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Fútbol. Primera Federación

Autocrítica y heridas abiertas en el Cacereño

La goleada del Avilés deja tocado al conjunto verde, que acumula tres expulsiones seguidas en el Príncipe Felipe y se prepara para otro duelo exigente en Valdebebas

Cáceres

El varapalo sufrido el domingo ante el Real Avilés Industrial (0-4) ha dejado una resaca pesada en el Cacereño. No solo por el marcador, demoledor y que lo ha devuelto a la zona de descenso, sino por las sensaciones que dejó el equipo en el Príncipe Felipe. La goleada, aliñada con otra expulsión -la tercera consecutiva en casa- y con decisiones discutibles en el once inicial, obliga a mirar dentro y recomponerse antes de visitar este sábado (14.00 horas) a un Real Madrid Castilla también herido tras caer 3-0 en Mérida.

Julio Cobos no escondió su decepción al término del encuentro. «La valoración es mala porque no solo hemos perdido, sino además de manera muy contundente», resumía el técnico de Valdehornillos. Su lectura, más serena que airada, distinguió entre dos partidos: uno hasta el segundo gol y la expulsión, y otro a partir de ahí. «Hasta entonces hemos competido bien, incluso hemos tenido ocasiones claras para empatar, como la de Barrio en un córner o la de Carlos González. Pero si perdonas, lo pagas. En esta categoría los errores se penalizan mucho», lamentó.

Un equipo sin titulares fijos

Y el Cacereño los cometió todos. Desde la alineación, revolucionada con hasta seis cambios respecto al partido anterior, hasta los desajustes atrás que facilitaron los goles asturianos. Cobos, no obstante, defendió su apuesta: «Todos están entrenando bien. Aquí no hay titulares fijos. Si hubiéramos puesto a otros quizá habría pasado lo mismo. Cuando ganamos, ganamos todos, y cuando perdemos, también».

La sensación general fue de impotencia. El Cacereño apenas inquietó al Avilés tras el descanso, pese a los cambios ofensivos. «Queríamos, pero era imposible», reconoció Cobos. «Ellos tienen jugadores muy rápidos, manejan bien el balón y con uno más fue muy difícil competir». El público, casi cuatro mil espectadores, acabó desquiciado, marchándose del estadio antes del pitido final.

El técnico quiso rebajar el foco sobre el árbitro, aunque admitió que el partido se cargó de tarjetas demasiado pronto. «El árbitro no tiene nada que ver en el resultado. Es verdad que empezó mostrando amarillas muy rápido y hay que adaptarse a eso. Algunas nuestras se podían haber evitado», apuntó. La autocrítica, sin embargo, fue más profunda: «No puede ser que terminemos cada partido en casa con un expulsado. Tenemos que darle una vuelta. No toda la culpa va a ser siempre del árbitro».

Los núeros son tozudos. En los tres partidos disputados en el Príncipe Felipe esta temporada, el CPC ha acabado con diez: Iván Martínez vio la roja ante el Tenerife, Diego Guti frente al Ourense y de nuevo Iván Martínez ante el Avilés. En el último choque, incluso el médico del equipo, Marcos Maynar, fue expulsado. Un patrón que preocupa. «Tenemos que corregirlo porque eso te condiciona todo», insistió el entrenador.

Levantar la cabeza

La derrota duele también por la imagen. La revolución en el once no surtió efecto y el equipo mostró una fragilidad desconocida en semanas anteriores. Ni la mejora del césped ni el empuje inicial sirvieron de antídoto ante un rival más ordenado, más veloz y más eficaz. El Avilés, sin necesidad de hacer un partido brillante, se llevó los tres puntos con solvencia, castigando a la contra y aprovechando los fallos verdes. «Este es un equipo que te provoca el error. Sabíamos que no debíamos dejarles correr y el primer gol llega en un córner a favor nuestro. Si regalas así, lo pagas», explicó Cobos.

En el vestuario, la consigna es levantar la cabeza. El calendario no da tregua: el sábado, el Cacereño visitará a un Castilla que también atraviesa turbulencias. Los blancos perdieron 3-0 en Mérida y afrontarán el duelo sin su entrenador, Álvaro Arbeloa, ni dos de sus jugadores titulares, expulsados en el Romano. Cobos sabe que la cita en Valdebebas es una oportunidad para redimirse: «En esta categoría cualquiera puede ganar a cualquiera. Tenemos que sacar conclusiones, corregir errores y pensar en el siguiente. No hay tiempo para lamentarse».

Analizar, corregir y seguir

El reto inmediato es doble: recomponer el ánimo de un vestuario tocado y recuperar la solidez defensiva. «Mi obligación ahora es que el grupo no se caiga», dijo Cobos, consciente de que la afición espera una reacción. «Hay que analizar, corregir y seguir. El fútbol no te da tiempo para quedarte parado».

El Cacereño, ese equipo que hace unas semanas parecía haber encontrado un punto de equilibrio, vuelve a mirar hacia abajo. Las tres expulsiones, la falta de gol y los despistes atrás son síntomas que preocupan a un cuerpo técnico que busca soluciones antes de que el curso se complique más. Valdebebas puede ser el punto de inflexión o el nuevo golpe.

Cobos lo sabe: «Tenemos que recuperar sensaciones, porque el partido ante el Avilés fue un golpe duro. Pero en el fútbol, el siguiente partido siempre te da la oportunidad de levantarte».

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