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Fútbol. Primera Federación

Mérida, un punto entre la polémica y el orgullo

El conjunto romano sobrevivió en Pontevedra a dos penaltis, una expulsión y un añadido interminable para sacar un punto en Pasarón

Fran Beltrán alabó el esfuerzo y denunció una actuación arbitral «desproporcionada»

Fran Beltrán aplaude una acción de los suyos en el Pontevedra-Mérida jugado el sábado en Pasarón.

Fran Beltrán aplaude una acción de los suyos en el Pontevedra-Mérida jugado el sábado en Pasarón. / Agencia LOF

Mérida

El empate que el Mérida arrancó en el siempre difícil estadio de Pasarón ante el Pontevedra (1-1) supone varios matices más allá del resultado. El equipo romano se enfrentó no solo a un rival en gran forma, sino también a unas condiciones adversas, tanto ambientales como arbitrales, que para su entrenador Fran Beltrán han tenido un peso decisivo.

La valoración del técnico fue clara: «Nada de lo que diga afecta o tiene que ver con el Pontevedra, que para mí tiene un míster fenomenal…», recalcaba antes de admitir que su equipo sufrió, sufrió mucho. Poniéndose por detrás tras un gol a balón parado del conjunto gallego, el Mérida resistió, presionó, tuvo ocasiones… y logró empatar. Pero también soportó dos penaltis señalados en su contra, una expulsión, una cantidad de tiempo añadido extraordinaria (20 minutos en la segunda mitad) y una revisión de jugada en el monitor que no favoreció al equipo romano. Según Beltrán: «Estaba pasando absolutamente todo para que el Mérida no ganara aquí».

El desarrollo del encuengtro estuvo plagado de detalles polémicos que Beltrán no dejó pasar: «He visto la acción del segundo penalti… es la primera vez en dos temporadas que veo que se pita un penalti de un balón que viene de un rebote del cuerpo del propio jugador a un centímetro de su mano». A ese hecho de penal señalizado se une la expulsión directa de Vergés tras una falta que, según el técnico, «es un forcejeo, pero lo expulsa porque va en segada, no porque desequilibre al delantero». Y el añadido de tiempo: «En la segunda parte descuenta 20 minutos». Un conjunto de factores que, en su opinión, empañaron la actuación de sus jugadores, que él mismo calificó de «impresionante, con alma, con espíritu, con intensidad, con todo».

Un punto que sabe "a maravilla"

Más allá del agravio arbitral, Beltrán puso en valor la forma de competir de su plantilla: «El punto nos sabe a maravilla». Y añadió que esta visita al entorno tan exigente de Pasarón –campo grande, rival sólido, condiciones difíciles, rotación de jugadores– debía ser una confirmación de que el Mérida «se está haciendo mayor», que compite mejor fuera de casa, que está construyendo una identidad de equipo que no se arruga. Su planteamiento fue claro: habían ido a ganar, pero sabían que si salían vivos de allí con algo, sería un buen paso. Y lo fue.

Incluso con un jugador menos, el Mérida ajustó su sistema, defendió con línea de cuatro y mantuvo la agresividad en la transición ofensiva. Esa lectura, según Beltrán, es la que refuerza al equipo de cara al futuro.

En definitiva, el 1-1 sabe a punto ganado, pero también a «despropósito» en cuanto al arbitraje según el técnico. Ese equilibrio entre la lectura del resultado como positivo y la queja legítima por lo que considera que no fue justo determina el mensaje de un entrenador que, dejando claro que no busca excusas para el rival, defiende que su equipo ha merecido más en esas circunstancias. Y lo mejor: que mantiene la convicción de que el Mérida progresa, que cada partido fuera de casa ya deja señales de crecimiento y que este punto, más allá de lo sufrido, puede ser un peldaño.

Para un equipo que quiere competir entre los de arriba, estos matices importan. Ahora, el Mérida regresa al Romano para recibir el próximo sábado (16.15 horas) al Real Avilés, el segundo mejor equipo a domicilio del grupo 1 de Primera Federación.

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