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Fútbol sala

El Sporting Garrovilla recurre el reparto de los grupos de Segunda femenina de fútbol sala

El conjunto garrovillano se lamenta de que tendrá que hacer más de 20.000 kilómetros

La plantilla del Sporting Garrovilla tras un partido de la campaña pasada.

La plantilla del Sporting Garrovilla tras un partido de la campaña pasada. / Sporting Garrovilla Femenino

Cáceres

Siete viajes a Galicia, uno a Asturias, otro a Cantabria y uno más a Canarias, dos a las Islas Baleares y otros dos a Castilla León. Ese es el imposible panorama que se presenta la próxima temporada para los dos equipos extremeños de la Segunda División Femenina de fútbol sala, el Sporting Garrovilla y el Colegio San José de Cáceres. De momento, el equipo de la provincia de Badajoz ya ha alzado la voz presentando un recurso ante el Comité Nacional por el reparto de los grupos.

Tener que competir la próxima temporada en el grupo 1 de Segunda División Femenina de fútbol sala «supone unos 20.000 kilómetros de desplazamientos, y un incremento desorbitado de presupuesto al tener que pernoctar en la mayoría de los desplazamientos», dice el Sporting Garrovilla.

No es el único club que ha alzado la voz, los dos equipos baleares, encuadrados en el mismo grupo que los dos extremeños, también se han quejado. «Esta decisión», dicen el CD San Pablo-Eivis y el FS Atlético Mercadal sobre la resolución del Juez Único de competiciones no profesionales en el reparto de grupo, «ignora la insularidad y nos condena a desplazamientos continuos a Galicia, Asturias, Cantabria, Extremadura y Castilla y León, con conexiones aéreas reducidas y costosas».

Hablan incluso de replantearse su participación en la categoría, algo que podría suceder también en el caso de los extremeños. Los clubs exigen una redistribución que respete la proximidad geográfica para no verse forzados a renunciar a la competición.

Para la Garrovilla, que de momento ya ha alzado la voz, el viaje más corto, sin tener en cuenta el desplazamiento hasta Cáceres para medirse al Colegio San José (algo más de 80 kilómetros), sería de 350 kilómetros para visitar al River Zamora. Solo contando la ida. Y, de ahí, para arriba.

Para medirse al otro conjunto castellanoleones (Segosala) las garrovillanas tendrán que hacer un viaje en autobús de 424 kilómetros, mientras que los sietes gallegos le supondrán 546 (Bembrive), 575 (Ence Marín Futsal), 584 (Estrella Futsal), 607 (Ourense Ontime B), 633 (FC Meigas), 696 (Grupo Forma-T Vilalba) y 754 (Valdetires Ferrol).

Jugar contra el Save Family Mioño de Cantabría le supondrá 709 kilómetros de ida y medirse al asturiano El Gaitero Rodiles, 624.

Para visitar a los baleares y al canario necesita una combinación de autobús más avión más noche de hotel, un requisito que también debería utilizar en muchos de los otros desplazamientos si quiere ser competitivo.

La misma kilometrada tendrá que asumir el Colegio San José de Cáceres, que de momento no ha dado a conocer si ha presentado un recurso contra el reparto de los grupos.

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