma de que su en recurso favorito en los sistemas, precisamente el tiro de tres puntos, ya tiene ni de lejos la misma amenaza que antes.

JaMonta Black penetra a canasta.

JaMonta Black penetra a canasta. / Carlos Gil

 JaMonta Black intentó desmentirlo a continuación. Cuestionado por su bajo rendimiento, mostró lo que se presuponía de él y solo había mostrado a cuentagotas. Enganchó once puntos seguidos poniendo de pie a un público ansioso por aplaudir. Y la consecuencia fue permitir a su equipo mantenerse muy vivo en el encuentro, porque que su oponente también había afinado la puntería considerablemente. 41-42 al descanso y todo por decidir.

El despegue

De vuelta de vestuarios, el tercer cuarto recuperó definitivamente el pulso competitivo del Cáceres, que mostró algunas de las mejores virtudes que le han situado como líder de grupo gran parte de la temporada. Una es la defensa, lo que propició que el camino al aro se le cortase con bastante contundencia al Zornotza. En ataque, más allá de los fogonazos de Black, que continuaba en su proceso de rehabilitación, lo que se pudo ver fue un baloncesto más fluido y solidario. Todo esto permitió una pequeña escapada (62-54, min. 30). Estaba el borrón de los tiros libres, eso sí.

Edu Gatell festeja una canasta.

Edu Gatell festeja una canasta. / Carlos Gil

Como siempre, faltaba rematar el trabajo, pero era imposible no hacerlo dentro de un reparto tan coral del protagonismo. Sí brilló dentro de su maravillosa opacidad un hombre: Edu Gatell. Qué manera de jugar a otro nivel sin ser detectado. Sin estar nunca del todo tranquilos, la renta se administró como se pudo, lo suficiente para darse una de las grandes alegrías de la temporada en la que sin duda ha sido la semana más triste. Esta va por ti, Erik.E irán a por más, tranquilo.

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