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Fútbol. Primera Federación

El Cacereño se asfixia en Almendralejo

El CPC sufre los rigores de la Primera Federación con una dura derrota en el ‘exilio’ del Francisco de la Hera, con un Arenteiro muy certero en el ataque ante los de Cobos, a los que les faltó pegada siempre

José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

0-CACEREÑO: Diego Nieves, Emi, Crespo, Iván Martínez, Joserra, Deco (min. 46, Ajenjo), Raúl Sanchís (min. 80, Rementería), Carlos González (min. 68, Berlanga), Iván Fernández, Sanchidrián (min. 68, César Gómez), Diego Gómez (min. 73, Morales).

2-ARENTEIRO: Diego García, Luca, Gorka, Brais Val, Ferreiro (mim. 83, Ochoa) Dani González (min. 60, Dani Romera), Diego Moreno, Jordán (Alpha, min. 73) Richarte (in. 73, Cúellar), Bastida y Mingo (Martín Ochoa, min. 83).

GOLES: 0-1-Min. 43: Mingo. 0-2-Min. 65: Diego Moreno.

ÁRBITRO: Gonzalo González Páez (Comité Andaluz). Tarjetas amarillas al jugador local Sanchidrián y al visitante Brais Val.

INCIDENCIAS: Estadio Francisco de la Hera de Almendralejo. 3.117 espectadores en partido de la tercera jornada del grupo 1 de Primera Federación.

Varapalo al tremendo calor de Almendralejo, tanto el ambiental como el que dieron los aficionados verdes. No fueron suficientes ni uno ni otro factor. El Cacereño debutó como local con una derrota en el exilio del Francisco de la Hera. El Arenteiro hizo buena su proverbial efectividad con un triunfo que se trabajó bien. El CPC sufrió los rigores de la Primera Federación, categoría que estrena y en la que la calidad en los últimos metros determina absolutamente el balance de los choques.

Un tanto psicológico al final del primer acto y otro mediado el segundo definieron un choque mucho más igualado que lo que se desprende del marcador. El fútbol solamente entiende de efectividad, no de dominio ni de ocasiones.El antídoto con todo y contra todos son los goles.

Julio Cobos introdujo a Iván Fernández, Diego Gómez y especialmente Sanchidrián de inicio en relación a su alineación en Getxo. El Arenteiro apenas sorprendía en su declaración de intenciones apenas sorprendia con un equipo de futbolistas en muchos años de amplio recorrido y en otros de futuro, con futbolistas de muy estimable talento.

Escenario perfecto

Con un campo en excelente estado (¿qué pasará en el derbi ante el Mérida?, que puede repetir escenario en una semana si no hay ‘milagro’ en forma de brotes verdes en el Príncipe Felipe), avisó el cuadro de Jesús Arribas en un par de contras, una con lanzamiento de Richarte cerca de la escuadra, pero flirteó mucho más con el gol en CPC en internadas de Carlos González, Joserra y Sanchidrián, casi todas seguidas. El primer cuarto de hora prometía.

El calor lo mediatizaba todo. Agobiaba el decano extremeño al gallego, un equipo aseado con el balón con Brais Val de lujoso eje y Ferreiro de amenaza en banda. Con orden cartesiano, el Arenteiro esperaba su oportunidad al tiempo que fue remitiendo el empuje local. La climatología mandaba, aunque fuera del terreno de juego nada hacía parar el entusiasmo de la hinchada verde.

Diego Gómez, el único delantero fijo del Cacereño, estaba rodeado de hombres de clara vocación ofensiva, un esquema de tres media puntas que tanto gusta utilizar a Cobos. Pero las oportunidades no llegaban ya.

Pero el Arenteiro aprovechó su única opción real para dar el golpe. En una contra, el balón le llegó a Mingo, un delantero que dará que hablar en esta liga, al que no le costó nada ajustar con ayuda del poste el tanto para su tercer gol en esta liga. Minuto 43. Fue el tanto que definió el encuentro, negro augurio que se concretó en el segundo tiempo con el ritmo que marcaron los gallegos.

Segunda parte

Cobos permutó a Deco por Ajenjo para dar más dinamismo y creatividad al centro del campo. Y el ex del Melilla asumió totalmente la responsabilidad. El equipo iba a otro ritmo. El Cacereño había lanzado a gol, que no a puerta, cinco veces en cinco minutos. Se intuía más hambre en los extremeños.

En un error de Joserra, Ferreira estuvo a punto de hacer el 0-2, pero salvó Diego Nieves. Pudo estar ahí la sentencia. El Cacereño estaba vivo. Muy vivo. Todo se podía decidir en un detalle.

Percutía el equipo del exilio ante una afición que empujaba. Emi, sin duda el mejor del CPC, y Joserra centraban constantemente, no siempre con acierto. Hubo varias opciones de gol más que sobradas para empatar, pero el premio se resistía.

Gol psicológico

Pero tras una oportunidad palmaria de Diego Gómez, la contra llegó en una cabalgada de Diego Moreno, que remató a placer en el 0-2. Mazazo.

El Arenteiro, sin hacer más, se había puesto en franquía con apenas dos zarpazos. Es lo que reina en la categoría de bronce del fútbol español, con plantillas capaces de todo, especialmente de castigar las debilidades del rival.

Entraron César Gómez y Berlanga por Sanchidrián y Carlos González y casi a continuación Morales por un desafortunado Diego Gómez. Había poco que hacer ya. El lenguaje gestual era más que evidente, aunque el cuadro verde no se rendía y era muy honesto en su trabajo. Nada que reprochar ahí.

Era una muralla el cuadro gallego, que atrás no concedía un ápice, pese a la obstinación cacereña. Aquello estaba francamente complicado de remontar. Más bien imposible, dadas las circunstancias y la clarividencia defensiva de los gallegos, que apenas tenían resquicios atrás.

En balde

Iván Fernández la tuvo, pero su disparo se perdió fuera. Había ganas, no tanto fútbol y pegada y eso lo sabían los 3.300 aficionados que estuvieron en el Francisco de la Hera asándose de calor.

A la desesperada, el decano porfió con todas sus fuerzas (pocas por el desgastre climatológico), pero el fútbol ya había concedido el premio al Arenteiro. Premio merecido, aunque no siempre le podrá salir bien el plan. El fútbol es muy traicionero, y eso lo saben en el Cacereño demasiado bien. De momento, varapalo en Almendralejo.

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