Taekwondo
Manuel Mendo: talento extremeño en el tatami
Con solamente 17 años, Manuel Mendo ya puede decir que es campeón internacional. A los tres se estrenó en el mundo del taekwondo, y con seis ya debutaba en su primera competición. Ahora el deportista placentino parte hacia Rumanía, donde seguirá asentándose en esta disciplina en una competición de élite.

Manuel Mendo realiza una técnica de su disciplina durante una sesión fotográfica en el Gimnasio Losan. / Pedro Hernández
Manuel Mendo Robledo (Plasencia, 17 años) se ha criado bajo las cuatro paredes de un lugar identificado con nombre propio: Gimnasio Losan. Es la denominación del negocio de sus padres, Manuel Mendo y Sandra Robledo. Ahora, el menor de los Mendo ostenta el tercer DAN de cinturón negro en la disciplina de taekwondo -la tercera categoría de las diez posibles-, y tras adquirir el título de campeón de Europa en 2022, busca resarcirse de su pasada temporada representando a la región internacionalmente.
Una disciplina que este joven disfruta «desde pequeñito», motivada por la influencia de su padre. Tanto fue así que Manuel dio sus primeros pasos en el tatami, una superficie acolchada, normalmente roja y azul, utilizada para el desempeño de diferentes artes marciales, y que para el protagonista era como «el suelo de su casa». El término ‘tatami’ proviene del japonés y se usa a veces para designar colchonetas de artes marciales, pero el taekwondo es un arte marcial coreano.
A sus seis años se inició en el mundo de la competición, lo que le llevó a tomarse este deporte “más en serio”, aumentando tanto clases como entrenos. Su esfuerzo le condujo a su primer Campeonato de Extremadura, y años después ascendió a precadetes, una época que recuerda con mucho cariño y en la que obtuvo 5 medallas nacionales. Sin embargo, si tuviera que elegir un hito de su trayectoria como deportista, el placentino lo data con exactitud: 24 de agosto de 2022.
Ese día Manuel, que por aquel entonces tenía 14 años, se alzó con la medalla de oro en el Campeonato de Europa de Taekwondo disputado en Estonia. Reconoce que «me sorprendí a mí mismo» con el temple que mantuvo a pesar de la magnitud del asunto: «Mi padre y yo celebrábamos cada pase de ronda como si ya hubiéramos ganado, pero teníamos que mantener los pies en la tierra».
«Creo que la virtud más importante que puede tener un deportista es la pasión por lo suyo y la disciplina»
Durante todo este tiempo ha tenido que coordinar su formación académica con su deporte predilecto. Sus entrenos le ocupan cuatro horas diarias, y a pesar de que en un principio se le hizo algo “cuesta arriba” organizarse, siempre sabe salir airoso y con excelentes calificaciones y alabanzas de sus profesores: «Salgo a las dos y media de la tarde del instituto, y como no comienzo el entreno hasta las seis aprovecho después de comer para hacer las tareas que me manden o estudiar».
Apoyo familiar
El taekwondista reconoce que, aun cuando su organización siempre suele resultar fructífera, también le acarrea algunos dolores de cabeza. Sin embargo, destaca el apoyo de su familia como motor principal para seguir luchando día a día. Si bien es cierto que Lolo, su progenitor, es además su principal mentor y entrenador, el protagonista presume también de dos mujeres que siempre han caminado a su lado, tanto en sus logros como en sus días más grises: Sandra Robledo y Amanda Mendo. La primera, su madre y profesora de Zumba en el gimnasio, y la segunda su hermana mayor y su «ojito derecho», con quien sigue compartiendo entrenos y triunfos tanto dentro como fuera del tapiz.
Actualmente, Mendo cursa su último año académico en Plasencia, y deja claro que, a pesar de que siente «un enorme privilegio» por poder entrenar lo que verdaderamente le apasiona, no quiere abandonar los estudios: “Mi objetivo es hacer Ciencias del Deporte en Cáceres y seguir coordinándolo con mis entrenos. Sueño con dedicarme al taekwondo, pero nunca hay que dar nada por sentado y sí seguir aprendiendo”.
«El papel de mi familia ha sido fundamental para seguir adelante en taekwondo»
La temporada pasada se dibujó una interrogación en su futuro tras someterse a una intervención quirúrgica causada por una grave lesión de rodilla. El accidente tuvo lugar en diciembre de 2023 durante la Winter Training Cup. El placentino realizaba uno de los entrenos matutinos cuando se le salió la rodilla: «Me caí al suelo y no podía moverme. Fue una pesadilla, pensaba que no era real».
La vuelta
Ahora, tras operarse el pasado mes de febrero y completar una rehabilitación intensiva, Mendo vuelve a la competición profesional después de un año retirado, y tiene claro que regresa «por todo lo alto». Debutará en el Dracula Open 2025, una competición Internacional de renombre celebrada en Rumanía y que suma puntos de cara al ranking mundial.
Evento que es un peldaño más para el ascenso hacia su meta: participar en los próximos Juegos Olímpicos. Aunque el extremeño reconoce que competir Los Ángeles 2028 representa «mi máxima ilusión como taekwondista» y trabajará duro para ello, no se olvida de los valores que le inculcó su padre, con los que siempre camina: la disciplina, la humildad y el orgullo de formar parte de una región «con mucha pasión y potencial» en la modalidad.
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