Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol. Segunda Federación

El Cacereño desata la locura en el 97

Un gol de Marcos Carrillo en el último suspiro lleva a la prórroga y a la clasificación para la final del ascenso a Primera Federación ante un Ávila que se relamía

José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

2-CACEREÑO: Diego Nieves, Alex Rodríguez (min. 72, Pepe Bernal), Iván Martínez, Sanvi, Joserra, Clausí, Deco, Sarmiento (min. 65, Salinas) , Merencio (min. 82, Carrillo), Isaac (min. 90, Navas) y Palacín (min. 118, Adri Pérez).

0-ÁVILA: Álvaro, Carlos Pascual, César Llopis (min. 65, Doumbia), Adri Carrión (min. 65, Bashiru). Alex Moreno (min. 102, Vitolo), Toper (min. 46, Alpha), Sisse (min. 46, Alberto Martín), Alison, Babu, Sarr (mim. 72, Caio), Mario Rivas.

GOLES: 1-0-Min. 14:Pau Palacín. 2-0-Min, 90+7: Carrillo.

ÁRBITRO:Alfredo Ramo Andrés (Comité Aragonés). Tarjeta roja a Babu (min. 37). Amarilla a Deco, Sanvi y Clausí por los locales y César Llopis, Caio y Mario Rivas

INCIDENCIAS:6.987 espectadores (cifra oficial).

No faltaba un segundo del tiempo extra. Las caras de desolación, como otras tantas veces, eran evidentes en la grada, acostumbrada a disgustos morrocotudos. Pero el Cacereño cambió su historia. En concreto, Marcos Carrillo en el 97, entrando con todo para hacer el 2-0. Prórroga. Y por mejor clasificación que el Ávila, valía ese resultado. Éxtasis en el Príncipe Felipe. Solamente falta un paso. Este lunes tendrá rival por un puesto en Primera Federación.

Sorprendió Julio Cobos con la entrada en el once inicial de Jorge Sarmiento, centrocampista de fútbol dinámico al que el entrenador del Cacereño había concedido escaso protagonismo en los últimos encuentros. Víctor Valdés preparó, por su parte, una pequeña revolución, con varios cambios en relación al duelo anterior.

Sonó La Morocha, la canción de la celebración del triunfo de cada fin de semana en el vestuario. De ojeador y en la tribuna estaba Antonio Blanco, leyenda del Cacereño en los 80 y puede que en el top 3 de talentos de la historia del club. Nada podía salir mal. «Sí se puede», retumbaba en el escenario de los sueños del decano extremeño. Pura emoción. Puro fútbol contextualizado como un día grande para del cepecismo.

Golazo

Primero la tuvo Deco tras el desarrollo trabado de cinco minutos de tensión absoluta. A los 14, la puso Joserra y de media chilena, en escorozo, golazo de Pau Palacín, tanto más propio del más selecto fútbol sala, como el que hizo el cacereño Javi Sánchez con la selección que valió un Mundial para España en el inicio de este siglo.

El Cacereño se comía en convicción al Ávila, y lo hacía arrastrado e impulsado por el 1-0 y por su gente. Se adelantaban los futbolistas locales en cada acción dividida. El partido era unidireccional. Entre Joserra y Palacín montaron otra jugada que casi calca a la del gol. Merencio flirteó también con el 2-0. Paró Álvaro. El CPC tenia un plan y lo estaba ejecutando.

Y todavía había más trascendencia antes del asueto. Deco estuvo listísimo provocando en la guerra de guerrillas Babu, el mejor abulense en la ida, que vio la roja (min. 37). Todo estaba de cara. Muy de cara. No sucedió mucho más en el primer acto, pero el caldo de cultivo para la remontada estaba puesto.

Segunda parte

Valdés hizo un par de cambios de corte defensivo a la vuelta. Lógico. Estaba en inferioridad. Cobos esperaba el momento para reorientar y revolucionar el duelo. Quedaba tiempo para todo lo bueno.

Merencio falló en boca de gol un 2-0 cantado. Era a puerta vacía. Increíble opción para los verdes. La grada no se lo podía creer, pero seguía creyendo. El Ávila había trasladado su muralla al Príncipe Felipe, ya que el balón era patrimonio del Cacereño.

El encuentro dejó de tener chispa. Salió Salinas. Había nervios, no existía claridad en el juego de ataque. La presión asfixiaba. El tiempo corría, inexorable. Los jugadores del Ávila multiplicaban exponencialmente sus ‘molestias’ físicas. Fútbol.

Salió Pepe Bermal. Salió Carrillo. Salió Navas. Todo al verde. Sí se podía. El meta visitante, Álvaro, parecía infalible por arriba. El CPC abusaba de los centros. La volvió a tener Deco. La tuvo Clausí en el tiempo de prolongación... y ahí, cuando todo estaba perdido, llegó el premio, en la jugada colectiva de los estertores para el gol de Marcos Carrillo, entrando con la cabeza, pero también con el alma. Se acabó el mal fario de siempre.

Sonó de nuevo la Morocha. Prórroga. Éxtasis que se venía. Clausí, Pepe Bernal y Deco (éste sideral este domingo) se hicieron los jefes e hizo falta poco más. En realidad sí, com dos goles anulados para cada uno. Que no faltara de nada. 'Oe, oé, oé,Cacereño oé'. Y se desató la locura.¡Que sí, joder, que vamos a ascender!, se escuchó. Continuará.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents